La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte

¿Por qué nos cuesta tanto encontrar talles para personas reales? ¡Pareciera que confeccionar ropa para una niña de 12 años con una etiqueta L resulta ser súper cool!
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Muriel Del Barco

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La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte(Alf Ponce / MDZ)

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte | Alf Ponce / MDZ

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte(Alf Ponce / MDZ)

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte | Alf Ponce / MDZ

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte(Alf Ponce / MDZ)

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte | Alf Ponce / MDZ

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte(Alf Ponce / MDZ)

La difícil tarea de ser talle S hasta la muerte | Alf Ponce / MDZ

A partir de una análisis exhaustivo que llevamos a cabo con nuestra colega de MDZ Online, Mariana Cavagnaro llegamos a la conclusión de que entrar a una probador resulta ser una experiencia frustrante para la mayoría de los mendocinos.

Es que en la relación vendedor y cliente redundan las frases como: "No fabricamos talles tan grandes" o "La confección de nuestra marca es chica". Dos oraciones que encierran, implícitamente comportamientos nefastos de nuestra sociedad como: la discriminación y la delgadez como un valor. ¿De qué? No lo sé. 

¡Pareciera que confeccionar ropa para una niña de 12 años con una etiqueta L resulta ser súper cool!

Y ahora sí, les voy a hablar de mi experiencia y de la de tantos mendocinos (hombres y mujeres) que se animaron a compartir con nosotros la desilusión, por la que pasan, cada vez que salen a comprarse indumentaria. 

¿Cómo una experiencia tan gratificante, cómo elegir ropa, puede volverse una pesadilla? ¿Sabrán los productores textiles que vestirnos en un derecho básico, así como lo es también comer?

Vamos a lo real

Si bien las industrias téxtiles de lujo imponen medidas estándares como la de 90-60-90 en la mujeres y figura atlética y esbelta en los hombres, son muy pocos los agraciados que comen sin engordar. La mayoría de las personas, y digo mayoría porque está a la vista, alguna vez en su vida (algunos más y otros menos) atravesaron la frustrante experiencia de engordar.

Adelgazar, engordar, volver a adelgazar y volver a engordar es un proceso totalmente normal en un ser humano. Entonces, ¿por qué nuestra sociedad no se puede adaptar a eso cambios? ¿Realmente somos nosotros los que tenemos que encajar en un único talle hasta la muerte?

Muchos me dirán que no debo o puedo fomentar la obesidad. Y por supuesto que no lo hago. La obesidad es una enfermedad, porque pone en riesgo nuestra vida. Tener excedente de grasa en nuestro cuerpo aumenta las probabilidades de padecer diversas enfermedades. Todos somos conscientes de ello, pero ante un síntoma o enfermedad necesitamos de la mirada respetuosa y caritativa del otro. ¡Jamás una mirada crítica!

Es por eso que no le creo a una persona cuando asegura que es "gordita, pero feliz", porque la realidad es que tener unos kilos demás no solo nos hace sentir mal a nivel físico y emocional, sino que nos ridiculiza ante la mirada del otro y nos expulsa de los parámetros normales en los que vive una sociedad. ¡Nada está diseñado para los gorditos!

Habría que encontrar el verdadero motivo por el que las marcas "más TOP" no fabrican talles grandes o la verdadera razón por la cual achican sus prendas.  Quizás para ellos, ocuparse de los mal llamados "talles especiales" es asunto de otros, expulsando a las personas y desintegrando la industria. Pero, para que una sociedad funcione bien, ¿no habría que integrar?

¿Qué valor diferente nos da la delgadez? ¿Por qué una chica de 30 años con talle S vale más que una mujer de 45 años con talle XXXL? 

En la igualdad de derechos debemos poner el foco. Nuestro cuerpo también puede cambiar y en ese proceso (de llegar a lo saludable) tenemos los mismos derechos que los demás: desde el más básico, como vestirnos, hasta el más simple, como sentirnos a gusto.

Hace algunos años atrás, se detectó la problemática de esta mayoría que sale de un local de ropa con bronca y angustia, y se sancionó la Ley Provincial de Talles Nº8579, buscando que todos los establecimientos industriales y comerciales de la Provincia confeccionen y ofrezcan indumentaria que se corresponda con medidas corporales reales.

Lamentablemente solo 110 locales se adhirieron a la Ley de Talles en Mendoza y colocaron stickers en sus vidrieras para comunicar su adhesión.

El interrogante es el siguiente; ¿te vas a sumar a la moda de excluir, expulsar y rechazar a los que nos cumplen con parámetros inventados (no sé por quién) o te vas a plantear que mañana quizás seas vos, la que tenga que salir a buscar un talle XXXL compartiendo con los demás la terrible odisea de entrar a un probador?

 

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