La muerte de Catherina y los paralelismos con el caso Ayelén Arroyo

Los indicios de violencia contra la niña y su hermana eran evidentes pero nadie hizo nada al respecto. ¿Por qué se ignoró la averiguación de paradero de los padres solicitada por la OAL?
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Kevin Maroto

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La muerte de Catherina y los paralelismos con el caso Ayelén Arroyo(Alf Ponce / MDZ)

La muerte de Catherina y los paralelismos con el caso Ayelén Arroyo | Alf Ponce / MDZ

La muerte de Catherina y los paralelismos con el caso Ayelén Arroyo(Facebook)

La muerte de Catherina y los paralelismos con el caso Ayelén Arroyo | Facebook

Al igual que con el femicidio de Ayelén Arroyo (19), la muerte de Catherina Cardozo (3) pudo haberse evitado. Una vez más los mecanismos del Estado destinados a proteger a las víctimas no se activaron, o lo hicieron de manera negligente, hasta que fue demasiado tarde. 

La hermana de Catherina, Sheila (8), convaleciente en una cama de hospital tras la última paliza recibida por parte de su madre y su padrastro, advirtió hace 15 días que los maltratos y abusos también se extendían a su hermana menor. Sin embargo, la Justicia ignoró la averiguación de paradero de la mujer y su pareja solicitada por los representantes del OAL que intervinieron en aquel momento. 

Tras el fatal desenlace, tardaron apenas horas en encontrar y detener al padrastro de las niñas, Jorge Brizuela, en su domicilio del barrio 8 de Abril de Las Heras. ¿Quién decidió esperar que ocurra una muerte para hacer algo al respecto? ¿Por qué a las denuncias anteriores no se les atribuyó la gravedad que tenían? Son algunas de las preguntas que deberá responder la Justicia en los próximos días.

El paralelismo entre Catherina Cardozo y Ayelén Arroyo es evidente. Ayelén también murió en manos de su padre, a quien había denunciado con anterioridad, cansada de los reiterados maltratos y abusos a los que la sometía a ella y a sus hermanos. En aquella oportunidad, el fiscal Fabricio Sidoti dispuso la restricción de acercamiento y la exclusión del hogar para Roque Arroyo, pero no ordenó su detención. El padre de Ayelén se fue a vivir a un asentamiento cercano a la vivienda de Ugarteche donde residía su hija y aguardó. La noche del 27 de septiembre de 2016 irrumpió en el hogar y asesinó a puñaladas a Ayelén, en uno de los femicidios más brutales que se registraron en la provincia durante 2016.

Sidoti fue cuestionado por su accionar y sometido a un jury de enjuiciamiento, cuyo resultado final fue irrisorio: apenas cuatro meses de suspensión en sus funciones como fiscal. La defensa esgrimida fue que había actuado correctamente al ordenar la exclusión del hogar y la prohibición de acercamiento para Roque Arroyo, a la espera de las pericias psicológicas de Ayelén para proceder con la imputación y detención del acusado. Las pericias llegaron a manos del fiscal tras la muerte de la joven y concluyeron que Ayelén decía la verdad en su denuncia, pero ya era demasiado tarde.

El endurecimiento de la utilización de la prisión preventiva para casos en los que las víctimas se encuentran en riesgo fue una de las consecuencias del caso Ayelén. Sin embargo, a poco más de un año de aquel femicidio que conmocionó a la provincia, nada parece haber cambiado. 

Los indicios de maltrato en el pequeño cuerpo de Catherina Cardozo eran evidentes. Su hermana sufrió en carne propia el mismo flagelo y pidió que protejan a su hermana menor. La tía abuela y la abuela de las niñas denunciaron a Cintia Cardozo y a su pareja Jorge Brizuela y solicitaron la tenencia de las nenas. El OAL intervino y solicitó a la Justicia que ubicaran a Cardozo y a su pareja. Nada de esto fue suficiente para que alguien se interesara por el destino de la pequeña de 3 años que llegó sin vida al hospital Lagomaggiore durante la madrugada del miércoles. 

A lo largo del intrincado recorrido una o varias personas no hicieron su trabajo como debían y deberán responder por sus acciones. Como quedó demostrado, cuatro meses de suspensión en sus funciones no es la sanción adecuada para que esto no vuelva a ocurrir.