Alemania, ¿y ahora?

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Jorge Millán

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Alemania, ¿y ahora?

El plazo límite fijado por Angela Merkel para llegar a un acuerdo preliminar entre los partidos que formarían parte de la coalición de gobierno (coalición "Jamaica") era el jueves pasado. Ese plazo luego fue prorrogado dos veces. Todos creían que se estaba por llegar a un acuerdo cuando el jefe de los liberales (FDP), Christian Lindner, dio un portazo y dijo que su partido se retiraba de las "Sondierungsgespräche" (conversaciones previas a las reuniones formales que Merkel quería concluir para Navidad).

A pesar del llamado a la generosidad de las partes efectuado por Merkel, Lindner se mostró intransigente; quería para su partido el ministerio de finanzas y el de transporte. Precisamente esas carteras eran pretendidas también por la CSU (partido bávaro socio de la CDU de Merkel). También los liberales de Lindner (FDP) querían eliminar o por lo menos disminuir el impuesto "solidario" creado para la reunificación alemana.

Los participantes (CDU-CSU (conservadores), FDP (liberales) y los ecologistas de Bündnis 90-Die Grünnen) tampoco se ponían de acuerdo en la política de refugiados. Los socios de Merkel de la CSU querían limitaciones más férreas al ingreso de familiares (en el extranjero) de quienes ya gozan del régimen de refugiados.

Las controversias también giraban en torno a la eliminación paulatina del carbón como fuente de energía y la reducción gradual de los combustibles diésel. Los Verdes exigían la reducción de esas fuentes de energía para el corto plazo.

Todo hacía prever que las partes harían generosas concesiones y se llegaría a un acuerdo preliminar. La sorpresa la dio Christian Lindner en la noche del domingo cuando anunció el retiro de su partido diciendo que era inútil seguir dando "vueltas en círculo" sin que se llegara a acuerdos concretos.

En la misma noche del domingo, luego de quince horas de negociaciones, Merkel anunció el fracaso de las conversaciones. Su cara lo decía todo; un rictus de desolación y frustración era indisimulable.

Ahora se abre una etapa de incertidumbre inédita para el país. Jamás en la historia republicana se había presentado una situación similar.

De ahora en más, los posibles escenarios son los siguientes: que Merkel forme un gobierno en minoría y que el presidente federal Frank-Walter Steinmaier llame a nuevas elecciones en las que Merkel ayer lunes anunció su voluntad de ser nuevamente candidata.

La primera hipótesis es poco probable ya que la gestión de gobierno podría verse constantemente entorpecida por los opositores y, en la segunda el resultado no sería muy distinto al obtenido en las elecciones del pasado setiembre, de modo tal que estaríamos ante un círculo vicioso. Pese a ello los sondeos indican que esta última es la solución que los alemanes ven como más viable.

Los próximos días serán decisivos ya que se sabrá cuál de los caminos será el elegido. Habrá que estar atentos. Occidente mira con atención los acontecimientos en la que es la potencia económica y política de Europa.

Jorge Millán

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