La importancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: udiencias sobre injusticias y excusas

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Carlos Varela Alvarez

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La importancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: udiencias sobre injusticias y excusas

La importancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: udiencias sobre injusticias y excusas

La importancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: udiencias sobre injusticias y excusas

La importancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: udiencias sobre injusticias y excusas

Asisto en calidad de peticionario particular por el relamido tema de las cárceles de Mendoza al 161 periodo de audiencias en la CIDH que depende de la OEA aquí en Washington. ¿Los temas? México y los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa ; los migrantes, Chile y su poder Judicial; Argentina la protesta social en Jujuy y la legislación migratoria; la libertad de expresión y represión a campesinos en Nicaragua por la familia Presidencial de Daniel Ortega y su esposa: la situación de los afrodescendientes en Cuba; la legislación migratoria nueva en Estados Unidos; la situación de la trata infantil en Perú; las condiciones de personas trans en América, problemas indígenas, medio ambiente y casos particulares como la del condenado a muerte en Estados Unidos, el argentino Víctor Saldaño, el preso político opositor venezolano Leopoldo López y un caso de esterilización no voluntaria con HIV contra Chile, entre muchos otros.

Es una agenda compleja, intensa y donde las ideas, los conciábulos, acuerdos o desacuerdos vienen para estar presente y quedar o irse. Es América Latina incluida con Canadá y Estados Unidos que muestra sus calvarios, prontuarios y donde la persona quizás por única vez puede sentarse al Estado frente a frente.

De las cárceles de Mendoza, un poco lo de siempre; políticas públicas represivas que dan votos llenando las cárceles contra el respeto a la dignidad humana. ¿La idea? Evitar lo que ya conocemos a gran escala como lo sucedido en las cárceles de Brasil y Venezuela y tratar de resolver uno de los problemas que ningún gobierno democrático abordó en serio. La única oferta ha sido hasta ahora más cárcel y más penas pero nunca rehabilitación veraz y con políticas preventivas contra la desigualdad socio-económico y el crimen organizado.

Un punteo de las frías estadísticas muestra esta realidad penitenciaria por ejemplo[1];

Los últimos 15 años la población penitenciaria subió en promedio 133%.

El total actual de personas privadas de libertad, arroja una tasa de encarcelamiento de 259 detenidos por cada 100.000 habitantes, superando la tasa promedio nacional de 168, 54 personas.

Desde el 2008 la tasa de encarcelamiento subió 69%, la tasa de delito 19% y la población de Mendoza 9%.

El servicio penitenciario oficialmente reconoce sólo el 22% de superpoblación ya que para 2016 tenía 4564 detenidos y 3278 camas, es decir 835 personas sin camas.

Sin embargo si tomamos en consideración la información del Servicio Nacional de Estadísticas de la Ejecución de la Pena (SNEEP) en el año 2010 la capacidad de alojamiento era de 2322 plazas y la sobrepoblación alcanzaba el 13%.

Desde el 2010 NO se han construido nuevas cárceles, salvo un espacio en Agua de las Avispas para mujeres con capacidad para 20 personas, por lo tanto la mayor cantidad de plazas se deben a colocación de camastros y colchones y en algunos casos sólo frazadas, en espacios no destinados a alojamiento como los patios y eso permite aseverar que en realidad hay más de 2312 plazas irregulares y no las 835 que informa el SERVICIO PENITENCIARIO.

El JUZGADO DE EJECUCION PENAL de Mendoza N°1 por ejemplo dijo que a Marzo del 2017 el HACINAMIENTO era del 138%.

Desde el 2004 la fecha han muerto 214 personas por distintas causas como violencia, acceso a la salud, suicidios, problemas psicológicos y de muerte natural.

No hay informes públicos sobre la cantidad de heridos por hecho de violencia entre internos o por denuncias de éstos al personal penitenciario.

Este es uno de los tantos temas que aborda este sistema de protección y que cada vez es más amplio frente también a la quita de colaboración de varios gobiernos que miran con recelo sus decisiones.

Es hora de elecciones y no de paradojas; primero el ser humano antes que las excusas y miradas de reojo a las encuestas. Si hay sólo estrechez y desconfianzas en las miradas no habrá hombres y mujeres libres de verdad, sólo colección de telarañas y polvo sobre tratados de derechos humanos y constituciones.


[1] Fuente ONG Informe de la ONG Xumek 2016