Estamos conforme a como somos

Avatar del

Oscar Ligonié

1/2
Estamos conforme a como somos

Estamos conforme a como somos

Estamos conforme a como somos

Estamos conforme a como somos

¿La movilización de la CGT se la mostramos al mundo? ¿Qué nos dirán? Porque la libertad de expresión y manifestación pública existió, se criticó, se cuestionó, hubo posiciones partidistas y nadie fue reprimido, actuando con total libertad. ¿Qué pasó en los gremios, con los gremios y entre los gremios? ¿Se puede interpretar que hay serias diferencias internas, se puede interpretar que las bases superaron a la dirigencia, se puede interpretar que un sector del peronismo copó la banca?. ¿Qué más se puede interpretar? Quizás muchas cosas más, pero estimo que la realidad es una y es la que refleja el estado de confrontación política y no tanto social, aunque actúan bajo esa premisa para encubrir los verdaderos objetivos. Dada así las cosas, lamentablemente tenemos un país en crisis, un país que no encuentra su lugar en su tierra y un país que no cambia aunque se apueste al cambio Y, sucede en razón de no existir clases dirigenciales acordes y a la altura de lo que las circunstancias reclaman, y tales circunstancias no son otras que la necesidad imperiosa de unidad nacional por medio de objetivos definidos en políticas de estados, en donde todos los sectores asuman la responsabilidad de acordar las mismas, discutiendo pero con la idea y propósito de encontrar las soluciones o el camino que nos lleve a ello.

>

En un país normal se impondría como premisa fundamental la convocatoria política y social. ¿Quien la haría? Pues claro que el Gobierno, y si ello ocurre veremos quienes quieren participar por los objetivos claros y positivos que en lo económico y social se reclama y se confronta También veremos quien deja de lado la especulación política de un año electoral, y si no se da lo positivo, quedara reflejado lo que los argentinos somos, y hacemos de la política, que no es otra cosa que levantar las banderas del oportunismo y especulación, no importando en absoluto la situación del país, aunque para la tribuna se realizan actos y discursos altisonantes.

Hay culpas compartidas en los argentinos, una sociedad que soporto años de autoritarismo, despilfarro, ilícitos y desmanes, una clase gremial que hizo total silencio a las inequidades y una clase política que por falsos protagonismos no supieron o no pudieron ser la oposición necesaria en este maltratado sistema democrático, siendo esta calificación el resultado de violación a los principios constitucionales que determinan la institucionalidad de un país serio.

Hoy es lo que tenemos, lo que hay, producto del no hacer lo que debemos hacer. y hasta que ello no ocurra seguiremos boicoteándonos y echando la culpa a las multinacionales, a la no inversión del exterior, al dólar y sus consecuencias, y a todo aquello que se nos ocurra menos a nosotros mismos.