Opinión La crisis opositora

¿Hacia dónde va el PJ mendocino?

El problema que enfrenta hoy, a diferencia de lo que sucede a nivel nacional, no es la falta de unidad. Sino la carencia de liderazgo. Porqué ni Omar Félix ni ninguno de los intendentes asumen el mismo rol opositor que Cornejo asumió durante los años de Francisco Pérez.
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Marcelo Arce

¿Hacia dónde va el PJ mendocino?(Alf Ponce / MDZ)

¿Hacia dónde va el PJ mendocino? | Alf Ponce / MDZ

El problema del peronismo mendocino hoy, a diferencia de lo que sucede a nivel nacional, no es la falta unidad. Es la carencia de liderazgo.

Un legislador del PJ lo describió así: "Cada reunión somos los mismos siempre. Ya sea para tratar alguna ley de Cornejo o para hablar de otros temas. El otro día nos juntamos para hablar de la unidad...Y ahí estábamos otra vez los mismos. La unidad del PJ no es problema, el asunto es que nadie nos lidera".

La síntesis que arroja la frase describe el panorama. Lo que está sucediendo en Buenos Aires desde enero es que el peronismo está tratando de que las diferentes posturas se procesen en una primaria en 2019 y evitar fragmentarse aún más e incluso tratar de superar la figura de Cristina Kirchner, la dirigente que atraviesa todas las discusiones.

En la actualidad la mesa de toma de decisiones del partido en la provincia está repartida entre el presidente, Omar Félix, y los cinco intendentes. El maipucino Alejandro Bermejo, el lavallino Roberto Righi, el tunuyanino Martín Aveiro, Jorge Giménez de San Martín y Emir Félix de San Rafael, aunque este último, claro está forma tándem con su hermano.

Los Félix conducen institucionalmente al peronismo y, en cierta forma, ese cargo le permitió a Omar encaramarse como diputado nacional. Pero la tarea quedó incompleta: nunca pudo convertirse en el conductor político de su partido.

Las leyes que buscó imponer Cornejo son prueba de ello. El PJ frenó dos iniciativas políticas fuertes del gobernador en 2017. Una de ellas, cuando pretendió cambiar la Constitución para poder reelegirse. Y la otra, cuando apostó por la ampliación de los miembros de la Corte.

No fueron pocos los sectores del Justicialismo que decidieron ir por más y estaban decididos a votar en contra del pedido de endeudamiento en el proyecto de Presupuesto 2018. Hubiera significado un golpe fuerte para la gestión del gobernador.

Pero no hubo caso. Los peronistas fueron divididos a esa votación tras una larga deliberación interna y no hubo forma de alcanzar una postura unificada. La reciente discusión por el Pacto Fiscal modificó un poco esa tendencia. Allí lograron unificarse detrás de un "no".

La forma de manejarse en relación a Cornejo es lo que les está marcando el ritmo. Sobre todo a los intendentes.

Y si una figura debería surgir, debería ser desde allí. Pero cada uno de ellos atiende su juego, están muy desgastados y, ni siquiera, hoy están en condiciones de juntarse entre dos de ellos para armar una línea interna. Existieron algunos contactos entre Righi y Aveiro en tal sentido, aunque luego todo se esfumó.

Conejo los maltrató un poco el año pasado, sobre todo en la campaña, más allá de que el voto de algunos legisladores que les responden resultaron clave en la Legislatura para otros proyectos oficialistas. Y los sigue tratando con indiferencia. Los intendentes se cuidan de votarle leyes para no molestarlo y en muchas ocasiones Cornejo fue un muy mal pagador.

En realidad, salvo Gimenez que tiene eternos problemas financieros, el resto parece no querer moverse de su zona de confort en el manejo de cada una de sus comunas, situación que podría, incluso, poner en riesgo esos departamentos en 2019.

Bermejo y Emir, dos de las figuras de mayor peso, podrían ser quienes encabecen una renovación. Pero ninguno de los dos pretende, al menos por ahora, transformarse en referente opositor tal como lo hizo el propio Cornejo durante el gobierno de Francisco Pérez.

Adolfo Bermejo es una de las figuras que ensaya cada tanto una convocatoria al debate y la la reconstrucción del PJ. Pero su fortaleza política ya no es la de hace dos años.

El kircnerismo mendocino también es parte de esta realidad. A diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, participan del debate interno. Pero sus dirigentes más importantes en Buenos Aires, Anabel Fernández Sagasti y Guillermo Carmona poca injerencia tienen aquí.

Cuando no supo como encontrar una salida, el peronismo mendocino siempre encontró una figura nacional con la cual potenciarse. Le pasó a Omar Félix en la última campaña, cuando sobre el final y en un gesto de desesperación, se acercó hacia algunos kirchneristas de Buenos Aires para ver si algo del impulso de Cristina lo empujaba un poco a él. 

Pero no resultó. O peor: la movida lo terminó perjudicando aún más y hundió al peronismo mendocino en una desolación de la que todavía hoy le cuesta salir.