Guaymallén: no hay presente ni futuro sin memoria

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Norma Abdo

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Guaymallén: no hay presente ni futuro sin memoria(Pachy Reynoso/MDZ)

Guaymallén: no hay presente ni futuro sin memoria | Pachy Reynoso/MDZ

Guaymallén: no hay presente ni futuro sin memoria(Pachy Reynoso/MDZ)

Guaymallén: no hay presente ni futuro sin memoria | Pachy Reynoso/MDZ

Institucionalidad es respetar las normas y como bien dice el titular del bloque de concejales del Frente para la Victoria de Guaymallén , Juan Francisco, implica transparencia, honestidad, previsibilidad y por ende, soluciones efectivas.

La institucionalidad conlleva que no haya corrupción, saqueo al Estado ni acciones amañadas o procedimientos espúreos o acrecentamiento del empleo sin la contra prestación de trabajo, ni tampoco utilizar un cargo para darle "trabajo" a amigos o familiares.

Institucionalidad va unida indisolublemente a conductas probas de quien detenta el poder circunstancialmente, cumpliendo con la función para la que fue electo por la ciudadania.

Institucionalidad, como bien dice Juan Francisco, importa transparencia en la gestión no sólo política sino también personal, para que la función pública no sea un coto de prebendas.

Institucionalidad es cumplir con la palabra empeñada y trabajar en beneficio del vecino, precisamente todo lo contrario que hizo el ex intendente Luis Lobos, perteneciente a las mismas filas de Juan Francisco (FpV) de quién nunca se escuchó crítica alguna sobre el estado en que quedó Guaymallén tras aquella gestión.

El concejal sostiene que funcionarios y empleados deben estar al servicio del Estado y del vecino. Gran verdad. Pero resulta curiosa tal su aseveración, porque no escuché (o leí) alguna crítica ni exigencia para con el anterior jefe comunal, cuando dejó en estado calamitoso al populoso departamento de Guaymallén.

Los vecinos sólo veíamos un Estado absolutamente ausente en el sentido más amplio de esta expresión. Sería bueno que alguna vez, la dirigen cia política en general y el presidente del boque FpV del Concejo en particular, pusieran en práctica aquello de la autocrítica, algo que muchos se niegan a hacer, venga de la fuerza política que venga.

Es lo mínimo que exigimos los ciudadanos de a pie, que en cada elección tenemos el derecho y el deber de revisar los actos públicos a través del voto.

Acción por parte de quienes nos gobiernan y controles por parte de la oposición y de la ciudadania, es una obligación. Lo que no lo es es ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio.