Cornejo y los intendentes, la batalla final

El Gobernador había promulgado la reforma que limitaba la reelección de los intendentes. Pero 4 jefes comunales del PJ fueron a la Corte a última hora. A la incertidumbre electoral que se genera se le suman otros condimentos. Cómo actúan los intendentes frente al Ejecutivo provincial.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Cornejo y los intendentes, la batalla final

El gobernador Alfredo Cornejo esperó hasta última hora para decidir; pero lo hizo: promulgó la enmienda constitucional para limitar la reelección de los intendentes y, de paso, dejar afuera de competencia electoral a los actuales jefes comunales del PJ. Los intendentes opositores hicieron lo mismo: esperaron al último día y a la última hora para presentarse en la Suprema Corte para pedir que se anule ese Decreto y, así, poder ser candidatos a la re reelección. En el medio un juego político que termina con una “batalla final” por el poder político territorial, pero que también pone en tensión el rol y el poder de los intendentes.

Los intendentes en Mendoza recobraron poder y, por momentos, al agruparse tuvieron más peso que el propio gobernador. De ser electos de manera indirecta, pasaron a ocupar un rol condicionante para la toma de decisiones. Así lo vivieron y lo sufrieron, por ejemplo, los últimos dos gobernadores peronistas, que fueron arrastrados por la voluntad de los mal llamados “caciques”. Incluso Celso Jaque no promulgó antes la reforma contra la reelección indefinida por esa misma presión. Y Pérez se vió obligado a licuar su poder adelantando seis meses las elecciones, arrastrado por la decisión de los mismos protagonistas.

Cornejo buscó que sean los 5 intendentes del PJ los interlocutores para negociar porque, asegura, son los que tienen la legitimidad popular. Pero se sintió traicionado con la falta de acompañamiento de algunas iniciativas. Una de ellas fue la ampliación de la Corte. Luego lo ocurrido con el Presupuesto.

Los intendentes le respondieron con una medida judicial que puede complicar el cronograma electoral y que pone más dudas sobre cómo serán las elecciones el año que viene. Los mendocinos aún no saben cuándo y cómo se va a votar. Pero ahora se le agrega la duda sobre quiénes podrán o no ser candidatos. En un esquema lógico, la Suprema Corte debería esquivar la feria judicial para abordar el tema y resolverlo rápido. Eso depende en gran medida de voluntad política: gran parte de las herramientas para decidir las tienen a su alcance y la resolución depende más del análisis jurídico y la interpretación que de las pruebas que se sumen. Es ni más ni menos que determinar, nuevamente, si la Constitución puede reformarse con la mitad más uno de los votos positivos tomando a todos los empadronados como base (como se creía hasta ahora) o si alcanza tomando a quienes efectivamente fueron a votar.

No es casual que hayan ido a la Corte 4 de los 5 intendentes del PJ. Alejandro Bermejo se autoexcluyó de la reelcción y la semana pasada tuvo gestos de acercamiento con Cornejo que siembran más discordia en la interna de ese partido. Luego no firmó el pedido de inconstitucionalidad del Decreto que promulga la enmienda.

La pelea por el poder

La presión sobre los intendentes se hará sentir aún más. Justo cuando ellos fueron a la Supremma Corte, ese tribunal emitió un fallo que revivió la causa por sospechas de corrupción contra la Tupac Amaru. Esa organización política manejó cientos de millones de pesos destinados a la construcción de viviendas sociales  y se sospecha que parte de los fondos fueron desviados. Pero esa investigación tiene una pata política que puede crecer, pues los municipios tenían un rol clave en dos sentidos. Por un lado debían inspeccionar las obras para certificar que se hicieran. Y también blanqueaban las transferencias de fondos. La Tupac trabajó en toda la provincia, pero tuvo mayor relevancia en Lavalle. Roberto Righi es investigado en ese sentido.

La “tesis” que esbozan en el Ejecutivo es que la posibilidad de perpetuidad de los intendentes  genera mecanismos de corrupción que son funcionales para que ellos se mantengan en el cargo. No es novedad: el clientelismo político está en el ADN de la dirigencia local. Eso vale para oficialistas y opositores. Y tiene un arraigo en los hechos. Con el escándalo de corrupción de los Vale Más los intendentes también cumplían un rol clave, pues eran las comunas las que oficiaban también de mediadores. Durante años fue un festival y en épocas de elecciones la distribución irregular y el circuito paralelo de vales que había se potenciaban.

La Tupac también usaba las herramientas de un beneficio social para hacer política. Como reveló MDZ, gran parte de los manejos quedaron plasmados en los cuadernos que escribían los integrantes de las cooperativas. Debían cumplir horas de “voluntariado” que en realidad eran tareas políticas obligatorias. Estar en actos de protesta, cortar calles, viajar a apoyar a Milagro Sala, repartir boletas del Frente para la Victoria y ser fiscal de ese partido. Los integrantes de la Tupac, por ejemplo, debieron dar el presente en cada acto de Cristina Fernández cuando venía a la provincia y apoyar también a la fórmula del oficialismo para la gobernación en 2015.

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La matriz política mendocina abona la teoría de los “caciques” fuertes y los gobernadores débiles. Aunque hay una sobreestimación del poder de los intendentes. Si bien la posibilidad de perpetuidad les da (o les daba) un cómodo sillón para esperar que el gobernador de turno pasara, muy pocos pudieron capitalizar ese poder fuera de los límites de sus pagos. De hecho ningún “cacique” peronista logró ser gobernador ni trascender más allá del tercer tramo de la boleta sábana. Fracasaron todos los que intentaron. Amstutz y Pardal (con aquella interna en la que luego se chocaron con Cobos). Chiqui García, Adolfo Bermejo y otros que quedaron en el camino. Curiosamente los únicos que sí lograron llegar al sillón de San Martín fueron dos intendentes radicales: Roberto Iglesias y Alfredo Cornejo.

En el plano político Cornejo tiene su propia tropa (los intendentes oficialistas) alineados con la estrategia provincial de ir todos juntos en las elecciones del año que viene. No es lo mismo que ocurre en el PJ, donde podrían dejar solo al candidato a gobernador de ese partido al desdoblar las elecciones. Allí hay una salvedad porque hay quienes convocaron solo a las PASO y no a las generales. La mala redacción de la ley electoral permite especular con esa posibilidad.

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