Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar

Aunque combatir la pobreza figura como uno de los tres ejes de la gestión de Macri, todavía no logra ser una política real, constante y audaz. Lo es apenas en lo discursivo.
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Rubén Valle

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Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar(Ulises Naranjo.)

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar | Ulises Naranjo.

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar(Gobierno de Mendoza)

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar | Gobierno de Mendoza

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Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar | Ulises Naranjo.

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar(Ulises Naranjo.)

Esos 13,5 millones de argentinos que no aparecen en el radar | Ulises Naranjo.

El reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina certificó que el 31,4% de los argentinos vive actualmente en una situación de pobreza. Esto representa la friolera de 13,5 millones de personas.

¿Por qué arrancar esta columna con un dato -incómodo- que viene resonando desde hace unos días? La razón es que resulta difícil, y hasta hipócrita, hacer cualquier análisis de la realidad nacional sin considerar estos números y, sobre todo, a quiénes están detrás de ellos, léase personas de carne y hueso, adultos, niños, familias enteras. 

En este contexto, más que nunca, los gestos políticos son imprescindibles. La austeridad que tanto se postula desde lo discursivo como parte del cambio, y que en raras ocasiones se hace realidad en el manejo sensato de comunas y gobiernos provinciales, todavía no se traduce en una reasignación de esos fondos (que por lo general drenaban hacia la corrupción) hacia los sectores más vulnerables.

Sirva como botón de muestra la absurda licitación de la Cámara de Diputados de la Nación para comprar "pines de oro y artículos de ceremonial" por casi 1 millón de pesos. Una cifra que en función del presupuesto del Congreso se supone ínfima, pero que en medio de la crisis resulta obscena. Imperdonable.

En este fin de año signado por las constantes subas de las tarifas (luz, gas, agua), combustibles, boleto de micro, medicina prepaga, etc etc, donde los números no le cierran a nadie, el gobierno provincial había dicho públicamente que el bono de $7.000, que por estos días se negocia en paritaria con los gremios, también alcanzaría a funcionarios, legisladores y jueces. 

Técnicamente, correspondería. Pero si volvemos a la idea de dar señales de cordura y solidaridad bien entendida, no. Por eso, el rechazo generalizado no hizo esperar y hubo que dar marcha atrás con la impopular medida. En definitiva, el bono sólo se cincunscribirá a los empleados. 

Una vez más la decisión se toma en función de la reacción. ¿Nunca se pensó que no era el momento, que los sueldos de los funcionarios de los tres poderes ya son lo suficientemente "sólidos" frente a la inflación y no necesitan un bonus track de fin de año?

Los planes versus la realidad

Con dos años en el gobierno, Mauricio Macri todavía no puede hacer honor a su promesa de campaña, al menos en lo que respecta a la pobreza. Menos a la "cero". Sus tres principales ejes de gestión eran/ son (así lo ratificó en sus últimas apariciones públicas): bajar la pobreza, luchar contra el narcotráfico y unir a los argentinos".

Acerca del informe de la UCA, el presidente dijo que "la pobreza es inaceptable", pero está claro que no cederá un centímetro en las reformas (previsional, laboral, impositiva) que impulsa y que indefectiblemente marcarán el rumbo de la Argentina.

En cambio, Macri considera que el Plan Nacional de Acción sobre Derechos Humanos 2017-2020, que consta de 243 compromisos prioritarios, es una de las vías para alcanzar el utópico objetivo de aquella pobreza cero que tanto rédito le dio en su camino hacia la Casa Rosada.

Los gestos de austeridad, sentido común y solidaridad que se necesitan para bajar las escandalosas cifras de la pobreza involucra a todos los poderes, a todos sus integrantes, pero también a los ciudadanos que hoy más que nunca pueden seguir de cerca las acciones de sus representantes y cuestionarlas públicamente si no cuadran con lo comprometido.

Un dato más del Observatorio de la Deuda Social como para dimensionar qué nos espera si no se revierten -o no se ponen en primer plano- las políticas sociales en el país: el 48% de la población que vive bajo la línea de pobreza son niños de entre 0 y 14 años. Estamos hipotecando el futuro, ¿se entiende?