El momento de elegir: ¿Ganar como sea o reiniciar para ser mejores?

Argentina está, una vez más, ante una elección fundamental para definir qué esperamos del futuro. Ganar ahora o avanzar con decisiones duras, pero necesarias para pavimentar un mejor futuro.
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Edu Gajardo

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El momento de elegir: ¿Ganar como sea o reiniciar para ser mejores?(flickr.com)

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El momento de elegir: ¿Ganar como sea o reiniciar para ser mejores?

El momento de elegir: ¿Ganar como sea o reiniciar para ser mejores?

En abril del año pasado escribí una columna en la que me preguntaba si la Argentina quería ser un país a lo Bielsa o a lo Sampaoli, apuntando a la disciplina de uno y a la improvisación y el "ganar como sea" del otro. Hoy, con lo visto en Rusia, me parece que el actual técnico de la Selección es el reflejo del populismo barato (haciendo show al borde del campo, entre otras cosas). Una vez más me pregunto si como país queremos ser ese reflejo o el de una Nación que está dispuesto a perder algo para ganar muchos más y conseguir un orden que no se alcanzó en siete décadas. Obviamente no estoy hablando de fútbol, sino de lo que queremos como sociedad.

Cuando las situaciones llegan a su límite tenés la opción de decir "aquí no ha pasado nada". Podes esconder todo bajo la alfombra en base a un logro temporal. De lo contrario, podés dar un golpe de timón importante y apostar a levantar los cimientos sólidos de un proyecto serio a largo plazo.

En el fútbol, la Selección hoy puede seguir como si no hubiera pasado e ilusionarse con ganar a Nigeria (algo que es posible) para tratar de esconder una crisis evidente o, en su defecto, puede comenzar a tomar decisiones que puede resultar impopulares (como dejar algunos nombres de lado), pero que serán el primer paso para comenzar a pensar en las nuevas generaciones.

Guardando las proporciones, el Gobierno también tiene la opción -después de los fuertes cambios de nombres- de apostar a medidas más populares que le permitan asegurar una victoria en las elecciones de 2019 o , en su defecto, seguir con acciones que claramente son duras, que restan votos, pero que pueden ser las necesarias para alcanzar un Estado ordenado y prospero. Es sí, siempre pensando que no se puede dejar de lado a los sectores más vulnerables.

Nigeria le dio oxígeno a la Selección de Sampaoli y el FMI (además de MSCI) le dio al Gobierno el espaldarazo que necesita para poder seguir con un proyecto que -con muchos errores y soberbia en el camino- al aplicarlo de la manera adecuada y teniendo más cercanía con la población (a través de la mesa chica), puede cambiar la realidad histórica de un país con ciclos autodestructivos.

Parece que siempre esperamos que todo se solucione lo más rápido posible, aunque muchas veces las soluciones a corto plazo signifiquen hipotecar el futuro e ir generando un circulo vicioso del que salir cuesta sangre, sudor y lágrimas. Sin embargo, como pocas veces tenemos la oportunidad de ir por un camino que la Argentina no ha recorrido hace mucho, el de la estabilidad.

La cuestión es qué elegimos, el camino corto o el largo, una Argentina a corto plazo o una donde se pueda planificar y vivir sin sobresaltos.