La Corte no entendió: era Nunca Más

La sentencia de la Corte quiebra el proceso institucional para juzgar los crímenes de lesa humanidad. Las consecuencias en Mendoza.
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Pablo Icardi

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La Corte no entendió: era Nunca Más(Nacho Gaffuri / MDZ)

La Corte no entendió: era Nunca Más | Nacho Gaffuri / MDZ

La Corte no entendió: era Nunca Más(Nacho Gaffuri / MDZ)

La Corte no entendió: era Nunca Más | Nacho Gaffuri / MDZ

La Corte no entendió: era Nunca Más(Pachy Reynoso/MDZ)

La Corte no entendió: era Nunca Más | Pachy Reynoso/MDZ

La Corte no entendió: era Nunca Más(Pachy Reynoso/MDZ)

La Corte no entendió: era Nunca Más | Pachy Reynoso/MDZ

 "Me manoseaban en la celda, me violaban. Soportamos todo tipo de torturas, pero quizá la más horrorosa fue que por la calidad de mujer me violaron varias veces al día cuanto señor estaba de turno. Esas violaciones ocurrían muchas veces, 10, 15 o 20 por día. Hay compañeras a las que las violaban cada media hora". La declaración es parte del testimonio dado por Rosa Gómez, Silvia Ontivero y Luz Faingold, que debieron relatar el calvario que vivieron en el D2 de Mendoza, cuando fueron detenidas durante la dictadura. Sus victimarios eran policías, en su mayoría. Incluso al menos uno de ellos como oficial retirado seguía vinculado en la planta verificadora de autos, que estaba a cargo.

Ahora algunos de los condenados por ese juicio y quienes violaron a ellas podrían quedar libres si logran que se ejecute con ellos la ley del 2x1, tras el fallo de la Corte Suprema que avaló ese beneficio para represores.

En Mendoza hay 200 personas registradas como desaparecidas, por las cuales sus familias aún reclaman. Además de los asesinatos, quedaron registradas las torturas, violaciones, amenazas, robos y en los juicios fue comprobado que hubo un plan sistemático. En la lista de desaparecidos mendocinos llaman la atención algunos datos, como que la mayoría eran personas jóvenes. Entre ellos, por ejemplo, hay un niño de 11 años y varias mujeres que en ese momento estaban embarazadas. Hay registradas seis apropiaciones de niños durante la dictadura, pero se estima que podrían haber sido cerca de 15 en realidad. De hecho hay historias que siguen abriéndose en la actualidad, por fuera del sistema judicial. Por eso las violaciones a los derechos humanos cometidos desde 1975 al 83 siguen vigentes. Si se ejecuta y generaliza la decisión de la Corte, los testigos y víctimas podrán encontrarse con los represores en las calles.

En Mendoza hay 15 condenados a prisión perpetua, pero al menos otros 7 condenados podrían ser liberados por la aplicación de esa sentencia. Hay tres juicios en proceso. Uno de ellos lleva 3 años de debate, con acusados detenidos. Entre ellos está la ex cúpula de la justicia federal. Todos podrían ser liberados rápidamente en caso de una condena por la aplicación de la sentencia de la Corte.  Algunos de los condenados por delitos de lesa humanidad en Mendoza son Juan Agustín Oyarzábal, Celustiano Lucero, Eduardo Smaha Borzuk, Luis Alberto Rodríguez Vázquez, Aldo Patrocinio Bruno; Ricardo Miranda; Armando Osvaldo Fernández; Juan Garibotte; Alcides París Francisca; Juan Agustín Oyarzábal, Paulino Enrique Furió, Aníbal Guevara, Raúl Ruiz Soppe, Juan Labarta (todos a perpetua), Dardo Migno; Ramón Ángel Puebla (18 años de prisión); Fernando Morelatto (5 años), Dardo Migno (14 años) y Raúl Egea Bernal (8 años).

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Los argumentos jurídicos en los que se basaron algunos de los jueces parecen incuestionables: garantizar los derechos y garantías a los condenados por delitos de lesa humanidad. Pero no hay que ser ingenuos para interpretar la decisión, sobre todo al tratarse del Poder Judicial de Argentina. La Corte parece "tiempista", que acomoda sus fallos según el clima político y, en general, para complacer al poder. Algunas reuniones que el Episcopado tuvo con víctimas y victimarios de la dictadura sugirieron que desde allí vinieron las señales para influir en el fallo de la Corte. El repudio a la sentencia fue generalizado y la Corte quedó expuesta. Si la liberación de condenados por delitos comunes genera rechazo, pues la situación con los delitos de lesa humanidad es aún peor. Se trata de crímenes cometidos por el Estado y que lesionan a la humanidad, que no prescriben y tienen condena internacional. El avance en el rechazo y juzgamiento de esos delitos son considerados un avance en la pacificar a la humanidad.

Hasta que se reabrieron los juicios, la agrupación HIJOS tenía una consigna que ejecutaba por la falta de respuesta institucional y la impunidad. "Si no hay justicia, hay escrache". Los juicios avanzaron, hubo condenados y absueltos. No hay más escraches, sino procesos institucionales. La decisión de la Corte profundiza heridas y grietas; acerca el proceso de saneamiento de la historia al revanchismo, a un ida y vuelta que parece no terminar nunca más.