El caldo gordo a los violadores

No queremos más víctimas de violación. Y el protocolo del aborto es darle impunidad a un violador.
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Pablo Gaete

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El caldo gordo a los violadores

El caldo gordo a los violadores

El caldo gordo a los violadores

El caldo gordo a los violadores

¿Cómo se llama el que roba tus sueños, secuestra tu cuerpo, mata tu alma y estafa tus derechos? VIOLADOR. Eso leemos en el portal web de AVIVI, organización que se dedica a asistir a mujeres abusadas. De alguna manera, nos acerca a la cruda realidad de la violación.

Días atrás tuvimos dos noticias muy tristes para Mendoza: la violación de dos niñas de 7 y 10 años. Una de ellas, fruto de la acción violenta de su tío conviviente, quedó embarazada. Todavía no salimos de la indignación por este hecho tan aberrante y doloroso. Automáticamente, se vinieron (y se vienen) a mi cabeza varias preguntas. ¿Por qué el hombre puede llegar a ese nivel de perversión moral? ¿Cómo en pleno siglo XXI tenemos que asistir a estos atropellos en la dignidad de la persona humana? 

Muchas veces la avalancha de tragedias, robos, asesinatos, etc. nos llevan a una banalización del mal. Esto es serio, sin embargo, estamos acostumbrados a convivir con estas realidades y, en cierto modo, es como si ya formaran parte de nuestra sociedad. Hoy debemos decir basta a estas violaciones. No podemos dejar indefensos a nuestras mujeres y nuestros niños. 

Como sociedad nos merecemos algo mejor, tenemos que buscar algo mejor. No es un problema del Estado, es un problema de nosotros, es decir, de usted y yo. ¿No será momento acaso para replantearnos cómo están nuestros valores? Una sociedad que permite este tipo de flagelos está podrida desde adentro mismo. Un violador llega a ese nivel de perversión y enfermedad psiquiátrica porque nadie le enseño que la vida es hermosa y debe ser cuidada, especialmente la de los más indefensos: las mujeres y los niños. 

No queremos más víctimas de violación. Esto sólo será posible si sacamos de nuestros medios masivos de comunicación, de la web, de la música y de la educación una visión utilitarista del hombre. No es la única causa, pero, sin duda, una muy importante. 

La persona humana tiene una dignidad intrínseca y ésta sólo se conserva y promueve cuando es tratada como un fin. 

Si hacemos de la mujer un medio para alcanzar otra cosa (placer, por ejemplo) no estamos respetando su valor inalienable. Debemos hablar de esto en las escuelas y desde niños enseñar que la otra persona tiene una dignidad que no se puede soslayar.

Felizmente, la niña de 10 años logró salir de ese infierno donde estaba metida y hoy se encuentra apoyada desde el Estado de modo interdisciplinario. Con el cariño de todos nosotros y los profesionales adecuados saldrá adelante. Por otro lado, el agresor se encuentra detenido y a la espera del debido proceso de enjuiciamiento. Ojalá llegue a término y se haga justicia. Todos la necesitamos. 

Sería importante se pueda elaborar un mecanismo ordinario de ayuda para este tipo de casos que, ojalá, no sucedan nunca más.

Relacionado con esto, quisiera hacer un comentario sobre la reacción de la sociedad ante este hecho lamentable. Algunos sin conocer las características del hecho pedían el aborto, así de una. La niña está de 32 semanas (8 meses) y realizar el aborto supondría la muerte del niño y un grave riesgo para ella. ¿Acaso el aborto no es una forma más de violentar a la mujer? ¿Cómo pedir el aborto sin conocer la situación concreta, aún más, como vociferar que sería legal y un derecho cuando nuestro país protege la vida desde la concepción? El aborto no soluciona nada, al contrario, agrava profundamente la situación de la mujer, en este caso, de la niña. 

Te insto a que pongas en Google "aborto de niño de 32 semanas" para que veas hasta dónde puede llegar la crueldad humana. De ningún modo, poner a la madre contra su hijo será la solución adecuada para esta problemática. Así lo afirma María Elena Leuzzi, de la Asociación Ayuda a Víctimas de Violación (AVIVI), "el aborto deja sumida a la mujer víctima en un drama aún peor". 

Para quienes trabajan de cerca con instituciones que brindan ayuda a las mujeres embarazadas víctimas de violación, como el Frente Joven, es muy importante la comprensión de la situación de las víctimas. Las mujeres violadas requieren ayuda y la facilitación de la práctica abortista atenta contra la asistencia necesaria. Parte de la protección es evitar el drama del aborto por medio de la contención psicológica, material y sanitaria. No podemos agregar un mal a otro mal, por medio de la eliminación de un ser humano.

La manipulación mediática de los casos de violación, a través de una búsqueda de sensibilizar a la sociedad para legitimar el aborto, ignora el aporte de la psicología, que advierte que no se puede solucionar un trauma con uno aún mayor; asimismo, la experiencia de las mujeres que encuentran en el hecho mismo de tener a su hijo, fruto de la violación, un acto de amor que le permite sanar la herida, y escapar de la espiral de violencia perpetrada por el violador. 

La mujer que da a luz, se comprende no ya como una persona ultrajada, sino como una persona valiosa, superior a su victimario, capaz de dar vida y dar amor.

Por otro lado, hubo otros que hasta se animaron a pedir que se instaure el protocolo de aborto no punible que ya la sociedad mendocina en su conjunto rechazó en el año 2012. Esto es lo peor de todo. Esto sería hacer el caldo gordo a los violadores

Cito nuevamente a la gente de AVIVI, "el protocolo no soluciona el problema de fondo: la víctima regresa al entorno donde fue violada, por lo tanto, seguirá siendo violada (...) En la mayoría de los casos (80%) los violadores fueron padres, tíos, hermanos, abuelos o vecinos. La situación se silencia por lo general y sale a la luz cuando hay un embarazo". Por esto debemos rechazar este protocolo. En última instancia, no ayuda nadie. Ni víctimas de violación, ni víctimas de protocolo. Ayudemos a la mujer salvando la vida de su hijo y sacándola del ambiente hostil que la llevo a ese estado. El protocolo deja en total desamparo a la mujer, es decir, no prevé mecanismo de apoyo posterior al aborto. El protocolo perpetúa la violencia contra la mujer, es decir, no defiende los derechos de los más desprotegidos: la mujer abusada y en riesgo social y el niño por nacer. 

El protocolo deja la puerta abierta para que el mismo abusador sea quien consienta el aborto y así su delito quede en la total impunidad. 

El protocolo va destinado al aborto que es violencia física y psicológica contra la mujer. El aborto es la muerte de un niño inocente que paga la pena capital por un delito que no cometió

Por todo esto y muchas cosas más, no le hagamos el caldo gordo a los violadores y ayudemos a nuestras mujeres salvando las dos vidas.

                                  Pablo Gaete     DNI. 34127270