La extraña felicidad del garante y las estadísticas del delito

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Carlos Varela Alvarez

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La extraña felicidad del garante y las estadísticas del delito(Ministerio de Seguridad)

La extraña felicidad del garante y las estadísticas del delito | Ministerio de Seguridad

La extraña felicidad del garante y las estadísticas del delito(Ministerio de Seguridad)

La extraña felicidad del garante y las estadísticas del delito | Ministerio de Seguridad

El Ministerio Público y el Ejecutivo han salido a festejar la baja de las estadísticas del delito, lo que por cierto de ser verificables, es una buena noticia.

Lo preocupante es que el mismo no ha bajado por las políticas de prevención (lucha contra la pobreza, mejora del ingreso, distribución de la riqueza y diseño de programas de largo plazo en la calidad educativa y acceso a trabajos por parte del mundo especialmente juvenil) sino por su práctica represiva en especial con el imprisionamiento de los mismos sectores de siempre, merced a las nuevas leyes procesales y penales.

La nueva ley, en especial, la 9040 es un presente griego. Aprobada un día antes del día de los Inocentes en el 2017 da nuevas herramientas que bajo dos conceptos absolutamente aceptables; oralidad y celeridad, sólo avanza hacia mayores condenas mediante procesos arbitrarios y cerrados en contra del derecho de defensa. Estamos asistiendo al asesinato legal de los principios de inocencia, libertad durante el proceso, la libertad probatoria, todos ellos sepultados en años de jurisprudencia y doctrina.

Esta ley, ha conformado un juicio del cual veremos muy pronto sus resultados; estadísticas buenas para hablar de procesos prontamente terminados contra calidad de justicia.

No es que lo que lo de antes mejor, por el contrario esto es el resultado de no hacer las reformas necesarias amplias y consensuadas que un tema como la justicia en general merece.

Lo que se creado, sirve sólo para mostrar sometimiento de un poder a otro, instalando un discurso mágico del fin del delito y de la inseguridad.

Eso es un capricho caro y una herencia difícil de aceptar sin inventario.

El nuevo proceso penal en nombre de mayores equilibrios y oralidad no cumple con los estándares de juicios justos de los que Argentina forma parte.

Para los que sólo aúllan en los zócalos digitales esto no tiene ninguna importancia y en realidad porque tampoco quieren juicios para que los que se acusa de delinquir. Siempre la lógica dice que ese discurso cambia cuando están sentados frente a un fiscal y preguntan por sus derechos.

La justicia o el sistema judicial no puede ser ensayo y error o error siempre y las cárceles para información del advenedizo las dirigen personas que son designadas por el Ejecutivo, y son cuidadas por personal penitenciario que es una fuerza que depende también de éste. Por tanto los fiscales, jueces y el Ejecutivo son garantes de las personas que privan de su libertad.

No puede quedar afuera tampoco quien aprueba las leyes sin más, sin tener conciencia del problema que al final se acarrea.

Desde el 2014 las cárceles de Mendoza, Almafuerte y San Felipe están bajo Medidas Cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y en febrero ya hubo el primer muerto en una de ellas por la violencia entre internos. Los medios han publicado videos y noticias donde se registran peleas entre los mismos. Por tanto ¿qué se festeja? Y de qué manera se puede decir "no es problema nuestro"?.

No es la ley dura o simplemente represiva, el método que hará de Mendoza una sociedad más justa, libre y participativa, por el contrario sólo son ilusiones de corto plazo y de costos altos como el hacinamiento carcelario y todas las consecuencias que ello trae que no se solucionan con un partido de rugby o con el concierto de Aranjuez.

La seguridad y la justicia necesitan de políticas públicas de mediano y largo plazo, de respeto a los estándares internacionales y a la posición de garantes que han asumido los Estados.

Una democracia como decía Raúl Alfonsín "es vigencia de la libertad y los derechos, pero también existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza. Tenemos libertad pero nos falta la igualdad."

Todos los muertos tienen nombre y apellido, también las leyes y juicios arbitrarios, y en esos lugares la risa no tiene lugar.