Candidatos desesperados en busca de un elector al que no le importa

La carrera electoral comenzó antes de tiempo. Es legítimo y necesario que los dirigentes políticos tengan ambición y proyectos de poder. Pero la realidad que viven Mendoza y el país los obliga a tener algo de mesura.

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Candidatos desesperados en busca de un elector al que no le importa

Pachy Reynoso/MDZ

Coquetean como pavos reales. Muestran sus plumas, hacen escuchar su graznido. Pero se equivocan de código, tiempo y discurso. Quieren que veamos sus colores en medio de una tormenta de tono gris. Los principales dirigentes políticos de la provincia están en plan elecciones desde hace varios meses y la semana pasada levantaron la cabeza de manera sorprendente y eligieron el peor momento. Mientras los precandidatos a Gobernador del oficialismo salían de paseo militante, comenzaban a conocerse algunos de los datos que grafican lo que viven los mendocinos de a pie: inflación sin control, recesión y malestar que crece. En Mendoza hay al menos diez candidatos en busca del elector. En el oficialismo es más complejo, pero explícito. Quienes quieren suceder a Alfredo Cornejo sobreactúan como buenos alumnos ante el Gobernador para ser elegibles bajo su dedo índice. Lo mismo ocurre con algunos dirigentes de la oposición que se apuran a plantarse como alternativa, en los departamentos y la provincia. stevanato.jpg Las sonrisas de candidatos contrastan con la preocupación general. Los ciudadanos parecen ir por un carril y sus representantes buscan subirse a una autopista rápida que los aleja. Error de ellos, pues el retrovisor les puede devolver a esos dirigentes una imagen distorsionada. whatsapp_image_2018-10-19_at_15_46_35.jpeg Michetti con De Marchi en Luján Michetti con De Marchi en Luján Michetti con De Marchi en Luján Fuera del conventillo, los más racionales de los equipos políticos avizoran que la crisis no será gratis. Si la clase media fue la más golpeada por los aumentos de tarifas y otras medidas del Gobierno nacional, ahora el shock de inflación golpeará a los sectores más vulnerables. Además, las señales del ajuste nacional están plasmadas en el Presupuesto de Mendoza y por ahora pasan desapercibidas. Como adelantó MDZ, el año que viene la Provincia deberá multiplicar el subsidio al transporte para reemplazar lo que la Nación recortó. Por eso llevarán a más de 4 mil millones de pesos esos aportes. Pero ni así alcanza y el boleto podría subir más del 40% a principios del 2019. La otra señal que debe doler en el Gobierno, más en un año electoral, tiene que ver con las obras. Si bien se anunció un plan de inversión pública de 11 mil millones de pesos, la idea original de Cornejo era invertir 15 mil millones. Y en el Presupuesto hay un blanqueo de esa impotencia: plasmaron en un artículo que hay obras que no tienen financiamiento asegurado. Es decir, una lista de expresiones de deseo que dependen de la pericia para conseguir fondos el año que viene para que se concreten. Justo algo que el propio Cornejo había cuestionado de otros gobiernos: anunciar obras sin decir de dónde saldrá la plata. En este caso al menos dicen que no existen los fondos. En total son obras por más de 3 mil millones de pesos y entre ellas están gran parte de las defensas aluvionales que necesita el Pedemonte y otras áreas, ampliaciones de hospitales, la segunda etapa de los arreglos del Parque San Martín, entre muchas otras obras. Las otras señales tienen que ver con lo que ocurre en la actividad privada. Si bien esperan que el año que viene cambie el viento y comience la recuperación, hay indicios que no son buenos La suba de tasas complicó planes de inversión que se esperaban para Mendoza, como ocurrió con los proyectos de energías renovables que están pautados. Por ahora menos de la mitad de las obras para instalar generadores solares y pequeñas centrales hidroeléctricas comenzaron los trabajos. Desencantos y estrategias El propio gobernador Cornejo lee mejor ese contexto y, con habilidad para el “populismo” discursivo, toma las preocupaciones generales para convertirlas en propuestas o reclamos al Gobierno nacional. Claro que el Gobernador no tiene aún el margen de maniobra suficiente para romper y cruzarse de vereda. Por eso mantiene una “sana tensión” con Casa Rosada y, en paralelo, busca construir su propio camino político. No le responden con toda simpatía desde Casa Rosada y comenzaron a minarle el territorio propio. Como líder del radicalismo, Cornejo también elabora una estrategia política que lo incluye como potencial alternativa electoral en el futuro. Lejos aún de tener alguna chance real, el Gobernador construye la idea de un “discurso sólido” con mucho de sentido común. Seduce a referentes y se asesora con algunos nuevos gurúes como Andrés Malamud, el politólogo que acaba de cosechar aplausos en la flaca conferencia de Idea en Mar del Plata. Cornejo comenzó el derrotero que ya habían iniciado otros mendocinos a nivel nacional. Ya lo hizo Ernesto Sanz, que supo endulzar los oídos del “círculo rojo” en la Ciudad de Buenos Aires, pero nunca tuvo un arraigo y potencial electoral real, cuestión que lo llevó a ser un sparring en las PASO de 2015. Y también Julio Cobos, que tuvo una explosión de popularidad como vicepresidente victimizado, pero cuyo capital político se diluyó. Tener una estrategia de poder es absolutamente legítimo en la política. De hecho, es lo que moviliza y hasta es necesario. Más aún si esa estrategia de poder va a acompañada de un plan de gestión, una idea de gobierno. Pero los precandidatos que aceleraron en pos de una ventaja personal corren un riesgo. Es que el camino al que se subieron los aleje tanto de la realidad que se les complique volver. El resultado de ese quiebre entre lo que la comunidad vive y sufre y las prioridades que los representantes tienen ya lo hemos visto y se transforma en desencanto general.
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