La metáfora de Walter: el héroe por un día que vino a morir a Mendoza

Walter Monzón salvó a una niña en enero pasado y su historia fue destacada hasta por el presidente Mauricio Macri. Sin embargo, nunca pudo conseguir trabajo. Viajó a Mendoza y murió en la casa de su hermana.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

La metáfora de Walter: el héroe por un día que vino a morir a Mendoza

Walter Monzón era un hombre común que entró fugazmente a nuestras vidas en enero. Era changarín, hacía algunos trabajos de jardinería y cargaba penas en la espalda. Fue puro instinto cuando vio una niña de remera rosada ahogándose en el río Gastona, en Tucumán. Walter saltó los  8 metros desde el puente y la salvó. La caída le rompió la rodilla. Mojado y lleno de arena de río, Walter conoció a Natalio, acaso el único amigo real que le dejó la osadía, que lo llevó hasta su casa y difundió la historia. No buscaba fama, pero la encontró. Ese flash que solemos tener para amortiguar malos tragos. Walter era el héroe humilde del momento. En noticieros, en las charlas y hasta en la estrategia política. Como estaba desempleado, le llovieron propuestas y hasta un llamado del teléfono rojo: el presidente Mauricio Macri le hizo sonar un teléfono que le habían prestado (hasta entonces no tenía) y lo felicitó desde Casa Rosada. La imagen se viralizó por las redes sociales de Presidencia. walter_hxroe.jpg En espera El tiempo pasó y ninguna de las promesas se cumplió. Walter siguió su camino y hasta estuvo preso. Lo llevaron detenido por averiguación de antecedentes; por estar en actitud sospechosa mientras buscaba trabajo. La experiencia le recordó lo peor. Un hermano suyo está preso por homicidio y a Walter lo quisieron involucrar. La justicia determinó que no tenía nada que ver, pero le quedó el estigma. Sin chances reales en Tucumán, viajó a Mendoza. Dicen que para trabajar en la uva, justo en una época en la que esa actividad no genera empleo intensivo. Con esa esperanza llegó a Tunuyán.  Lejos del flash y las llamadas políticas, Walter se quitó la vida en la casa de su hermana. En medio de la contingencia, Walter fue puro instinto: en enero pasado dejó todo, se tiró al agua y salvó a una niña. Pocos meses después murió sin trabajo y con el estigma que le había quedado por estar en una comisaría sin razón. En Mendoza su historia pasó desapercibida. Su amigo Natalio logró trasladar el cuerpo ayer a Tucumán, para que su familia lo despida. La paradoja es que si Walter hubiera cometido algún delito, Macri tenía la potestad de indultarlo con una sola firma. Pero ni el Presidente ni todos los que les llamaron pudieron cumplirle un deseo más simple: conseguir un trabajo.  La historia de Walter es una metáfora que representar la levedad de nuestras vidas cotidianas con el sufrimiento ajeno.
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