La salud de Cristina

Los especuladores de precios y formadores de precios que especulan y forman opinión con la salud de la presidenta.
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Marcelo Padilla

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La salud de Cristina(Publicada por La Razón)

La salud de Cristina | Publicada por La Razón

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Todos son médicos. Periodistas médicos. Comerciantes médicos. Empresarios médicos. Médicos que van a los programas políticos de televisión a hacer el papel de médicos. Y así. Caníbales del cuerpo de Cristina. Jíbaros médicos que saben o imaginan lo que le pasa a la presidenta; la mía y la tuya, aunque no te quepa ni un metro.

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Especuladores de precios y formadores de precios que especulan y forman opinión con la salud de la presidenta. Y así. Dos y tres veces así. Insoportablemente estúpidos con opiniones que parecen escupidas del culo.

La odian. Se sabe que la odian y le desean lo peor. Y se frotan miserablemente las manos demostrando lo patético que puede tener esta raza humana finita que se cree eterna. Pulgas, gallinas bataclanas. Muchos palanquean la debacle porque les conviene y otros se comen los buzones porque son, irremediablemente pelotudos. Y pelotudas.

En la cabeza de un pelotudo prejuicioso no caben más que dos ideas: mirarse los bolsillos y pensar en el corto plazo. Los gilunes borran el pasado, la historia, las memorias tristes y los momentos felices. Van por el aquí y ahora en una investigación existencial que no es la aventura lisérgica hippie del ácido. Su vida es un plasma con canales que le venden la experiencia vivida por otros y por eso terminan tomando sales y antitérmicos. Son todos los pelotudos drogadictos de la noticia sin tomar un centímetro de distancia. A comerla envasada y vamos andando.

¿Qué tiene Cristina? No sé. Me importa pero no sé. Me refiero a la salud. Lo que no tengo dudas que es tuvo y tendrá ovarios porque lo demostró desde que fue Senadora, compañera y presidenta. La hipocresía progresista, el oportunismo de la derecha y los médicos de la calle son lacra en el país semicolonial. Son gansos. Alientan el ganado que se comen. Y se morfan los mocos escuchando hipnotizados los diagnósticos de Nelson Castro. Lanata no puede hablar de salud porque él es un ejemplo de la gula, pecado capital, por morfar guita y ser un aventurero ideológico.

Cristina se va a morir. Y también la infame Carrió, Pino Solanas y mi vieja. Yo y todos los vecinos de mi cuadra. Maradona. Máxima Zorri y Vladimir Putin. Todos nos vamos a morir. A algunos que no les han avisado, ya están muertos.

En fin. Una nación es una simbolización con límites materiales. Somos irremediablemente argentinos.