Cortoplacismo argento

El autor cuestiona la impronta "argento" en todos los órdenes de la vida. La reacción epidérmica y la búsqueda de resultados rápidos.
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Pablo Gómez

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Cortoplacismo argento

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 El cortoplacismo que tenemos los argentinos, es maravilloso. El ejemplo futbolístico, por ejemplo, es cercano y contundente: si la selección gana, los jugadores son los mejores, y seguramente saldremos campeones. Cuando al próximo partido pierden, decretamos que esos caballos cansados deben retirarse; pero el decreto dura hasta que volvemos a ganar y así, partido a partido, vamos cambiando, sin intentar siquiera una solución a mediano plazo.

Con la economía nacional, nos pasa lo mismo. Si un gobierno nos permite derrochar, derrochamos, sin importar que después haya que pasarla mal para pagar la "fiesta". Ya le echaremos la culpa al gobierno que viene de ese ajuste.

Cuando el dólar estaba barato, aprovechábamos para ir al extranjero a comprar, destruyendo la industria nacional que solo sobrevivía si era fuertemente subsidiada. Cuando la electricidad y el gas estaban subsidiados, abundábamos en aires acondicionados y estufas. Y si la temperatura interior se ponía muy extrema, habríamos la ventana, total...es energía barata.

Ahora nos dan consejos para ahorrar... ¿no deberíamos haber ahorrado siempre? ¿O es que alguien pensaba que la energía era subsidiada por la santísima trinidad? La energía era subsidiada por el conjunto de los argentinos y argentinas, sin distinción de género ni edad, con cada impuesto que pagábamos (aun los que trabajan en negro, porque IVA, pagamos todos).

Pero bueno...así como un día llega la tarjeta de crédito con esos consumos que hicimos en el período pasado y hay que pagar en este, así, más temprano que tarde, deberemos pagar el no haber desarrollado nuestras industrias cuando el dólar y la energía eran baratos. Ahora pagaremos, caro, lo que nuestro país no genera.

Ahora deberemos endeudarnos, y gastar menos, y la misma "receta" que aplica Macri la debería haber aplicado Scioli, Stolbizer, o quien fuera que le tocara llegar a levantar los platos rotos.

Esto no libera al actual gobierno de responsabilidad porque, era de esperar que esto iba a ser así, por lo que cuando un candidato se presenta a elecciones, sabe, o al menos supone, los riesgos que deberá enfrentar. Y los ciudadanos, deberíamos también saberlo, aunque de hecho lo sabemos... si no, no saldríamos a comprar un dólar cada vez que juntamos unas moneditas.

El modelo cortoplacista argentino, individualista y exitista, de este modo, cierra su ciclo perfecto: si puedo, me salvo solo, si algo sale mal, la culpa es del otro.

Yo... argentino.