¿Más horas de clase mejoran la calidad educativa?

Si bien Argentina se ubica por debajo de la media de la OCDE en cantidad de horas impartidas, hay países que con menos tiempo en el aula se ubican en el top 5 a nivel mundial. ¿Los 190 días de clase que prevé Mendoza para 2019 mejorarán la educación?

Cristian Avanzini

El anuncio de Cornejo debe haber resonado en alguna oficina de Casa Rosada.

El anuncio de Cornejo debe haber resonado en alguna oficina de Casa Rosada.

El Gobierno provincial sorprendió esta semana con el anuncio de un inédito inicio del ciclo lectivo a mediados de febrero del año próximo con el fin de llevar de 180 a 190 los días efectivos de clase para los alumnos mendocinos. El objetivo está claro: mejorar el nivel de una educación que cada año muestra resultados más preocupantes para padres y autoridades. La pregunta, ahora, es: ¿servirá?

Dejando de lado las esperables críticas del SUTE por cuestiones de condiciones laborales de los docentes y las eventuales quejas de familias que tenían ya planificadas sus vacaciones para esa época basándose en la tradición del inicio de clases recién después  de Vendimia, el foco está en qué impacto puede tener el hecho de que los chicos estén más días en el aula en relación a su rendimiento académico.

El tema es un enigma a nivel global y aún no hay una respuesta unificada a la ecuación, a decir por los resultados de las pruebas internacionales PISA que lleva adelante periódicamente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La entidad nuclea a 34 países que, en su conjunto, representan el 80% del PBI mundial, y sus directrices son seguidas por diversos países adherentes, entre ellos, Argentina.

Los resultados de algunos países en las pruebas PISA desconciertan a todos en la relación horas de clase/calidad educativa.

El promedio anual de días y horas de dictado de clases en la OCDE es de 183 días y un total de 794 horas. En ese sentido, nuestro país se ubica hoy (pensando en un año ideal sin jornadas perdidas por los persistentes paros sindicales) 3 días y 74 horas por debajo de la media.

Una primera lectura básica podría ubicar allí el meollo del problema educativo argentino. Bastaría, entonces, con intentar sumar días y horas para alcanzar las más de 1.000 horas escolares anuales con las que cuenta Estados Unidos, por ejemplo.

Sin embargo el panorama se complejiza si se toma en cuenta que países como Austria, Alemania, Hungría, Corea del Sur, Finlandia (ejemplo recurrente y norte de muchos al hablar de excelencia educativa) tienen menos horas en el aula que los alumnos de nuestro país, pero sus resultados en las pruebas PISA son superiores.

En estos países, vale aclarar también, está establecida desde hace años la Jornada Escolar Extendida (JEE) la cual debería ser también una realidad en Argentina pero las eternas trabas presupuestarias y de infraestructura la hacen inaplicable. La ley 26.075 de 2005 fijaba como objetivo la JEE hasta llegar al 30 por ciento de los alumnos de educación básica en un plazo de cinco años. La actual Ley Nacional de Educación establece la JEE para todas las escuelas del país, pero estamos muy lejos de cumplir esta norma legal, ya que, en 2015, de cada 100 niños apenas 14 tenían JEE.

El más es menos y el menos es más

“Nuestro corto calendario escolar obligatorio, de muy poco cumplimiento en todo el país, nos indica que nuestros alumnos se ubican entre aquellos que tienen menos horas de clase anuales en el mundo, situación agravada por las continuas interrupciones”, reflexiona el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano en un informe publicado en abril de este año. En este sentido añade: “Si se toma en cuenta el nivel de conocimiento de los alumnos y la cantidad de horas de clase anuales, la información disponible nos indica que, en la mayoría de las naciones donde se registran más horas de clase, los alumnos tienen mayores niveles de conocimiento.

Sin embargo el centro académico no logra una explicación acabada ni consensuada a nivel global sobre por qué no en todos los casos mayor cantidad de horas implica un impacto positivo en la calidad educativa.

Para el Centro de Estudios de la Educación Argentina "en la mayoría de las naciones donde se registran más horas de clase, los alumnos tienen mayores niveles de conocimiento".

En el paño latinoamericano pueden citarse los casos de Chile o Costa Rica, países que han llevado su carga escolar anual por sobre las 1.050 horas pero terminaron ubicándose por debajo de Argentina y sus 720 horas al año en las últimas pruebas PISA .

En el caso de Mendoza, el nuevo calendario de 190 días previsto para 2019 totalizaría 760 horas al año, poniéndose al nivel de países como Alemania, Suiza o los Países Bajos.


Si bien el resultado -como todo proceso educativo- no se verá en el corto plazo, no hay indicador alguno que diga que, por el contrario, reducir las horas de clase mejorará la educación en nuestra provincia.

Las “buenas intenciones” están ya planteadas. Resta esperar ahora el resultado que dará el calendario propuesto luego de los esperados encontronazos entre el Gobierno y el SUTE en el arranque del inicio lectivo.

Los 190 días del nuevo calendario ponen a Mendoza al nivel de países como Alemania, Suiza o los Países Bajos en cantidad de días de clase.

Por lo pronto no está de más recordar el consejo que la CEA incluyó en su informe sobre la educación argentina: “Mejorar la educación, apuntando a una escuela de calidad con inclusión social, es un imperativo colectivo. Por eso, hay que comenzar por el principio, respetando el calendario escolar y teniendo siempre las escuelas abiertas para nuestros niños. Construir una nación próspera y una sociedad con igualdad de oportunidades es una tarea compleja, que debe ser sostenida en el largo plazo”.
 

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