La Educación y los juegos del hambre

Tras el anuncio del Gobierno de Cornejo de implementar un régimen de becas para docentes que se capaciten, el titular del gremio docente salió con los tapones de punta.
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Sebastián Henríquez

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La Educación y los juegos del hambre(Pachy Reynoso/MDZ)

La Educación y los juegos del hambre | Pachy Reynoso/MDZ

La Educación y los juegos del hambre(Pachy Reynoso/MDZ)

La Educación y los juegos del hambre | Pachy Reynoso/MDZ

Supongamos que los padres de un niño o niña nos explicaran que su hijo sólo come cuando le va bien en la escuela. Según lo que apruebe o desapruebe, es si almuerza o cena. O que la calidad de la comida dependiera de sus notas. En la misma línea actúan las propuestas de "premios" e "incentivos" del gobierno.

¿Se puede considerar premio lo que necesitamos para llegar a fin de mes? Claramente, no. Más grave aún cuando la sumatoria de premios e incentivos no alcanza ni siquiera para eso.

El ítem aula, la reconfiguración de la zona y el nuevo anuncio de becas son parte de una "desalarización" por la vía de la meritocracia. El salario se vuelve una canasta de ítems. Si no faltas nunca (si vas enfermo), si vas a la escuela más "difícil" (que ellos no van a mejorar, porque te pagan un poco más para que "te la banques") y si ahora te sumas los sábados para "capacitarte", ganas un poco más. Con ese poco más, vas a poder pagar la cuota del préstamo con el que estás pagando la luz y el gas. O sea, no son premios: son la destrucción del salario como sustento de vida.

Es una suerte de meritocracia del subdesarrollo más cercana al Coliseo romano. Los "mejores" no logran más: hay que ser los mejores, los más sanos y los más resistentes a la sobre-explotación... para llegar al mínimo. "Los recursos son finitos", insiste el gobernador. Lo que no tiene límites es el cinismo. Como en la saga Los juegos del hambre, falta que griten: "¡Que comiencen los juegos!". El premio es la supervivencia.

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Acá hay un costo enorme en la calidad educativa por la vía de la salud de docentes y celadores. Sumar nuevos elementos de presión para obtener un poco más de dinero, sólo va a empeorar la situación. Hoy, los docentes y celadores no nos dividimos en términos de "mejores" y "peores", sino entre quienes estamos enfermos y quienes nos estamos enfermando más.

La formación gratuita y en servicio de docentes, como política de Estado, tiene que tener como objetivo que la misma tenga impacto positivo en todas las escuelas, llegando a todos los alumnos, y no ser un instrumento de darwiniano salarial. Lo incoherente es que los alumnos tendrán docentes con diferentes capacitaciones, y por lo tanto distintas oportunidades. Así como también insisten en discriminar a los/as docentes que están en cambios de funciones por patologías reconocidas, pero que pueden capacitarse para ser parte de los proyectos de sus escuelas. También los celadores pueden ser parte de una política de formación.

Mientras, la Suprema Corte de la provincia se alista a darle la razón al gobierno, luego de que éste desarmara una sentencia en diciembre, porque no le gustaba su contenido. No importa si esta corte, de este gobierno, dice que el ítem aula es constitucional. Sigue siendo ilegítimo por sus objetivos y por su origen. Una docente enferma que cobra menos salario no impacta de ninguna manera positiva en la calidad educativa del niño que está en el aula. Una docente enferma, en el aula, pensando más en el dolor que en lo que hace, tampoco.

Puede que de tanto repetir que en Mendoza no hay conflictos terminen por creérselo. Por eso, con la campaña #MásParaEducación continuamos exigiendo el aumento del presupuesto educativo y seguimos exigiendo la reapertura de paritarias. Para debatir calidad educativa de cara a toda la sociedad, frente a la monomanía del decreto.

Porque si "los recursos son finitos", como se repite, vale recordar que también lo son el miedo y la paciencia.