Dejemos en paz a Maduro

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Pablo Lacoste

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Dejemos en paz a Maduro(BBCMundo)

Dejemos en paz a Maduro | BBCMundo

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Venezuela se encuentra en un momento crítico, de gran sufrimiento. A primera vista, el responsable es el gobierno de Maduro, que parece incapaz de manejar la economía y, a la vez, carece de convicción republicana; de allí su tendencia autoritaria, su constante transgresión de la ley y su tendencia a concentrar la suma del poder público, subordinando la justicia, el parlamento y la prensa al poder ejecutivo.

Pero también es cierto que Maduro fue electo presidente por el soberano, es decir, por el pueblo de Venezuela. ¿Quién puede ponerse por encima del pueblo soberano?

Es triste ver a ese mismo pueblo sufriendo hoy, hambre, dolor y, a veces, la muerte, en las calles. O el amargo dolor del exilio. O la impotencia frente al fraude electoral del domingo pasado, a través del cual, Maduro copió las prácticas políticas que utilizó el PRI para gobernar México durante 70 años, o los conservadores argentinos en la década de 1930.

Muchos votantes de Chávez y Maduro, comprenden hoy las limitaciones de haber confiado en un líder autoritario, incapaz de generar riqueza; y que sólo tenía capacidades para redistribuir. En ese sentido, ese votante, de extracción popular e ideas izquierdistas, está ahora realizando una experiencia de madurez política importante. Este amargo y doloroso presente es el resultado de la gestión de caudillos de esa naturaleza.

Otro tanto ocurre con el votante de derecha que en los '90 votó a una élite que mantenía al 50% de la población venezolana debajo de la línea de la pobreza. Esa actitud excluyente genera dolores y humillaciones en las masas subalternas, y les conducen a buscar líderes redentores, que les ofrezcan una alternativa frente a aquellas injusticias. Por lo tanto, el triste presente actual de Venezuela es también resultado de aquella derecha insensible de los 90.

Maduro está haciendo un aporte singular al pueblo de Venezuela en particular, y de América Latina en general: le está dando de comer lo que Borges llamaba "alimento de los héroes".

El dolor, las humillaciones y el sufrimiento extremo representan, para Borges, los momentos cruciales de la vida; esas instancias en las cuales se puede crecer, madurar y dar un gran salto de calidad. En su conferencia sobre la ceguera, el genial escritor explicó que sólo esas experiencias permitían la creación.

América Latina arrastra desde hace cerca de un siglo, la enfermedad del populismo. Este es un sistema que sirve para obtener mejoras sociales en el corto plazo, por distribución forzada de la riqueza. Pero no es un modelo de generación de riqueza; por eso, necesariamente, sólo tiene ciclos cortos, como máximo, de una década.

¿Por qué ha sido tan recurrente el populismo en América Latina? Porque al iniciar el ciclo recesivo, sus lideres fueron salvados por golpes de Estado. Esto les impidió hacerse cargo de las consecuencias de sus políticas económicas, realizar la autocrítica y luego, superarse.

Los únicos países que rompieron esta regla fueron Chile y Uruguay. En Chile, los socialistas, después de su frustrada gestión populista con Salvador Allende, tuvieron oportunidad de hacer la autocrítica, crecer y madurar. Tras recuperar el gobierno en 1990, abrieron la etapa de 20 años que fue la mejor de toda la historia de Chile. Algo parecido ocurrió con la izquierda en Uruguay, cuyos dirigentes han realizado gobiernos con notable equilibrio entre distribución y generación de riqueza. En ambos casos, se trata de socialistas con convicción republicana, celosos defensores de la estabilidad constitucional.

En otros países, en cambio, esto no ha ocurrido; las fuerzas de izquierda no han realizado todavía su autocrítica para abandonar la tentación populista, y asumir enfoques maduros del manejo económico, político e institucional. Asimismo, en esos países, las derechas no han comprendido todavía la necesidad de abandonar los esquemas de privilegio y exclusión, para reemplazarlos por visiones inclusivas y solidarias.

Venezuela sufre momentos de sufrimiento intenso. Pero justamente por eso, está viviendo una experiencia única y enriquecedora. Se está nutriendo con el el alimento de los héroes. Está forjando su futuro de prosperidad y grandeza.