El dolor de una argentina que nunca más votará a Macri

Una historia de vida que es la contracara de la diputada que lloró cuando votó a favor del aborto.
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Mario Simonovich

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El dolor de una argentina que nunca más votará a Macri(image.freepik.com)

El dolor de una argentina que nunca más votará a Macri | image.freepik.com

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 Al verla llorar sentí angustia. Decepción. Desilusión. Y al igual que ella, soledad y abandono. Un llanto silencioso y tan doloroso que me partió el alma. Injusto y hasta de dimensión criminal (lo que sentí) por lo que estaba viendo.  

Su papá murió cuando iba al jardín de infantes. Cultivó el amor desde ese dolor. El amor es una decisión.  Nunca sintió envidia por algo o por alguien. Discapacitada. Agradecida. Siempre agradecida. Sencilla y transparente. Sin exagerar. Aún hay personas así. 

Lloró en el momento en que lo hacía la diputada Silvia Lospennato. Sus lágrimas silenciosas surcaron hacia adentro de su alma, herida y sin el consuelo de los legisladores. Sola, con un rosario de madera en sus manos. Casada. Desde hace casi una década espera que el RUA le dé la oportunidad de ser mamá. El RUA hace lo que puede, pero nada. Nunca una plaza de Dos Congresos para que se mejore el sistema para adoptar hijos en Argentina.

La vida no le regaló nada. Nada de nada. Su transparencia y bondad llegan hasta el fondo de la conciencia de cualquiera que la mire a sus ojos. Cuando con su marido optaron por los tratamientos de fertilidad, las obras sociales hicieron todo lo posible para alargar el proceso y desgastar a la pareja. Se entiende: un tratamiento para dar vida es caro. Como también lo va a ser caro el aborto legal. Jamás el reclamo de sus lágrimas silenciosas y filosas de dolor copará la plaza de los Dos Congresos. No la van a escuchar. En cambio ella sí escucha, como lo hace con los casos que tiene que resolver en la escuela donde trabaja. Aún así, por usar pañuelo celeste intentaron no dejarla entrar a la plaza Independencia la noche que se votó en Diputados la eliminación voluntaria de personas (se es persona desde la concepción) (en otros términos, interrupción voluntaria del embarazo). Solo quería pasar por allí ¿Sabía esa joven de pañuelo verde que estaba discriminando a una persona que carga una historia de vida y un corazón para comprenderla? Ella, más que nadie, sabe que hay que acompañar, contener y amar a la que aborta. ¡Porque el amor es una decisión y es lo que ella es en esencia!  Pero mientras Diputados celebraba la media sanción, ella estaba viendo la radiografía, es decir, lo invisible a la simple foto del tablero con el resultado de la votación: una persona de tres o cuatro semanas que si le dieran la oportunidad de vivir desearía crecer hasta nacer, abrazarla y decirle mamá, pero siendo atravesado por algo (misoprostol, aguja o lo que sea) hasta quedar eliminado o desangrado en pedazos. Eso es un aborto.   

¿Cuántos senadores se acordarán de ella? ¿Y cuántas argentinas hay como ella, que votaron a Macri porque se había pronunciado a favor de la vida? Por más que Macri haga las cosas lo mejor posible, se entiende, ella se sintió traicionada. 

Su fe es la que sostiene su decisión de amar. A estas personas hoy se las cataloga de  "retrógradas y fascistas". Una locura. Todo dado vuelta. Empezando por la vida.

La vi llorar y sufrir y me dolió. Quiere vida. Quiere amar.  Quiere abrazar. Diputados ya la discriminó. Los sentimientos -a diferencia de las opiniones- no se refutan.