Desacostumbrados a aprender

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José Thomas

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¿Por qué los resultados de Aprender generan conflictos? ¿Para qué nos evaluamos? ¿Qué hacer con los resultados? Somos una sociedad que no está acostumbrada a evaluarse y mucho menos a generar aprendizajes a través de la evaluación.

"Aprender", según la Real Academia Española, es: "Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia". Los alumnos, sus padres y el sistema educativo en general se preocupan más por aprobar que por aprender.

APRENDER (el operativo) "es el dispositivo nacional de evaluación de los aprendizajes de los estudiantes y de sistematización de información acerca de algunas condiciones en las que ellos se desarrollan". Gran parte del sistema educativo se resiste a ser evaluado, porque piensa que la evaluación es para calificar y tiene miedo a desaprobar. La evaluación sistemática es un elemento fundamental para la mejora continua. Evaluar para aprender es lo que busca el operativo, aunque como sociedad no estemos acostumbrados.

En las últimas semanas se han publicado gran cantidad de artículos en todos los medios del país, con información obtenida de la evaluación. En su mayoría no apuntan a aprender, sino a calificar. La discusión mediática entre la DGE y la UNCuyo por la publicación de los resultados de la escuela Carmen Vera Arena es el ejemplo más contundente de esto.

Estamos acostumbrados a priorizar la calificación, quién está primero, quiénes son los peores, etc; pero nos cuesta mucho focalizarnos en cuánto aprendimos realmente. Esto en mi opinión es fruto de un sistema que durante años evaluó para clasificar y no para aprender.

Técnicamente, hay dos tipos de evaluación

  • Sumativa: Evaluar para asignar a alguien un grado de una escala establecida, mediante una puntuación. Esto es lo que generalmente hacemos y a lo que estamos acostumbrados.

  • Formativa: Evaluar para formar, para generar conocimiento y aprendizaje en el evaluado. Es fundamental ser preciso en la evaluación, en el análisis y en la comunicación de los resultados, porque lo que buscamos es que el destinatario sepa exactamente cuáles han sido sus errores y cómo mejorarlos (datos que un número no otorga)

La intención del operativo APRENDER es claramente formativa, por eso evalúa las capacidades de los alumnos en distintas áreas y recolecta una cantidad importante y valiosa de información en cuanto a las condiciones de contexto de las escuelas y los alumnos. Estos datos son los que nos permiten obtener los conocimientos necesarios sobre nuestro sistema educativo y generar políticas teniendo en cuenta los ejemplos exitosos y los fracasos en contextos; siempre pensando en la mejora continua.

Gracias a APRENDER, las escuelas y la sociedad tienen a su disposición una gran cantidad de información, la cual no estamos acostumbrados a procesar. Históricamente el sistema educativo se ocupó de calificar a sus alumnos pero no de evaluarse. El país en la última década eliminó todos los sistemas de indicadores, se encargó de relativizar y desjerarquizar sistemas de evaluación como PISA que son reconocidos a nivel internacional. Se pregonaba que la evaluación no es algo bueno, que estigmatiza, divide y segrega (es posible si se utiliza mal).

Esto nos llevó a no entender un sistema de evaluación para el aprendizaje y la mejora continua como APRENDER.

Analicemos la siguiente hipótesis:

Las escuelas que tienen los mejores resultados son aquellas que el índice socioeconómico de sus alumnos es de medio para arriba, el presupuesto por alumno por distintas razones es mayor que el promedio, los padres en su mayoría tienen estudios universitarios, la mayoría de sus alumnos fueron al nivel inicial, tienen un ausentismo de alumnos bajo, tienen menos de 30 alumnos por curso y tienen un buen equipo directivo.

Si esta hipótesis se verifica, nada tiene que ver con lo que ocurre dentro del aula, ni con la capacidad de los docentes, ni con el modelo pedagógico utilizado. Primero deberíamos trabajar en igualar estas condiciones de contexto en todas las escuelas, para lo que hace falta ya no una revolución educativa, sino una revolución del SISTEMA educativo.

Ahora, si dos escuelas tienen estas condiciones de contexto similares, pero resultados diferentes, deben empezar a analizar qué pasa en las aulas y probablemente reestructurar su modelo pedagógico. Para esto es fundamental y de gran utilidad la colaboración entre escuelas. Un muy buen ejemplo de esto es el siguiente proyecto del CIPPEC aprenderdelasescuelas.cippec.org

Algunos datos interesantes que nos dejó APRENDER 2016 en Mendoza

Mendoza está entre las 5 provincias que tienen mejores resultados y es de las más inclusivas. Este dato deberíamos complementarlo con el gasto por alumno, para ver si el sistema es eficiente o no y si hay sistemas más eficientes de quienes aprender.

No hay diferencias significativas entre escuelas rurales y urbanas. La hipótesis podría ser que en Mendoza las escuelas rurales se destacan gracias a una red importante de escuelas albergues. Se podría Investigar en este sentido y obtener conclusiones para la mejora del sistema.

Aunque menos que el promedio nacional, el nivel socioeconómico del alumno es un predictor de mejor desempeño.

De igual manera, la diferencia entre gestión pública y privada es menor que el promedio nacional, pero no deja de ser significativa.




Tener todos estos datos y no analizarlos en profundidad para generar políticas educativas que apunten a la mejora continua, es un desperdicio de recursos que no podemos permitir.