Desagravio a los guaymallinos

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Carlos Almenara

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Desagravio a los guaymallinos

 El 7 de marzo el intendente de Guaymallén abrió las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de ese departamento. Como reportaron diversos medios y como puede observarse en el video cuya dirección de internet se detalla, Marcelino Iglesias agredió y amenazó a muchos ciudadanos de su propio municipio haciendo gala de una ignorancia supina, de una práctica continua de la falacia y de un profundo desprecio a la democracia.

https://www.youtube.com/watch?v=DXQG_eKsig8

Independientemente de las consideraciones de gestión, bastante penosas por cierto, plagadas de vaguedades, con nulas precisiones, Iglesias profiere un discurso criminal, inadmisible en una sociedad plural.

En el video se puede apreciar desde el minuto 13 a un violento desaforado prometiendo exterminio.

Por algunos motivos, que no voy a analizar ahora, se han ido naturalizando discursos de este tipo, pero eso no los hace menos inaceptables. Iglesias no es un tuitero, es un intendente que realiza el acto institucional más importante del año en lo formal.

"El objetivo explícito... que ratifico... es eliminar todas las formas de ese gran cáncer que ha corroído a la sociedad... me refiero al populismo, esa deformación grotesca y berreta de lo popular".

Iglesias es, como dije, violento e ignorante. Además es un maleducado que insulta y provoca.

A nadie escapa que cáncer es una palabra con hondo significado en la política argentina desde que algunas paredes celebraran la muerte de Evita. Y es con este profundo sentido de burla que el intendente utiliza el vocablo.

Es un ignorante porque ese ha sido el mismo discurso que enarbolaron todos los genocidas, que demostraron ser más asesinos que él (hasta ahora), diciendo las mismas cosas. Es el mismo discurso de Sarmiento que no quería ahorrar sangre de gaucho para terminar con la barbarie, es el mismo discurso de Roca para arrasar los pueblos originarios en la llamada "campaña del desierto", es el discurso con el que se persiguió a anarquistas, comunistas y socialistas a principios de siglo, es el discurso del golpe a Perón en el '55, es el discurso de la dictadura.

El discurso del exterminio del enemigo interno. Que por cierto, porque es un ignorante, Iglesias caracteriza pésimamente. Es además un mentiroso, que cada aserto lo hace con mala fe y alevosía. Es imposible recorrer todo es espinel de estupideces que dice, y no me interesa rebatirlo ni convencer al orate, sólo denunciar que ese discurso debería bastar para mandarlo a su casa, a la cárcel o a internación con camisa de fuerza.

"Personalmente me he propuesto luchar con toda mi fuerza e inteligencia para eliminar los últimos vestigios de esa patología política y social". Pare un segundo lector. Retenga esa frase. La dice un señor que segundo antes ha dicho que combate al "populismo" por mesiánico y porque "desprecia la disidencia". ¿Comprende el dislate?

No llama la atención porque la corriente política que expresa Iglesias hace tiempo lo olvidó, pero uno de los grandes críticos de la teoría del "enemigo interno" fue Raúl Alfonsín.

A la gravedad intrínseca de un intendente que promete eliminar a sus opositores políticos se suma los visos de realidad que le da a la amenaza un gobierno nacional que tiene presos políticos sin condena, que infiltra marchas opositoras, que difunde espionaje a los opositores por sus medios, que ha censurado a los mejores periodistas del país, que encarcela o amenaza encarcelar a los empresarios mediáticos que no se encolumnan a repetir su propaganda. Un gobierno que mata por la espalda gente desarmada. O viniendo a la provincia, un gobernador que presiona con todos sus recursos para echar jueces que no fallan como él quiere o pretende ampliar la Corte para garantizarse mayoría automática. Eso no es democracia y el discurso de Iglesias tampoco es democracia.

El ataque a la sociedad con ese discurso propio del terrorismo de estado pone seriamente en cuestión su legitimidad. ¿Cómo un guaymallino kirchnerista o peronista debería reaccionar ante estos insultos? ¿Cómo puede un intendente abdicar de su obligación de ser el intendente de todos para prometer a una parte de sus administrados que los va a eliminar? ¿Cómo tienen que responderle los amenazados?

No nos consta ningún pasaje al acto de todo este palabrerío fútil del intendente de Guaymallén. Es muy grave lo que dijo. Pero siendo que todavía parecieran ser palabras circunscriptas a palabras le sugerimos una ración triple de tilo, unas vacaciones de biblioteca estudiando historia y como trabajo práctico, ya que está filmado, establecer relaciones entre todos los discursos autoritarios y su propio discurso. Y un recorrido por la república de la humildad, no será Iglesias quien enseñe cómo vivir, cómo querer, cómo desear y cómo participar a los guaymallinos.

* Dirigente Partido SI - Mendoza.