La prueba de Macri para "recibirse" de Presidente

El presidente Mauricio Macri eligió un mensaje menos adornado y más sincero. El reconocimiento de la crisis y el impacto personal que tiene puede fortalecerlo, pero también es un riesgo. El equipo más "chico" le demandará más gestión y más seguimiento.  

Pablo Icardi

La prueba de Macri para "recibirse" de Presidente

La prueba de Macri para "recibirse" de Presidente

Aunque esquivó el “vivo”, la cadena nacional y no tomó riesgos de responder preguntas; fue el discurso más sincero de Mauricio Macri como presidente. Obvió gran parte de los eufemismos que suele usar, cuestión que tiene una connotación discursiva: las frases hechas para “contagiar optimismo” ya están desgastadas y no hay margen para la fantasía.

Se notó en el reconocimiento de la crisis y también en lo personal: decir que está pasando el peor momento de su vida no es gratis para un líder. Según cómo lo maneje, puede ser un rasgo de humanidad que lo fortalezca por la cercanía con la comunidad, o una muestra de debilidad frente a las dificultades. En el balance, es mejor un Presidente que se reconozca con errores, que un todopoderoso discursivo. Claro que la interpretación dependerá de los resultados que logre después.

Los ejes políticos del discurso rondaron en el sinceramiento de la situación, cuestionamientos a la herencia recibida (incluida la corrupción como uno de esos males) y la necesidad de “no volver al pasado”. También el reiterado llamado al consenso.

En lo económico y lo social lo más destacado fue el reconocimiento sobre las consecuencias de la devaluación: aumentará la pobreza. A demás tuvo que tomar una decisión en contra de lo que piensa, que es imponer retenciones a las exportaciones. Esa medida, quizá, llega tarde para muchos. Llamó la atención que no mencionara, por ejemplo, qué sectores podrían crecer con la devaluación y las oportunidades.

La conducción política que requiere lo que viene pondrá a prueba la pericia de Macri. Y lo deberá hacer con una impronta menos delegativa y más ejecutiva. Es lo que apuntaban desde Mendoza en estos días. En momentos de crisis, hacen falta menos pensadores y más ejecutores que gestionen.

La situación pondrá a prueba la pericia política del Gobierno. Por eso probablemente se sabrá si  Macri se “recibe de Presidente” o sale desaprobado.

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