Hombres "minitah": ¿La histeria es ahora una cualidad masculina?

Cada vez son más las mujeres que se quejan de que ellos vueltean, no se animan, se hacen ver, seducen pero "hasta ahí" o simplemente no saben hacerse cargo de lo que generan. ¿"Mendoza se ha vuelto un reino de histeriqueo varonil"?
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Federico Croce

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Hombres "minitah": ¿La histeria es ahora una cualidad masculina?(web)

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El... se hace ver y después te ignora: un hombre histérico.(web)

El... se hace ver y después te ignora: un hombre histérico. | web

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Hoy en mi columna de opinión reproduzco parte de una charla con amigas.

Arístides.

Estoy sentado, a las 2 AM, con cinco chicas que no paran de hacer catarsis. ¿El tema? La histeria de los flacos.

Es una cantinela que vengo escuchando hace tiempo, por lo cual me dispuse a oír lo que tenían para decir, y también a tomar las herramientas del oficio y preguntar.

¿Cómo definir a un chico histérico?

"El histérico es el flaco que busca una reacción por algo que hace, y que al obtener dicha reacción, te ignora, se hace el que no entiende, te frena o te dice que te confundiste. Ojo, no hay que confundirlo con el tímido: este puede paralizarse, ponerse nervioso, ser corto de palabra o de acción... pero nunca actúa y luego se hace el que no pasó nada", define Coni con una precisión de psicóloga.

Pido casos concretos para comprender mejor.

Me los dan.

Clari se anima al ejemplo nº1: "Vos estás en un boliche. Viene y te encara. Hay conversación insinuante, galante. Te das cuenta que él te está seduciendo (te mira a los ojos, cuando hablás mira tus labios, hace sutiles contactos físicos -te acomoda un mechón atrás de la oreja, te roza como sin querer, te toma la mano-) y cuando estás lista para que se lance -es decir, te parta la boca, o por lo menos te pida el fono- se aleja y te dice: "Bueno, chau, nos vemos en cualquier momento". Y todo súper suelto de cuerpo. O sea... What? ¡Porque todas las señales lo mostraban copado!".

"El tímido en cambio titubea, se frena, se ruboriza, transpira aunque esté nevando... pero cuando se anima, ¡se anima! En síntesis: al flaco vos lo ves como a un guacho que te está volviendo loca por lo recio, lo macho, lo seguro de sí mismo, y te deja en ascuas: te está histeriqueando", cierra Clari.

"Ojo, está el que incluso te pide el teléfono, y hasta te manda un whatsapp para corroborar que quedan conectados... y después, no escribe jamás", aporta Dani.

"¡Es así! El histérico es el que avanza... y retrocede. Avanza... y retrocede. Cuando todos sabemos que en el territorio del levante y la conquista la marcha es de un solo sentido: ¡Hacia delante inequívocamente! El pibe viene de diez, y en el momento justo, recula. Hace todo bien, a su tiempo, con la intensidad exacta, pero cuando pensás que hay onda y enganche... te deja pagando. O sea, cuando picaste... te corta el hilo. Una y otra vez", sigue Dani. "Porque si no les gustaste... ¿Para qué tanto filo? ¿O ya están tan nenas que ni siquiera se animan a dejar en claro que no les pinta, y tienen que hacer el numerito de la histeria?".

Chigüi, la del sobrenombre raro, aporta el ejemplo nº2: "Amigo de siempre, que toda la vida te tiroteó. No pasaba oportunidad en la que no intentara pasar de la categoría 'amigo' a la de 'novio', 'amante' o aunque sea, 'saliente'. Piropos, siempre. Miradas indiscretas, siempre. Una tenía que ubicarlo, y negarse -¡porque somos sólo amigos!-. Finalmente, te gana por cansancio y un día decís '¿Por qué no?', te relajás y te das unos besos... ¿Y qué pasa? El flaco desaparece, se muere de miedo, si te ve, se cruza de vereda, y teme hasta compartir un café con vos... y entonces te quedás pensando: ¡Menos mal que no me lo llevé a la cama! ¿En qué quedamos, querido? ¿Querías o no querías?"

El ejemplo nº3 me lo da Ceci. "¡Mi novio es una mina MAL!", dice. "Primero, demora más en cambiarse y acicalarse que yo, y además todo el tiempo está tirando alguna histeriqueada, lo que ha hecho que yo, de alguna manera, tome el rol del tipo y haga de cuenta que todo me chupa un h...".

"¿Por qué será que se han vuelto así de histéricos? Realmente no lo se, pero supongo que es una manera de llamar la atención, de que estés pendiente de ellos. Siendo honesta, un poquito no me molesta, pero cuando ya vienen los planteos como '¿Por qué no tenés una foto conmigo en tu perfil de Facebook?' o '¿Por qué no me llamaste apenas llegaste del trabajo / casa / juntada / gimnasio / etc?' y hasta '¿Me mostrás tus wasapp?' Naaaa, eso ya es demasiado", opina.

Ahora, la misma Cecilia se queja: "estamos en un mundo en el que está todo bien con que tu chico se la tire de mina y te haga planteos... pero cuando la mina es histérica... ¡Ah, eso no! Te matan, te crucifican: sos loca, sos intensa, lo ahogás... y te secan la mente solo porque les dijiste que estaban mirando a otra y no a vos en la Arístides, o que estaban jugando todo el tiempo con el celular y no se disponían a la charla. ¡No es justo! ¡Igualdad de histerias ya!".

La charla viró hacia otro lado... pero yo me quedé pensando y sacando conclusiones.

Confieso que a mi me gusta esta cuestión de la desaparición de los roles. En eso estoy de acuerdo con mi amiga Juli, que dice que hombres histéricos existieron siempre, así como siempre existieron minas encaradoras. Lo que pasa es que en otro tiempo unos y otras tenían que coartarse por no jugar el papel que no "correspondía".


Creo que ahora la gente es más auténtica (o quizás es mucho mayor el número de personas a las que las apariencias les importan nada) y de a poco las mujeres se animan a decir que ellas también quieren a veces un touch and go, quieren "comerse" a un pibe sin esperar que al otro día las llame, o hasta quieren estar con dos la misma noche y después seguir con su vida.


Y así también muchos varones se salen del papel de macho estereotipado ridículo y retrógrado y se animan a ser sensibles, o a decir que quieren estar bien en una relación y apostar a ella; o a ponerse en minitas y admitir que les gusta histeriquear (¡Come on! ¡¿A quién no?!).

¿Será que sienten que algo propio les ha sido hurtado?

Chicas, lo van a tener que aceptar: a los varones ahora les gusta que los busquen, y no buscar, como históricamente fue.

Les gusta producirse. Les gusta salir entre hombres, en grupo, y abandonar un poco -no del todo, ojo- eso de ir siempre de levante.

Les gusta ser esquivos, enigmáticos, confusos.

Les gusta hacerse los lindos desde lejos: buscar, mirar, provocar y después reírse con los amigos. Y ahora hasta toleran volver a casa y dormir solos.

Sí, esa actitud que siempre fue terreno de ustedes, esa que siempre se adjudicaron casi exclusivamente, ahora tienen que compartirla, niñas.

Un traguito de la propia medicina, quizás.

Pero... ¿saben qué? También está lo bueno: a muchos varones cada vez les gusta más decir "te amo".

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