Los candidatos y las grietas en los límites de la democracia

Avatar del

Carlos Varela Alvarez

1/2
Los candidatos y las grietas en los límites de la democracia(Alf Ponce / MDZ)

Los candidatos y las grietas en los límites de la democracia | Alf Ponce / MDZ

Carlos de Casas.(Alf Ponce / MDZ)

Carlos de Casas. | Alf Ponce / MDZ

 Una nota periodística da cuenta de la postulación que ha hecho el Gobierno Argentino para que nuestro comprovinciano, el abogado Carlos Horacio de Casas sea elegido por la OEA como nuevo Comisionado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ampliamente conocida por la Provincia, sobre todo en materia carcelaria, abusos policiales y mala praxis judicial entre otros asuntos.

La nota menciona que de Casas defendió a un represor de la dictadura cívico-militar, Gómez Saa, el que integró el aparato de inteligencia y que estaba acusado de la privación, tortura y secuestro de dirigentes comunistas, Oscar Guidone, Martin Lecea y Roberto Vélez.

Es decir se aduce que Carlos de Casas ha defendido torturadores lo que impugnaría para ser candidato ante esa institución tan importante en la defensa de las víctimas de la represión de esa época como en la democracia de estos 33 años.

Lo interesante de la nota es que es consultado el abogado Pablo Salinas sobre su parecer y éste avala, al menos esa es mi interpretación la candidatura de de Casas (ver www.letrap.com.ar).

Quiero destacar que conozco a ambos colegas y que la nota me produce la siguiente reflexión sobre candidatos y democracia.

Carlos de Casas no es un militante de los que se conocen como "abogados de derechos humanos", es por vocación un destacado abogado penalista de nuestro foro, que ha asumido en su larga trayectoria diversos y variados asuntos. En el campo internacional trabajamos en conjunto la representación de la familia Peirano Basso de Uruguay[1] y llevamos su caso tanto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU con resultados en favor de ellos y con alcances tan importantes como la recomendación para que Uruguay establezca un nuevo régimen procesal penal acorde los compromisos internacionales asumidos.

Pablo Salinas por su parte es uno de los abogados más activos en la defensa de los derechos humanos y junto con otro referente Diego Lavado integran diversas ternas en lugares de privilegio para ingresar como magistrados del fuero federal, y he trabajado con estos profesionales en temas como los carcelarios ante el sistema interamericano. A ellos se les ha dicho pese a sus antecedentes profesionales y académicos que la objeción principal es su adherencia a las pasadas administraciones justicialistas en la provincia y su empatía con el kirchnerismo, además de la ya clásica denostación de ser "abogado de derechos humanos".

Así las cosas, me preguntaba, cuáles debieran ser las razones concretas y serias por las que una persona, cualquiera de nosotros, deba tener para ser elegido o concursar para un cargo público provincial, nacional o internacional. Entiendo que deben primar en primer lugar las condiciones personales de los candidatos, es decir "¿son o no son buenas personas?", ¿son capaces de mantener su independencia e imparcialidad frente a los asuntos que les sometan o formarán parte del tren de tráfico de influencias o con ceguera ideológica ayudarán amigos y perjudicarán quienes pertenezcan al mundo de los adversarios y enemigos?. En seguida debiéramos apreciar sus méritos académicos y profesionales. ¿Están calificados para su cargo? y finalmente deben ser examinados ampliamente por el escrutinio social.

Todos ellos forman parte de nuestra sociedad, con sus ideas, sus adhesiones religiosas o no, y todos ellos, Lavado, Salinas y De Casas, ejercen limpiamente su profesión y cuando han asumido funciones públicas ad honorem o rentada lo han hecho con solvencia. ¿Por qué mimetizarlos con sus defensas o las personas que representaron o por sus ideología o convicciones? ¿Por qué sino no piensan igual que este Gobierno o no son de las características que algunos quieren exclusivamente para las instancias internacionales no pueden ser considerados aptos? ¿Por qué para impugnar se busca el desprestigio antes que una propuesta seria en su crítica.?

Carlos de Casas tiene las condiciones esenciales para ingresar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por sus condiciones personales, su calidad profesional y su compromiso con la justicia. Lo mismo con mis colegas Lavado y Pablo Salinas que seguramente no cambiarán el mundo pero lo harán más soportable alejados de los lobbys y favores con dueño.

La democracia está hecha para la integración y coexistencia de los que piensan distinto, porque es la única garantía que las minorías serán escuchadas o que los poderosos de turno no serán los privilegiados de siempre.

La frase "Las Ideas no se matan", que tiene diversos propietarios ( Diderot, Voltaire o el Conde de Volney según la fuente que se consulte), la hizo famosa Sarmiento escribiéndola con carbonilla cuando huía de las mazorcas de Rosas en el siglo XIX y la utilizó además de otros, Fidel Castro en respuesta a George Bush, cuando éste en su calidad de Presidente le deseó la muerte.

Bienvenidos los que piensan la democracia de distinta manera, pero que dentro de ella están dispuestos a estirar sus límites, sus profundidades, a que haya más voces, más cuerpos y mejores derechos y que esos derechos puedan como dicen las convenciones internacionales ser gozados y disfrutados. No tengo dudas que mis colegas, vecinos, comprovincianos y compatriotas, como los que he nombrado cumplirán con la humanidad aún a costa de sus ideologías partidista, es lo que han hecho siempre.


[1] Caso 12.553 CIDH-OEA y Peticion 1887-2009 de Comité de Derechos Humanos de ONU, decisiones favorables en materia de plazo razonable y prisión preventiva en la República de Uruguay.