#ListoLoDije: la cheta del Nordelta somos nosotros

Muchos mendocinos somos como la mujer discriminadora del audio viralizado. Nos sentimos más de lo que somos, y podemos calificar al otro de la forma más cruel. ¿Nos hacemos cargo?
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Federico Croce

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Los memes por el audio de la "cheta del Nordelta" no tardaron en llegar

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#ListoLoDije: la cheta del Nordelta somos nosotros

Ok. Estamos espantados todos con el audio que se viralizó de la "señora del Nordelta". Pensamos que es discriminador, hueco, ofensivo, y muchas cosas más. Nos enojamos, la condenamos, nos reímos, hacemos memes, se lo mandamos a nuestros amigos por WhatsApp, y más.

¿No somos un poquito caraduras? Un poquito mucho... yo diría. Porque si hay algo que tenemos los mendocinos, y diría los argentinos, es el caretaje adherido a las venas.

Bueno, está bien: estoy generalizando. ¿Si digo que la mayoría de los mendocinos somos un poco caretas, ahí está mejor? A mí este tema me ha servido para darme cuenta de que yo, por lo menos, lo soy.

Voy a ejemplificarlo con una vivencia cercana: el fin de semana pasado hubo una feria gastronómica hermosa en Mendoza. Deliciosa comida, ricos vinos, patio cervecero, buenos momentos. ¿Una de las quejas que escuché? "¡La encuentro cara!". La misma queja que varios esgrimen cuando salen a comer en nuestra provincia.  Ahora, esas mismas personas, bien contradictorias ellas, también decían lo siguiente: "¡Qué suerte que se cobra una entrada de $100, así filtran un poco. ¡Sino, se llena! ¡Vendría cualquiera!". Si analizamos este pensamiento tan solo un segundo, nos damos cuenta de que es el mismo que manifestó la "señora del Nordelta".

Analicemos el objetivo de muchos: acceder a vivir en un barrio privado. Si, es más tranquilo. Sí, es más seguro. Pero... ¿No es bastante delirante el hecho de que uno se someta a vivir en un lugar con los mismos parámetros arquitectónicos y estéticos, las mismas costumbres, las mismas caras y hasta, a veces, las mismas formas de vestir y las mismas actividades sociales? La gente sale de esos barrios y tiene terror, ha creado un micromundo y cuando traspasa sus límites, esa vida distorsionada y "pseudo perfectita" que se ha inventado es tal que parece que entrar en la realidad fuera salir a la selva, o a un universo del estilo "The walking dead". 

¿Este comportamiento de gueto lo produce solamente el miedo a ser asaltado o a sufrir un hecho de inseguridad, o verdaderamente esta concepción cruel del "yo soy más que vos" también está enquistada en el pensamiento y el corazón?

Mendoza careta

A muchos mendocinos nos gusta aparentar más de lo que podemos. Un amigo mío dice, casi como un juego de palabras, que en Mendoza la dinámica es así: "El que está arriba critica al que está abajo, y el que está abajo critica al que está arriba: esa grieta va a estar siempre. Pero atenti: cuando el que está abajo sube aunque sea un poquito, se olvida automáticamente de dónde estaba y critica al de abajo que hasta hace poco estaba a su lado. Somos una sociedad híper careta, y siempre lo seremos".

Lamentablemente, la desigualdad social está naturalizada. Y veo con alarma que son muchas las personas a las que les parece bien que esto sea así. 

Hoy ningún status está garantizado

Antes, hablo de un siglo o dos atrás, las clases sociales estaban marcadas. Tenías la realeza, los aristócratas, los burgueses, los trabajadores. Pero eso ya no existe más. Tenemos que reconocer que eso ya no existe más, y a muchos les molesta.

Tu posición en la sociedad ahora es volátil, inestable, precaria. Hoy "sos topísimo", y mañana quizás estás en la lona. En el fondo, el audio de "la mujer del Nordelta" lo que para mi denota es un tremendo miedo a perder lo conseguido. Esta mujer compró, accedió, logró pertenecer. Pero ver "a esos" que toman mate, que tienen perro ruidoso, que no le agradan "estéticamente hablando" tan cerca, le recuerda el hecho de que hay una movilidad social violenta y atroz, y que puede perder todo en un santiamén. 

"Nada nos conmueve si no es cercano", decía Mauricio Sibilla, el psicólogo columnista de "Uno Nunca Sabe", en MDZ Radio. Si lo de la discriminadora del Nordelta nos hubiera parecido algo ridículo o excéntrico, no le hubiéramos dado bolilla. Pero nos ha calado hondo, y estamos en problemas, porque esto nos enrostra lo repulsivos que podemos llegar a ser en la concepción del otro.

Si nos paramos a pensar un poco sobre esto, hay que dejar las risas y las mofas de lado, pues es una faceta muy cruel la que aparece retratada en ese audio. ¿Cuántas veces somos presas de discursos dañinos, en donde básicamente lo que decimos es "yo no me quiero parecer a este, porque a este lo considero una lacra"? Tenemos necesidad de ver al otro como peligroso, como distinto, como inferior.

¿Qué pasa si el otro toma mate? ¿Qué pasa si el otro tiene mucha plata? ¿Qué pasa si el otro es distinto? ¿Cuál el el problema?

El problema tremendo es la segregación. El problema es cuando pensamos -y decimos- "al distinto no lo acepto", "el distinto debe desaparecer". 

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