Opinión El conflicto docente

El Gobierno apuesta a que el paro no lo hagan los padres

El Gobierno y el SUTE estuvieron cerca de acordar, pero la paritaria fracasó y las clases arrancan otra vez con conflicto. La lógica oficial no cambia en la discusión salarial con los estatales y Cornejo apuesta a que mañana los padres manden a los chicos al colegio.
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Marcelo Arce

El Gobierno apuesta a que el paro no lo hagan los padres(Alfredo Ponce)

El Gobierno apuesta a que el paro no lo hagan los padres | Alfredo Ponce

Una comunicación telefónica que ocurrió a principios de la semana pasada entre el Secretario General del SUTE, Sebastián Henríquez y el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, abrió la posibilidad de un acuerdo que iba permitir que en Mendoza, después de varios años, las clases comenzaran sin conflictos.

-¿Ustedes bancan un acuerdo similar al de Ampros (el gremio de los profesionales de la Salud)?, le preguntó el sindicalista la ministro.

Lo que proponía era replicar lo que habían firmado en la paritaria los médicos, que corría de lado la propuesta realizada y firmada por el grueso de los gremios estatales de una actualización salarial del 15,7% en tres tramos, por otra que les permitirá, todos los meses, sumar incrementos al ritmo de la inflación.

Ampros no le va a ganar este año al aumento del costo de vida, pero al menos se garantizó que le sacará un empate.

De hecho ya ocurrió así. El durísimo 3,7% de inflación que la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) registró en enero fue asumido por Alfredo Cornejo en dos partes: la primera (1%) se canceló con los salarios de enero y el resto (2,7%) con los de febrero.

El pedido del sindicalista docente tuvo un punto adicional: una suba del 7,6% por encima de la propuesta oficial para equiparar lo perdido por la inflación en 2017.

Garay pidió unas horas para dar una respuesta y cortó. Marcó en el teléfono de su despacho el interno del ministro Lisandro Nieri y le trasladó el planteo.

El titular de Hacienda fue rápido en su respuesta. El incremento extra era inviable porque implicaba un costo de $1.000 millones en la pauta salarial prevista. Pero el modelo Ampros era replicable.

- El 7,6% no se puede dar. Ahora, lo de Ampros lo bancamos, respondió Garay.

Luego de esa llamada, que demuestra que las paritarias no solo se negocian en la sede de la Subsecretaría de Trabajo, Henríquez se mostró acuerdista pero fue retrocediendo de a poco con el transcurso de los días hasta terminar con la paradoja de rechazar la misma propuesta que él había realizado.

En parte por presión interna de su propio sindicato. Pero también, al tomar coraje tras la movilización de docentes del 26 que fue importante en cantidad de gente y en dónde las consignas en contra el Gobierno arreciaron.

Dos aprendizajes le deben quedar a los paritarios de Cornejo. Uno, dicho por ellos, que "sobrestimaron" la inteligencia del dirigente del FIT para negociar sueldos, en donde además dio señales de que la discusión paritaria no es la parte que más le gusta de su trabajo como sindicalista.

Pero la lección más importante para el Gobierno tras el fracaso paritario fue quedó demostrado una vez más que la Izquierda enfrenta, pero jamás negocia.

Algo deben haber tomado de la experiencia porque se está dando un hecho extraño. No fueron pocos los contactos en las últimas semanas del Ejecutivo con el ex titular del SUTE y dirigente de la CTA, Gustavo Correa. Y si bien juran que no se meterán en la resolución de la interna gremial docente, siguen muy de cerca la resolución de un conflicto.

Correa compitió en las elecciones de 2017 con Henríquez por la conducción del sindicato y terminó objetando la votación en varias meses de Guaymallén.

Esa apelación siguió su curso en el ministerio de Trabajo de la Nación y en caso que prospere no le alcanzará para conquistar el gremio. Pero sí le bastaría para dominar las asambleas que son en definitiva, aunque el Director General de Escuelas las desmitifica, el órgano de decisión interno de los maestros.

Correa salió del riñón del histórico líder del SUTE Gustavo Maure y se enfrentaron políticamente el año pasado. Cornejo apuesta ahora a un kirchnerista para negociar a futuro con los docentes.

Durante toda la Vendimia el ojo del gobernador estuvo puesto en el paro de lunes y martes de esta semana. El gremio se sumó a las medidas dispuestas por CETERA a nivel nacional y las clases arrancarán nuevamente en un clima de conflicto.

Durante los últimos 20 años, solo en dos ocasiones el SUTE no fue al paro. La última fue durante el gobierno de Francisco Pérez, en dónde los aumentos superaron ampliamente la pauta de gastos de aquel año.

Para no avivar el fuego, Garay decidió no sacar el viernes el decreto que impone el aumento para este año a los docentes y esperará hasta lunes y martes para hacerlo.

Se espera que esta semana también, si no hay arreglo, la paritaria de los Judiciales siga el mismo camino. Para los maestros, Garay soltó horas antes del inicio de las medidas de fuerza, el pago del retroactivo por los meses que duró la discusión en paritarias.

No hay perspectivas de que Cornejo se vaya del poder el año que viene cambiando sus formas en la discusión con los gremios estatales.

De hecho una de las peores cosas que le podría pasar a futuro, es que el sucesor que elija no le garantice que los sueldos de los empleados públicos se mantendrán a raya.

No hay posibilidades de que en Mendoza se discuta por el momento priorizar el salario docente por encima del resto del sector público, como una forma de ratificar en los papeles que la educación es la prioridad.

Uno de los argumentos que dan es que los números no dan. Según ellos cada punto de aumento para los 57.000 docentes, impacta en la masa salarial en alrededor de $120 millones.

La lógica del Gobierno se aplicó sin dobleces otra vez. Ante la falta de acuerdo el decreto será la herramienta para terminar con la discusión y, ante el paro, dejarán que el impacto del ítem aula más los descuentos por día no trabajado en los bolsillos de los docentes hagan lo suyo.

La arenga de este fin de semana fue clara: sostener que las escuelas estarán abiertas para que los chicos vayan al colegio y que el paro, que no será fuerte en el ámbito docente, no lo terminen haciendo los padres. 

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