Giacchi: poder y justicia, doble estándar

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Pablo Livio Cazabán

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Giacchi: poder y justicia, doble estándar(Pachy Reynoso/MDZ)

Giacchi: poder y justicia, doble estándar | Pachy Reynoso/MDZ

Giacchi: poder y justicia, doble estándar(Pachy Reynoso/MDZ)

Giacchi: poder y justicia, doble estándar | Pachy Reynoso/MDZ

 Con la denuncia que se dirigiera contra el ex Ministro Giacchi, por parte de su actual pareja, se presentan varias particularidades que, como mínimo, llaman la atención.

En primer lugar, a pesar de nuestras diferencias públicas con la política criminal diseñada por el Poder Ejecutivo y seguida ciegamente por los delegados gubernamentales en el Poder Judicial, debemos resaltar las claras diferencias de tratamiento que ha tenido el Procurador General (y todo el Ministerio Público Fiscal) con Giacchi.

En efecto, en todos los casos de violencia de género, la orden impartida por Gullé (formuladas personalmente en forma oral a todos los fiscales) es la de proceder a la inmediata detención de la persona denunciada, y luego comenzar a realizar las medidas investigativas. Así, es como hoy el pabellón N° 5 de Boulogne Sur Mer se encuentra colapsado por denunciados por delitos como amenazas simples, desobediencia o lesiones leves (todos delitos correccionales y que se consideran leves).

Pero lo llamativo del caso Giacchi es que sorpresivamente el propio Procurador ha sido absolutamente "prudente" con las premisas a impartir en el caso. Solo debemos repasar las declaraciones de Gullé al diario Los Andes donde da cuenta que " Alejandro Gullé, afirmó que el procedimiento ya estaba en marcha y pidió cautela. "Hay que escuchar a las partes, hacer exámenes, que cada uno ofrezca sus pruebas. Todo varía según el caso", aclaró. Asimismo, opinó que sería apresurado hablar de un caso de violencia de género sin analizar antes el contexto. "Para eso el acto tiene que estar en el marco de una relación de superioridad, de abuso, en razón del poder", explicó Gullé, y adelantó que la investigación durará al menos un mes."

Con el correr de las horas, tomamos conocimiento que Giacchi ni siquiera habría sido imputado, sino que le habrían tomado una declaración informativa, que entre otras consecuencias legales impide le detención o la aplicación de cualquier medida de coerción contra el ahora ex Ministro. También se ha puesto en conocimiento que no sería el primer caso de violencia de género de este personaje contra sus parejas (se ha difundido que su segundo esposa también habría sido víctima de violencia)

Así las cosas, claramente nos encontramos con un Poder Judicial, representado en este caso por el Procurador General, que aplica un doble estándar o "doble vara" ( en mi barrio se diría "según el culo son los azotes") según sea el justiciable. La "Señora Justicia" ha corrido el velo que cubre sus ojos para ver quién es el "cliente" y, conforme de quien se trata, es como resuelve.

Por otro lado, nos llegan noticias de innumerables casos de abuso de posición o de poder, que Giacchi a diario desplegaba en su cargo de Ministro. Tal vez algunos piensen que "el poder lo cambió", pero en realidad "el poder te desnuda", es decir te muestra tal como siempre una persona ha sido; en mi barrio diríamos "cuando uno se va para arriba, lo primero que se te ve es el culo".

Pero lo cierto, es que el "carácter o temperamento" del ex Ministro era perfectamente conocido por el Gobernador, quien también conocía su desvío violento para resolver cuestiones laborales o domésticas, y por ello, él también es responsable de lo que hoy se ventila.

Solo esperamos, que el Poder Judicial reconsidere su dudosa conducta en este caso, y que actúe de igual modo ante el mismo, como viene actuando en los restantes casos de violencia de género, para que así no haya una justicia para el común ("la gilada" dirían en mi barrio) y otra para los poderosos ( "los que arrugan la nariz", dicen en mi barrio")

Tal vez sea mucho pedir, pero sin duda este sea un caso testigo.