Crisis político-ambiental en EEUU: ¿podemos aprender algo?

La nominación como administrador de la APAde un Fiscal General que niega la influencia humana en el cambio climático desnuda la pelea por el poder para controlar -o no- las actividades contaminantes en los Estados Unidos.
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Eduardo Sosa

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Crisis político-ambiental en EEUU: ¿podemos aprender algo?

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Crisis político-ambiental en EEUU: ¿podemos aprender algo?

Crisis político-ambiental en EEUU: ¿podemos aprender algo?

 Cuando el Presidente Donald Trump nominó a Scott Pruitt para dirigir la US-EPA (Agencia de Protección Ambiental de los EEUU), se desató una crisis política con pocos precedentes en la historia ambiental del país. Es que Pruitt es un reconocido lobista que ha demandado catorce veces ante la Justicia a la agencia que hoy pretende dirigir. Pero no para defender el interés público de los ciudadanos, sino el de las grandes corporaciones extractivas del petróleo y el gas, la energía y otros; algunas veces como abogado particular y otras como fiscal. Precisamente siendo Fiscal General, se comprobó que detuvo el avance de varias causas contra empresas que habían contaminado en el estado de Oklahoma, desarmando las áreas de abogados expertos en derecho ambiental dedicadas a litigar para la Fiscalía y llegando a acuerdos extrajudiciales con las empresas cuando las demandas estaban a punto de recibir sentencias favorables a la Fiscalía (en detrimento de la posición de los contaminadores).

También está comprobado el notable poder de Pruitt para reunir fondos de muchas de estas empresas, que terminaron financiando sus actividades políticas. Aunque en algunos de los casos más resonantes, como el de la empresa Tyson Food, sus voceros, si bien reconocieron la contribución, negaron el posible conflicto de intereses ya que manifestaron que las decenas de contribuciones recibidas por Pruitt habían sido realizadas por individuos que trabajaban en puestos directivos de la empresa, pero no por la empresa misma.

Ante un pedido de organizaciones ambientalistas, un juez del distrito solicitó a la oficina del fiscal que entregara más de 3.000 correos electrónicos donde se detalla el carácter de la relación de Scott Pruitt con la industria, pero hasta el momento esa orden judicial no ha sido acatada. Mientras tanto, luego de la audiencia pública donde el candidato tuvo fuertes cruces con senadores demócratas, el Senado votó rápidamente a favor de aprobar el pliego del candidato, quien ganó por un estrecho margen. Este hecho consumado generó una enorme irritación, debido a que se sospecha que Pruitt ha llegado a la EPA para desmantelarla en cumplimiento de la promesa de campaña de Trump, reduciendo los presupuestos y derogando varias resoluciones que perjudican los intereses empresariales del petróleo y el carbón.

Así las cosas, la agencia gubernamental más grande del mundo dedicada a la defensa del ambiente presenta un panorama incierto. Si bien nadie cree vaya a desaparecer o ser reemplazada por otra institución, es probable que pierda poder para controlar de manera adecuada a ciertos sectores clave de la economía norteamericana, desandando el camino que hiciera la administración de Obama durante los pasados ocho años. Cientos de científicos, trabajadores y ciudadanos pidieron al Senado posponer la votación, la que pese a eso se hizo el viernes pasado, aprobando el nombramiento.

¿Y en la Argentina, qué?

Desde nuestra realidad argentina opino que podemos aprender de esta experiencia para mejorar algunas de nuestras prácticas políticas y ciudadanas. El candidato a dirigir la Agencia de Protección Ambiental es nominado por el Presidente de la Nación y la aprobación la otorga el Senado. Más allá de las malas prácticas políticas que llevaron al abogado Scott Pruitt a administrar este ente gubernamental, el método de elección es un saludable ejercicio y aquí en Mendoza se realizará en pocos días uno similar para elegir al Superintendente General de Irrigación. Es que su designación sigue un protocolo muy parecido al estadounidense, siendo el Gobernador de la Provincia quien postula al candidato y quien, luego de un análisis en una comisión bicameral ad hoc y una audiencia pública, decide aprobar o rechazar el pliego. El mismo procedimiento se utiliza para elegir al Presidente del Comité Directivo de la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial, que depende de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial.

Sin embargo, los ciudadanos poco o nada conocen de la vida de los candidatos, ni de sus anteriores empleos, ni mucho menos sobre las ideas que tratarán de plasmar en acción de gobierno una vez elegidos; excepto lo que leen o escuchan en los medios de comunicación o lo que los candidatos dicen de sí mismos o de sus adversarios ocasionales. Los ciudadanos tienen la oportunidad de conocer a quien administrará el agua de Mendoza utilizando los instrumentos democráticos disponibles, como el acceso a la información ambiental y la audiencia pública para preguntar acerca de la posición del candidato sobre determinados temas.

También es fundamental conocer si el candidato postulado -sea para el cargo de Superintendente u otro- tiene relaciones con sectores que podrían favorecer un conflicto de intereses o si, por el contrario, el candidato tiene vinculaciones que suponen un beneficio para el conjunto de la sociedad, además de conocer su historial en la defensa del agua. Ya que como se piensa pasará con Pruitt en los Estados Unidos, hemos tenido autoridades que han llevado a la quiebra institucional de organismos como el Departamento General de Irrigación, afectando gravemente su credibilidad, y de los cuales poco conocíamos y mucho se nos ocultó.

Mendoza tiene prácticas democráticas muy saludables que debemos reconocer como propias, conquistadas y consolidadas luego de muchas batallas políticas y conflictos sociales. Como ciudadanos debemos defenderlas y ejercitarlas, y no hay mejor manera que con la experiencia de campo. Es decir, con la práctica cotidiana de la política, sea desde una función pública o desde la ciudadanía, sea organizada o espontánea. Por ello, más allá que el Gobernador seguramente presentará a su mejor candidato, aliento a los ciudadanos a interesarse por quien será el próximo administrador del agua en Mendoza, ya que requeriremos de él decisiones fuertes y debemos estar convencidos de que será capaz de tomarlas en beneficio no sólo de los regantes sino de la ciudadanía toda.