¿Es necesario que los ciclistas usen casco?

Usar o no usar, ¿esa es la cuestión? Aquí, un aporte de un lector sobre la polémica del uso del casco para ciclistas.
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Hugo Orestes Asencio

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¿Es necesario que los ciclistas usen casco?

¿Es necesario que los ciclistas usen casco?

¿Es necesario que los ciclistas usen casco?

¿Es necesario que los ciclistas usen casco?

Desde el 13 de diciembre entro en vigencia la nueva Ley de Transito provincial y con ella surgen nuevas reglas para quienes utilizamos de modo habitual las vías públicas de la provincia, es evidente que el tema del tránsito en las áreas metropolitana de las ciudades del mundo fue, es y seguirá siendo un tema de Estado.

Mandan los motores

Los últimos años han sido prósperos para quienes se dedican a la fabricación y venta de vehículos, se estima que en Argentina a fines de 2014 circulaban 11,5 millones de vehículos (1), ubicando a nuestro país cómo el que posee más unidades por habitante, respecto de la región, según los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina ACRA, en 2016 se patentaron un total de 709.482 vehículos y se estima según datos de ACARA que en 2017 se cierre el año con 900.000 unidades nuevas en las calles, siendo el segundo año de mayor crecimiento en las ventas detrás de 2013.

Cualquiera que ingrese a la Ciudad de Mendoza podrá evidenciar embotellamientos, colisiones en cadena y que incluso el ensanchamiento de accesos a 3 carriles es insuficiente y anacrónico dada la inercia que lleva el mercado automotriz, las estadísticas son evidentes, ya en mi barrio, Sexta Sección de Ciudad, cruzar la calle Paso de Los Andes para ir al almacén es una cuestión de valientes. Según el estudio sobre el ingreso vehicular, el 60% de los automóviles entra a la ciudad de Mendoza con un solo ocupante (2); el 30%, con dos y el 10 % restante, con tres o cuatro pasajeros, medición realizada en 15 accesos de alta intensidad de tráfico, si bien la medición se hizo hace algunos años muestra una realidad que no ha cambiado a la fecha.

De hecho la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, consideró hace unos años implementar restricciones al ingreso de vehículos a la ciudad, cómo se hace en otras capitales por cuestiones de contaminación, DF México y Santiago de Chile por ejemplo (3).

Compartiendo responsabilidades

La nueva Ley de Transito establece la municipalización de los controles aumentando la cantidad de puntos y frecuencia de los mismos, sanciones económicas más duras, trabajo social y hasta inhabilitaciones para conducir, incorporando nuevas exigencias para quienes usan la vía pública, hasta los chocos se encuentran entre los sujetos a derecho vial, se percibe la intención de dar orden al caos vehicular y sus consecuencias, que en 2016 causaron 285 víctimas fatales y que acumula para lo que va de 2017, 120 muertes sin dejar de considerar los efectos que sobre la salud pública genera la gran cantidad de vehículos con motores a combustión, contaminación atmosférica y sonora, que en definitiva repercuten sobre la calidad de vida de los mendocinos y mendocinas usen o no casco.

Usar o no usar, ¿esa es la cuestión?

Para el caso de conductores de bicicletas, la modificación de la Ley de Tránsito provincial plantea novedades pero no es vanguardia, el uso obligatorio de casco para los ciclistas es él tena sobre el que debemos darnos una discusión seria, no selectiva, sin dejar el tema de la Seguridad vial ciclística en un reduccionismo.

Existe abundante información acerca de medidas similares impuestas en otros países y los resultados son comparables, el uso de la bicicleta se reduce por resultar excluyente la obligatoriedad del uso del casco, podemos considerar que en Australia y Nueva Zelanda la reducción del uso de bicicletas rondó entre un 30% y un 40%, llegando a la misma conclusión la Asociación de Médicos de Gran Bretaña, que en Reino Unido pudieron observar que las muertes por heridas en la cabeza por accidentes viales ponía, en primer lugar a automovilistas seguidos por peatones, motociclistas y en último lugar a ciclistas.

Efectivamente, todo lo contrario

En contraposición se comprueba además que un número determinado y suficiente de ciclistas en el espacio público tiene un efecto positivo sobre el comportamiento de los conductores de automóviles, estadística de diversos países confirman que a más ciclistas, menos accidentes por kilómetro recorrido, resultando así la obligatoriedad del uso del casco, poco efectivo sobre la seguridad vial en términos generales, ya que la exigencia de su obligatoriedad bajaría la cantidad de ciclistas en las calles.

En realidad tanto para ciclistas cómo para peatones los accidentes trágicos suelen tener un origen común, atropellamiento por un vehículo motorizado, donde las velocidades de los últimos suelen ser el factor determinante, sin importar si ciclistas o peatones llevaban casco protector, para 2012 el Gobierno de Mendoza gastaba $ 52.000.000 en atención hospitalaria a víctimas de accidentes viales, siendo las causales exceso de alcohol, alta velocidad, no uso del cinturón de seguridad y utilización de telefonía, que entre 2012 y 2013 fue la estrella de los accidentes viales con un 68% de incidencia (4).

Una encuesta de Luchemos por la vida (5), prestigiosa organización que desarrolla campañas sobre seguridad vial establece que el 31% de las personas aprende a conducir una bicicleta antes de los 5 años y un 66.7% lo hace entre los 5 y los 12 años, solo el 1.5 % lo hace entre los 12 y los 18 años y después de los 18 años 0,7%, considerando que las habilidades motoras son aprendizajes mantenidos por la práctica, es que se afirma que nunca se olvida cómo andar en bicicleta, por lo cual podríamos discutir sobre habilidad motora y su incidencia en la conducción de vehículos y uso de la vía pública en comparación con los conductores de vehículos motorizados.

Se acumularán opiniones y la discusión objetiva para dejar en claro cuáles son las medidas que beneficien al ciclismo y los beneficios que el mismo genera en la salud pública y en los conflictos de tránsito en las áreas metropolitanas seguirá siendo una utopía, hasta que no se aborde el tema de un modo integral, donde la consulta a los sectores involucrados permita una adecuación progresiva, inclusiva y que promueva el cambio de conciencia ciudadana.

Hasta parece contradictoria la medida exigida por la modificación de la Ley de Tránsito y las acciones que se desarrollan desde los gobiernos municipales y el provincial sobre movilidad en bicicleta, ya con varias bicisendas de uso compartido que intentar interconectar el área metropolitana, financiamiento para la interconexión de la red metropolitana de ciclovías, o se podrían desarrollar nuevas discusiones sobre el tema de movilidad urbana, teniendo a las bicicletas cómo eje, donde se discuta sobre infraestructura, estacionamientos para bicicleta que sean seguros, puestos de hidratación, forestarlas con unos parrales y frutales para que tengan alimentos saludables para los usuarios, o que las ciclovías sean eso y no ciclovías recreativas donde el uso compartido con peatones y ciclistas deja disconforme a ambos usuarios.

Que un auto no nos tape el bosque

Recorriendo los departamentos alejados del área metropolitana, por ejemplo Malargüe, San Rafael o el Este de la provincia podemos ver esa Mendoza donde el uso de la bicicleta congrega a diferentes sectores de la sociedad, incluso en algunos de esos épicos lugares, es común ver a los ciclistas con herramientas atadas al caño de la bici y una chupaya en la cabeza para mitigar el solazo cuyano, incluso los viajes de sus usuarios llevan a escuelas, fincas, fábricas y puestos de trabajo en municipios, postas sanitarias y hasta hacen llegar a policías o a agentes sanitarios a sitios donde los modernos móviles llegaron.

La seguridad de los ciclistas no pasa solamente por el uso de un casco, pasa por que se brinde a sus usuarios infraestructura específica, promoción de los beneficios que produce en la salud pública y en el ambiente, que pase por apostar a una nueva urbanidad donde no manden los autos, donde la intermodalidad del transporte público sea la alternativa a embotellarse cada mañana.

Apuesto a que el uso del casco sea a elección de los usuarios, que no sea una medida que perjudique a la creciente cantidad de mendocinos que usa la bicicleta ya no tan solo cómo algo recreativo, sino que la utilizan para ir a trabajar o hacer de ella su vehículo personal, apuesto a que aprendamos de los errores ajenos y sumemos en experiencia, que haya más funcionarios públicos que anden en bicicleta, que se observe que sucede en los foros mundiales de ciclismo urbano, que se dé más participación a los colectivos de usuarios, que nos respetemos más cómo personas.

Prof. Hugo Orestes Asensio

Fuentes:

  1. http://www.telam.com.ar/notas/201504/101205-informe-afac-promotive-parque-automotor-argentina.html

  2. http://www.prensa.mendoza.gov.ar/el-60-de-los-vehiculos-ingresa-a-la-ciudad-transportando-solo-al-conductor/

  3. https://www.ciudaddemendoza.gov.ar/2011/12/15/restricciones-en-el-ingreso-de-autos-a-la-ciudad/

  4. http://www.mdzol.com/nota/540831-el-70-de-las-muertes-en-accidentes-en-mendoza-fue-por-el-uso-de-celular/

  5. http://luchemos.org.ar/es/

  6. http://www.ccub.org/casco-ecf-1.pdf