Julio Cobos: ¿candidato o elector?

Quizás a esta altura, el ex gobernador está más convencido de que no pasará un candidato que no cuente con su apoyo que de ir otra vez por el desafío de tener otro mandato en la Provincia. Pero como no está del todo seguro de que el cornejismo vaya a darle ese espacio a la hora de las decisiones, participación que podría traducirse en un cobista entre los principales cargos, continúa por ahora con el doble juego.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Julio Cobos: ¿candidato o elector?

El senador nacional Julio Cobos juega un doble rol en la interna del radicalismo mendocino. De a rato asoma el candidato a gobernador, pero cada tanto también se erige como una suerte de "gran elector".

Quizás a esta altura, el ex gobernador está más convencido de que no pasará un candidato que no cuente con su apoyo que de ir otra vez por el desafío de tener otro mandato en la Provincia.

Pero como no está del todo seguro de que el cornejismo vaya a darle ese espacio a la hora de las decisiones, participación que podría traducirse en un cobista dentro de la fórmula gubernamental (así llegó a la vicegobernación Laura Montero en 2015) o en los principales cargos, continúa por ahora con el doble juego.

Su equipo permanece en guardia, preparado en los cuarteles. Los más cercanos se ilusionan con ir a la batalla y se les infla el pecho en aquellos momentos en los que Cobos se asume como precandidato a la gobernación ¿Pero Cobos quiere ir de verdad a la guerra? Nunca ha sido lo suyo la interna.

Si Cobos logró superar la polémica en torno al cargo en la Justicia para su pareja Natalia Obón, está claro que su imagen pública es a prueba de balas. Pero eso no lo convierte en un armador político eficaz ni en una persona interesada o capaz para hundirse en el barro de la política y salir limpio.

Allí radica la gran diferencia entre Cobos y Cornejo, una rivalidad que fue creciendo en los últimos tiempos. Cornejo ve a Cobos hoy como su reverso de la moneda, el antagonista. Incluso alguien que puede arruinar su legado si llega a la gobernación.

No puede el gobernador, sin embargo, ningunearlo o borrar su incidencia. Si Cornejo no lo ha entendido así, sí lo ha hecho, por ejemplo, uno de sus posibles candidatos a gobernador, Rodolfo Suárez.

La foto que se sacó el viernes el intendente de la Capital con Cobos y Omar de Marchi en la casa del intendente de Las Heras, Daniel Orozco, antes de la Fiesta de la Vendimia departamental, no fue una gesto pueril. Cobos y el cobismo la celebraron: entendieron el encuentro como una invitación a entrar a un círculo de decisiones que les estaba vedado.

Parte del cornejismo vibró de furia por la foto. Pero Suárez la propició pensando en Cobos como el "gran elector". Ese encuentro debilitó el tándem Cobos-De Marchi, que es una fórmula imposible, y el intendente capitalino ahora está convencido de que Cobos sólo apoyará a un radical en las discusiones finales para elegir al próximo candidato a gobernador, jamás al presidente del PRO.

Si así no fuera, y si todo el coqueteo previo quedara en la nada, todavía puede aparecer el "Cobos candidato". Aunque ir a la guerra no sea lo suyo.

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