El increíble Macri

Hace un par de semanas el dólar se disparó por encima de los 40 pesos provocando una devaluación extraordinaria de la moneda local. Luego de eso, el presidente Mauricio Macri estuvo en Mendoza y dejó algo en claro: que la "tormenta" podría pasar, pero que aún quedan muchos problemas estructurales heredados sin resolver. En esa línea, garantizó que él sabe cómo solucionarlos y yo, como muchos más, quisiéramos creerle.  

Jimena Catalá

El increíble Macri

El increíble Macri

¡Cómo desearía creer en el increíble Macri! El dólar se disparó como nunca, luego bajó como si nada y lo que dejó, sin dudas, fue una atmósfera de "tensa calma".  Algunos hablaron de "tormenta", otros lo tomaron más en serio y señalaron que asistimos a una "nueva crisis" y que, si nos "esforzamos", podría ser la "última". En eso, el Presidente salió a garantizar que sabe cómo solucionar los problemas que, según él y sin hacer ninguna autocrítica, "heredó" y a mí, sencillamente, como a muchas/os otras/os, me encantaría creerle.

No soy tampoco de quienes creyeron en su promesa de campaña "pobreza cero" y menos aún cuando después de dos años y medio largos de gestión, de acuerdo con los números oficiales, uno de cada tres argentinos es pobre (y seguramente más también). Y me cuesta creerle porque este dato no es una entelequia, es palpable. A propósito, se me vienen rápidamente dos imágenes a la cabeza: una reciente, del dueño de la cantina que visitó Macri el viernes en Potrerillos, que quiso reclamarse porque su distrito no tiene gas natural y la gente de protocolo presidencial se lo impidió. Y una segunda mostrada por MDZ, sobre el duro invierno mendocino en uno de los asentamientos de La Favorita con el testimonio de una madre deshauciada que contó que su hijo se hacía pis debido al frío que sufrían en su "casa" de nylon. 

Entonces vuelvo a pensar en el increíble Macri y en esta historia cíclica que supimos conseguir y me reservo la duda sobre cuán clara tiene las soluciones a estos problemas estructurales y sobre cuán redistributivo y social será su plan y su "rumbo". Luego, pienso que tampoco puede estar bien la cosa, si, de acuerdo con números oficiales, la desocupación llegó al 9,1 por ciento en el primer trimestre del año, número que se disparó fuerte si se compara con fines de 2017, cuando era del 7,2 por ciento. Y, finalmente, resuelvo en que más allá del increíble Macri, en realidad me cuesta creer en la dirigencia argentina en general y eso que nunca he desperdiciado el hito democrático de ir a las urnas con un "voto castigo"; al contrario, siempre he querido apostar por el crecimiento, el cambio y la inclusión. Y utilizo la palabra cambio como la palabra inclusión esperando que el lector o la lectora no la encierren de un lado u otro de la grieta. Y las utilizo porque yo sí quiero tener un Estado que cambie lo que no funcione y que integre e incluya a todas las personas. 

Luego, si me pongo los lentes y reviso las últimas palabras del Presidente, las que usó en los últimos discursos de esta semana que siguió a la disparada frenética del dólar, más me parece que la "tormenta" se diluye en eufemismos que pocos entienden y manejan. Para el que no lo siguió, Macri ofreció cuatro alocuciones clave por estos días, dos de ellas en Mendoza en el marco de la cumbre del G20. Para muchos eso de hablar es valorable y le llaman "poner la cara". Para mí, si a alguien le importa, no fue suficiente y me quiero detener en tres conceptos que transmitió en los que ojalá, reitero, pudiera creer:

  1. "¡Qué semanas y meses hemos pasado desde abril! Sé perfectamente todas las cosas que deben estar pensando y sintiendo, y las sé porque yo también lo siento", dijo en su discurso tan esperado (y grabado por cierto) del lunes 3 de septiembre luego de la corrida cambiaria extraordinaria; y aseguró: "Les voy a hablar desde el corazón con la verdad como siempre lo hice, y también con la convicción de que si seguimos adelante vamos a lograr esa Argentina que soñamos hace mucho, mucho tiempo".
  2. Yendo al discurso de cierre de su onceava visita a Mendoza, el que ofreció el viernes en Luján de Cuyo, luego de reunirse con el sector vitivinícola, me detuve en estas palabras: "Lo que tenemos que hacer es seguir trabajando más juntos que nunca para resolver los problemas heredados. Hay mucha gente que está poniendo el hombro, mucha gente a la que le aprieta el bolsillo y que está esperando que esta sea la última crisis". Y, de nuevo, me cuesta creer que estemos únicamente frente a problemas "heredados" y que estemos asistiendo a la última crisis.
  3. Por último, otra idea que repitió en sus declaraciones de esta semana fue que la crisis actual es una "tormenta" y tratando de restituir la confianza que ciertamente aparece resquebrajada, ratificó al equipo económico en su alocución en la 24º Conferencia de la Unión Industrial Argentina. 

Igualmente, para no quedarme encerrada en mí escepticismo, busqué otras perspectivas de la cuestión. 

Aquí van tres preguntas en manos de cuatro referentes: 

1-¿Por qué cuesta (o me cuesta) creer en Macri?

-Nancy Caballero, magíster en Psicología Social: "No sé si hay tanta desconfianza; sí hay escepticismo que tiene que ver con que si somos un pueblo maduro, preferimos que nos digan cuándo las cosas no están bien y que nos digan exactamente cómo están". "El Presidente, en su discurso, hace un ejercicio empático pero a uno le queda la pregunta sobre si realmente está entendiendo... ya que refiere que vendrán momentos difíciles cuando ya estamos en un momento difícil". "Por otro lado, el escepticismo también proviene de que venimos de relato en relato y cuento en cuento desde hace demasiados años, ahora creeremos cuando veamos
resultados, sin fanatismos, con realidades".

-Andrés Lombardi, coordinador del Gabinete provincial: "No creo que sea un presidente en el cual la gente no cree; tiene niveles de aceptación que son propios de un presidente que ha sufrido el desgaste de varios meses malos de la economía. Creo que hay momentos de turbulencia desde el mercado que no han estado bien comunicados; pero más allá de la grieta, creo que es un presidente en el que la gente sí cree".  

-Alejandro Verón, subsecretario de Desarrollo Social de Mendoza: "Cuesta creerle al sistema político en general. Desde la recuperación de la democracia en adelante la política argentina siempre se generaron expectativas muy altas y aun quedan promesas sin cumplir. Pensemos en 'con la democracia se come, se educa' de Alfonsín, 'el salariazo y la revolución productiva' de Menem o la "década ganada' más reciente. Lo que se sostiene son expectativas muy altas al inicio de los procesos de cambio que luego no se cumplen".

-Alejandro Trapé, economista: "Al haber pasado dos años y medio de gestión los problemas no se han resuelto y se han cometido errores entonces apelar simplemente a la confianza de la gente".

2-¿Son únicamente "heredados" los problemas y podríamos estar en la "última crisis", como refiere Macri en sus palabras?

-Para Caballero, "entre lo 'heredado' están las asignaciones universales que, hasta ahora, tampoco se han convertido en trabajo genuino". "La gente habitualmente no entiende qué se está haciendo para que esto realmente funcione de una manera lógica, no con asistencialismo, sino con dignidad y un trabajo genuino, no en algún municipio porque eso seguirá abonando el clientelismo", añadió la magíster en Psicología Social.  

-Sobre esta idea de "última crisis", en el Gobierno de Cornejo se mostraron también incrédulos aunque con cautela. "Es medio arriesgado decir que es la última crisis. Más vale decir que 'esperamos que sea la última crisis que tengamos que enfrentar y que podamos generar una economía normal en un país normal'", remarcó Lombardi, a pasitos del despacho de Cornejo.

-Por su parte, el subsecretario de Desarrollo Social de Mendoza, Verón, apuntó: "Problemas económicos, este gobierno heredó muchísimos. Los últimos años del kirchnerismo fueron muy malos. Llegaron a decir que teníamos menos pobres que Alemania o que se podía comer con 6 pesos". "Eso no quita que desde mi opinión personal pueda objetar decisiones del Gobierno que creo que son erróneas, como la quita de retenciones a la minería, la baja de las retenciones a la soja o la importación indiscriminada de productos". En ese orden, agregó el dirigente de Libres del Sur: "Es difícil afirmar que es la última crisis pero no comparto lo que plantean algunos sectores que la salida es 'cuanto peor mejor'".

-Trapé, en tanto, compartió esta idea de que buena parte de los problemas a los que asistimos son heredados: "Macri heredó una economía muy complicada con una serie de pasivos muy importantes. Recibió una economía desequilibrada en el tema fiscal, desequilibrada en el tema cuenta corriente, con un Banco Central muy desbalanceado, con un tipo de cambio real muy bajo, una combinación muy grave para remontar en cuatro años". Sin embargo, opinó que "el gran defecto de Macri fue no puntualizarle a los argentinos al estilo Churchill esto de 'en cuatro años lo que voy a hacer es esto'. En lugar de eso, fue un poco demagogo, habló de pobreza cero, de metas inflacionarias incumplibles y entonces la gente que estaba en aquel momento muy ávida de creer, le creyó y después se fue defraudando. En efecto, de todas las promesas que hizo, la única que cumplió fue la de aumentar las tarifas".

3-Entre las medidas que adoptó Macri para revertir esta crisis cambiaria (revisión del acuerdo con el FMI, impuesto al sector exportador, refuerzo para las AUH, reducción de ministerios), llamó la atención que ratificara a Dujovne y Caputo. 

-Caballero compartió que es difícil que la gente entienda por qué ratificó Macri su equipo económico en tanto no tradujo punto por punto en qué consiste el plan o "rumbo" que se tiene de aquí en más: "Ellos tendrían que decir cuál es el plan que tienen y los técnicos ver si las personas que tienen pueden responder al mismo". 

-La mano derecha de Cornejo, Lombardi, defendió el equipo económico al deslizar que "ha tenido aciertos. Desde las finanzas y economía han hecho todo lo posible, quizá ha faltado más política"; y celebró una de las medidas que tomó Macri referidas a colocar un impuesto al sector exportador. 

-Verón, moderado en este punto, hizo foco en que "el ejecutivo tiene la facultad y el derecho de fijar el rumbo, pero también debería dialogar con una oposición que colabore para sacar adelante esta situación"; y trayendo del recuerdo el "pobreza cero" de Macri, dijo: "Si hay un acuerdo que me gustaría ver es el de tener un plan para erradicar la pobreza estructural de la Argentina".

-Interpretando esto de por qué Macri sostuvo a Dujovne y a Caputo, Trapé indicó dos lecturas posibles: "Por un lado, uno puede pensar que lo ratificó porque cambiarlo era peor. Pero también, uno podría decir que debió haber pegado un volantazo, porque reducir simplemente ministerios es un cambio de cosmética y no profundo". 

Para cerrar, y luego de analizar cada una de las miradas ofrecidas aquí, cierro en que a mí con el presidente Macri me sucede como con Dios, me gustaría creer en él, pero no me pasa. 

Esta nota incluye información de Indec Ámbito Financiero Clarín Chequeado Casa Rosada

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