Amores que matan

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Leopoldo Orquín

Amores que matan

Amores que matan

l pueblo norteamericano, o al menos la mayoría (hasta ahora) ama las armas. La Segunda Enmienda a la Constitución de los EEUU protege el derecho a poseer y portar armas de fuego. Como todo derecho garantizado constitucionalmente no es absoluto y está o debería estar sujeto o limitado a las normas que regulen su ejercicio. La Corte Suprema estadounidense ha dicho que el derecho no es ilimitado y que puede ser regulado pero hasta allí nomás llega, pues en general y salvo excepciones ha declarado inconstitucional cualquier norma que intente limitar el uso de armas.

Estados Unidos es el país que tienen la mayor cantidad de armas en manos de particulares en el mundo occidental. Es el único país donde no solo se pueden comprar armas, sino que se pueden comprar fusiles semiautomáticos si se tiene 18 años de edad y se pueden comprar hasta en un supermercado sin que nadie pida siquiera un certificado de antecedentes penales. Hay que aclarar que no siempre fue así pues, hasta el año 2004 existía una ley que prohibía la venta de este tipo de armas pero como la ley tenía plazo de vencimiento, al expirar este el Congreso no la renovó.

Al Poder Ejecutivo actual ni se le ha ocurrido mencionar la idea de prohibir el acceso a este tipo de armas o cualquiera de grueso calibre que en nuestro país conocemos como armas de guerra. Ante la seguidilla de atentados que van dejando cada vez más muertos, totalizando aproximadamente 33.000 homicidios con armas de fuego por año, ha efectuado algunas propuestas que francamente podemos calificar de desalentadoras, porque algunas parecen querer apagar el fuego con nafta. En efecto, una propone que en las escuelas, que parecieran ser el blanco preferido de estos terroristas, haya maestros armados y preparados para defender a los alumnos; otra propone elevar la edad para comprar armas semiautomáticas de los 18 a los 21 años; otra propone reforzar el control de antecedentes penales de los compradores. Como se ve, la palabra "prohibir" la compra de este tipo de armas o la palabra "desarme" no aparecen en ningún lado y mientras esto no ocurra, sancionando una ley al respecto y la Corte Suprema declarándola constitucional, este mal endémico de la muerte masiva de jóvenes en escuelas, universidades, festivales, eventos deportivos, etc., seguirán ocurriendo.

Como ejemplos mencionamos que en Orlando en el año 2016 murieron 49 personas en un atentado; en Las Vegas en el 2017 murieron 58 personas en un atentado en un concierto; en Florida hace pocos días en un colegio murieron 17 ...personas entre profesores y alumnos.

Creo que es necesario investigar porque ocurre esto. Por supuesto que hay muchas razones, pero la primera y más importante en un país democrático como EEUU es que el 76% de los norteamericanos están de acuerdo con la 2° Enmienda. Cuando esta se sancionó se plantearon argumentos como la legítima defensa, la lucha contra la tiranía y la lucha contra una eventual invasión extranjera, ideas que calaron hondo en el sentir del pueblo norteamericano, al menos hasta ahora. Decimos hasta ahora ya que han surgido algunas voces poderosas de movimientos estudiantiles, artísticos y empresarios que se están manifestando cada vez más vehementemente a favor de la prohibición de este tipo de armas. La gran novedad es que empresas importantísimas han decidido dejar de venderlas sin esperar prohibición alguna y muchas otras, como grandes supermercados, grandes cadenas de ventas minoristas, bancos, compañías de seguro y hasta compañías de aviación han quitado su patrocinio y sus aportes a la Asociación Nacional del Rifle, ente súper millonario que no solo es el principal lobista que presiona al Congreso para que no sancione ninguna prohibición, sino que financia las campañas de los Legisladores que están de acuerdo con su política armamentista. Esta Asociación ha perdido parte de su prestigio y parte de sus fondos, pero todavía es poderosa y el hecho de que grandes compañías hayan decidido por sí y ante sí no vender este tipo de armas sin esperar prohibición alguna da una idea de la gravedad del problema.

Esto en muy importante porque es casi imposible modificar la Segunda Enmienda, porque una Enmienda Constitucional en EEUU para poder modificarse o derogarse necesita el voto favorable de las dos terceras partes de cada Cámara del Congreso y la ratificación de las tres cuartas partes de los Estados. Hoy por hoy, y como están las cosas se presenta como una tarea imposible. La única solución, como ya lo hemos dicho es que el poder legislativo ponga límite a la garantía constitucional, prohibiendo la venta de este tipo de armas de guerra y que a su vez la Corte declare su constitucionalidad. Solamente la presión social de estudiantes, artistas, intelectuales y empresarios podrá lograr que el pueblo norteamericano cambie de opinión sobre la venta la posesión y el uso de armas de guerra.

(*)  Leopoldo Manuel Orquín, exministro de Justicia y Seguridad de Mendoza.