MendoTran: las dudas del principal desafío de la era Cornejo

En el último año de gestión, el Gobierno enfrenta su principal desafío: cambiar el sistema de movilidad de Mendoza luego de tres décadas. Es un tema de sensibilidad social que requiere pericia. La oposición puede encontrar un "anabólico" que los potencie. Por qué a Cornejo le quita el sueño. 

Pablo Icardi

MendoTran: las dudas del principal desafío de la era Cornejo

MendoTran: las dudas del principal desafío de la era Cornejo

De todos los temas políticos y de gestión que atraviesan a un gobierno hay algunos que tienen el poder de marcar improntas y su condicionar el éxito o fracaso. Con los servicios públicos pasa eso. Para ilustrarlo alcanza con analizar lo que ocurre a nivel nacional. La repercusión por el aumento de las tarifas y las tensiones generadas por la política energética y de subsidios a los servicios ha generado diversas crisis en el gabinete, con renuncias incluidas, pero sobre todo en la calle y el humor social.

En Mendoza puede ocurrir lo mismo. Calibrar la calidad de los servicios públicos con un “precio justo” requiere una pericia política extrema. Y esa misma habilidad deberá tener Alfredo Cornejo para pasar las repercusiones de lo que viene.

Los aumentos en la tarifa de la luz, que implicaron una multiplicación de la facturación de las distribuidoras, no generaron protestas. La suba del gas tuvieron “amortiguadores” políticos en el propio oficialismo. La semana que viene comienza a funcionar “MendoTran”, el nuevo sistema de transporte que será el principal desafío político de la gestión de Cornejo. Va a ser caótico, como cualquier cambio, pero para evitar problemas mayores requerirá la extrema pericia de la que hablábamos antes.

Los problemas de cajón que generarán los usuarios serán los cambios en los recorridos, la distancia entre paradas y la casi obligación de hacer trasbordo para cualquier recorrido. La información está casi exclusivamente volcada en medios que no están al alcance de todos (como aplicaciones de google) y ni los choferes tienen claro la implementación.

Pero el Gobierno decidió ejecutar todos los cambios juntos y el mismo miércoles la tarifa base del sistema pasará a costar 18 pesos. Más del 60 por ciento de aumento. Una cifra imposible de alcanzar para cualquier salario. Ni siquiera los estatales, que tendrán un aumento superior al 50%, pueden igualar ese impacto. A mediano plazo la intención es que quienes más usen el servicio, menos paguen y puede haber incentivos para ello (como abonos más convenientes). Pero será un cambio cultural de largo aliento; igual que el uso del trasbordo y los nuevos recorridos. MendoTran arranca en enero, pero en marzo será la prueba principal cuando vuelvan las clases. Alumnos que tendrán que caminar de noche para ir a las paradas (más lejanas que de costumbre), estudiantes universitarios que tendrán un solo recorrido para ir a la UNCuyo y otros cambios estructurales pondrán a prueba el sistema. 

Pero tampoco hay que perder de vista el negocio. Nadie duda del real valor del sistema. Pero al menos en el primer año del MendoTran las cargas no se repartirán de manera equitativa. Las empresas volverán a ser, por ahora, solo máquinas de facturar casi sin riesgo. Así como el boleto se multiplicó por tres desde enero del 2015 a enero del 2019, lo que cobran las empresas también. O incluso más. Antes de que asumiera Cornejo se había autorizado una suba para el transporte que llevó lo que cobran las empresas a una banda de entre 22 pesos a 84 pesos por kilómetro recorrido. Desde el miércoles cobrarán entre 65 y 322 pesos por kilómetro recorrido.

Lo que el Estado pagará por kilómetro recorrido a cada empresa

Los más caros del sistema son los servicios manejados por el Estado; principalmente el metrotranvía (el que más elogios tiene de parte de los usuarios) y luego el sistema troncal, que tendrá 18 colectivos eléctricos. La intención del Gobierno es cambiar la forma de recaudación y pago e incorporar variables de eficiencia para que las empresas tengan la obligación de prestar un buen servicio y, en caso contrario, cobren menos. Pero en la licitación está estipulado que ocurra luego del primer año, que será usado como testigo. Cornejo dio a entender que antes, en abril, puede haber reajustes y que enviará un proyecto de ley para que el sistema de transporte tenga una base de política de estado en cuanto a su financiamiento.

Quien debutará también como organismo de control es el Ente Regulador que fue creado tras más de una década de demora. Esa es otra prueba de fuego. Una de las principales dudas de la gente es sobre el flojo poder de control del Estado. Nuevamente aparece la palabra pericia. En este caso para aumentar el rigor hacia las empresas y extender la lupa de los inspectores más allá del control del pago del boleto, que hacen ahora.

Las dos claves para generar esa credibilidad es enfocar en que se trata de un servicio público en el cual el Estado debe ser el contralor y que las empresas ven allí un gran negocio pero que no puede escindirse de su base. El Ente no puede ser solo un testigo. Además de los 18 pesos que pagará cada usuario, saldrán del Presupuesto provincial unos 6 mil millones de pesos de subsidios. La mayoría provendrán de recursos provinciales, a lo que se sumarán algunos refuerzos nacionales que compensarán, solo en parte, la quita de subsidios de ese origen. 

Decisiones políticas y oportunismo

Con el Transporte Cornejo sabe que a nivel político le está sirviendo la mesa a la oposición y a otros grupos para tener un tema del cual subirse para cobrar notoriedad. Incluso hasta ahora el Gobernador había esquivado abordar temas que fueran de fácil capitalización política para la oposición. Ocurrió, por ejemplo, con la reformad e la Constitución.

Más allá del reclamo genuino por los aumentos y las consecuencias del cambio, saben que habrá dirigentes que intentarán capitalizar esa queja. La queja por la suba del transporte puede ser el anabólico que haga crecer de manera artificial a algunos dirigentes y partidos. Si hasta ahora no hubo chance para generar una agenda paralela a la propuesta por el Gobierno, es el mismo Ejecutivo el que puede darles la chance.

 En ese sentido el PJ puede encontrar allí un lugar, pero hay especialistas en abordar el tema de los servicios como eje de la política. Y es José Luis Ramón y su partido protectora. Ya lo hacían como ONG y ahora lo repetirán como partido. 

Cornejo está aplomado en el cargo y así se lo nota. No usa eufemismos y por eso reconoció en MDZ que el cambio de transporte no lo deja dormir. Siempre fue admirador de las políticas chilenas y allí puede tener un espejo. La implementación del Transantiago le generó a Michelle Bachelet una crisis sin igual, que luego pudo sobrellevar. Sabe, por ejemplo, que aunque salga todo perfecto igual habrá quejas. Para ejecutarlo hubo demoras, pero ahora esquivó el gradualismo. Todas las malas noticias juntas y luego a “remontar” durante el año. Tras décadas de piloto automático en el tema, Cornejo dice estar convencido más allá de las consecuencias. “Había que hacerlo”, dijo.

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