Opinión Devaluación y dólar: el análisis

El día en que murió el relato y hasta el café perdió el precio

El gobierno devaluó firme e hizo el ajuste. Confiscó riquezas y salarios sólo con la devaluación y abrirá el cepo que no existía. Podremos comprar legalmente los dólares ilegales. El problema no es lo que hicieron, sino cómo lo digieren.
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Ricardo Montacuto

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Hasta el café perdió el precio ayer.(Alf Ponce / MDZ)

Hasta el café perdió el precio ayer. | Alf Ponce / MDZ

El día en que murió el relato y hasta el café perdió el precio(Alf Ponce / MDZ)

El día en que murió el relato y hasta el café perdió el precio | Alf Ponce / MDZ

La presidenta dijo que habría que esperar a un nuevo gobierno por la devaluación y pesificó sus depósitos haciéndoles chas-chas en público a Aníbal Fernández y Guillermo Moreno para que hicieran lo propio.
 
Pero en 48 horas hizo la devaluación más importante desde la muerte de la convertibilidad.

Y abrirán el cepo que no existía.

En las palabras mordidas de Jorge Capitanich, en su rostro adusto y en la bronca que Kicillof no pudo contener al criticar a los del dólar a un peso o a trece, se adivina la frustración del gobierno. No es que esté mal lo que hicieron. Ese es otro análisis. Era obvio que sin inversión, con el electrocardiograma de la economía casi plano, inflación alta y todo el mundo especulando con las micro devaluaciones que se aceleraron en el último mes y medio, en cualquier momento sobrevendría la devaluación en serio. Cae de maduro –no es una alusión bolivariana- que deberán ajustar tarifas y buscar un freno a la inflación que no reconocen, y abrir el cepo que no existía, para que la gente siga huyendo de los pesos que no quiere. Serán los mismos argentinos que antes iban a las cuevas a por los dólares narcos, que no lo eran tanto cuando buscaban recaudarlos con los CEDIN.

Capitanich dijo que el “mercado” produjo la devaluación y ordenaron a los alcahuetes atacar al presidente de la Shell, que en términos macroeconómicos hizo una operación "con caramelos". No se le puede achacar la devaluación pero igual le clausuraron un par de estaciones de servicio, por las dudas y para que tenga, guarde y reparta. El jefe de gabinete dijo además que el dólar había llegado a un valor “aceptable”. Tal vez se refería a un número más cercano y con una brecha menor respecto del narco-dólar. Era delictivo y golpista hablar del dólar blue y era casi un pecado tener dólares. Pero no importa. Los necesitamos. ¿No?

Ahora los dólares es lo único que le importa al gobierno, cuando las reservas flaquean.

Kicillof dijo que “no es cierto” que la devaluación irá a los precios. Hoy hay remarcaciones del 20 al 30 % en muchos productos y de hasta el 40 % en tecnología. Y de muchos productos consumibles o no, no hay precio.

El problema de todo esto es cómo hacer con el relato. Y la verdad, es que no se puede. El relato murió y muchos relatores deberán buscar trabajo.

El gobierno ajustó por el lado de los salarios y confiscó en dólares ahorros de la gente aunque no lo parezca. Hoy, los mismos pesos que teníamos hace días pueden comprar menos cosas.  Hasta en los locales de comidas rápidas quitaron las listas de precios, como se ve en la foto que acompaña esta nota. Claro que no toda la devaluación irá a los precios. Una parte va a quedar atrapada en la pérdida de poder adquisitivo del salario.

¿Y por qué confiscación? Una persona que hace un año tenía 10.000 dólares atesorados en el colchón, podía hacerse de 75.000 pesos en el mercado paralelo. Si ese pequeño golpista hubiese puesto los pesos que le dieron a plazo fijo un año y conseguido un interés del 20 %, hoy tendría 90.000 pesos. Con esos pesos podría haber ido a una cueva ayer y comprado sólo 6.923 dólares. Habría perdido en dólares el 30 %, aproximadamente. Claro que si se hubiese quedado con los dólares del colchón un año más, hoy tendría 130.000 pesos. ¿Y el lunes? No sabemos.

¿La presidenta que no quería devaluar es la misma que sí lo hizo? Sí.

¿Y la que ordenó abrir el cepo para contener el dólar blue? ¿Es la misma que criticaba a los que ahorran en dólares?

Sí, es la misma.

En Economía se puede hacer cualquier cosa. Todo. Menos, evitar las consecuencias. Es una frase de manual dicha e impresa un millón de veces.

Lo que ha hecho el gobierno es enfrentar las consecuencias de su errática política económica, pero en sus efectos y no en sus causas. El problema es la inflación que no quieren reconocer.

Apreciar el dólar devaluando el peso, pagar en París, sincerar las tarifas, son asuntos que había que emprender. Nadie creía ya en el dólar oficial de seis pesos. Pero el plan económico integral no aparece.

Lo malo para el gobierno es que el relato quedó desnudo. Y después, se murió de la mano de la devaluación, el dólar alto, y el ajuste por el lado de los salarios que serán –en dólares- mucho más baratos, y alcanzarán para pagar menos bienes y servicios.

El relato era aquella construcción dialéctica, gestual, discursiva, agresiva y segregacionista, de consignas; que imponía una Argentina que es bien distinta de la real. El drama, ahora que el relato se murió y lo están velando, es ver lo que queda. Y los viudos del relato somos todos. Hay que prender la luz, pedir la ropa y pagar la fiesta.

Eso sí, va a salir cara... Y a vos… por lo menos… ¿Te invitaron?