Abrirse al mundo y recuperar la confianza

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Nicolás Fresno

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Abrirse al mundo y recuperar  la confianza

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Abrirse al mundo y recuperar la confianza

 "Todos necesitamos de otros para crecer, para desarrollarnos", eso fue lo que dijo Mauricio Macri al regresar de su gira por los Emiratos Árabes Unidos, China y Japón en mayo de este año. La frase del presidente argentino, coincide con una de las políticas más fuertes que viene desarrollando desde incluso antes de llegar al poder en diciembre de 2015. Desde ese momento, las visitas de mandatarios extranjeros se volvió una regularidad en Argentina.

A través de una columna de opinión publicada en mayo por Télam, Macri se explayó sobre la agenda internacional desplegada por el gobierno, a la cual calificó de "dinámica". El adjetivo es el adecuado. En ese entonces, el presidente relataba que había recibido a más de quince mandatarios y más de cien líderes del ámbito público y privado. Desde ese momento hasta el día de hoy, la agenda de Macri ha sido más que dinámica.

Gracias a la idea del gobierno macrista de priorizar la apertura al mundo, el país rompió varios récords. En los últimos días, el mandatario israelí, Benjamin Netanyahu llegó a Buenos Aires para dar comienzo a su visita oficial. Siendo éste el primer viaje que realiza un primer ministro de Israel en funciones a América Latina.

Al cumplirse 200 días de gestión, Macri ya había mantenido más de 32 reuniones oficiales con presidentes y primeros ministros de América, Asia, Europa y Oceanía. La cifra significó un gran avance para un país que durante años, se mantuvo al margen de los acontecimientos internacionales y que puso en segundo plano las relaciones bilaterales.

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"El mundo comienza a confiar en los argentinos" dijo el presidente en una oportunidad y los resultados comenzaron a darle la razón. Las giras oficiales, las reuniones, la presencia en eventos como el Foro Económico Mundial, tuvieron un profundo impacto en la economía argentina. Por ejemplo, una de las consecuencias más celebradas, fue el comienzo de la importación de limones argentinos a Estados Unidos.

Otro de los avances más significativos, es la reactivación de las negociaciones entre el Mercado Común del Sur y la Unión Europea. Si bien el acuerdo comercial se viene negociando desde 1999, parecería que el contexto internacional actual, sería el escenario adecuado para finalmente, sellar el pacto. Días atrás, representantes de ambos bloques se reunieron en Bruselas para avanzar con el diálogo y poder concluir con la firma del tratado de libre comercio antes de fin de año.

"Yo creo que la Unión Europea ve que el Mercosur es una oportunidad como nosotros creemos que ellos son una oportunidad para nosotros", dijo Macri al referirse al acuerdo. Además, el presidente mencionó haber tratado el tema con el presidente francés Emmanuel Macron, quien aseguró que es de "mutuo beneficio avanzar en el acuerdo".

Los beneficios de los que hablan los mandatarios, están expresados en el informe de evaluación del impacto que podría tener el acuerdo. Según el estudio, el sector agrícola del Mercosur se vería beneficiado. Además, se establece que el tratado generaría grandes beneficios económicos a largo plazo, para los países de América Latina.

Para la Argentina, se trata de mantener un nuevo frente abierto, sin descuidar el resto de los lazos que se fueron forjando con otros bloques y países. Si bien los beneficios económicos suelen ser los resultados más evidentes de las relaciones bilaterales, no son los únicos.


Una de las figuras claves a la hora de fomentar la política de apertura, es el canciller Jorge Faurie. El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, también mantiene su agenda activa. Recientemente, se reunió con el encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos, Thomas Cooney, a fin de tratar la decisión del país del norte, de fijar un arancel a la importación de biodiésel argentino.


Sin embargo, Faurie no sólo interviene en causas de carácter económico. Pocos meses atrás, el canciller recibió en Buenos Aires a la ex ministra de Cultura de Francia, Audrey Azoulay quien se presenta hoy en día como una firme candidata a dirigir la Unesco. La Cancillería argentina, participará junto a los Ministerios de Educación y Deportes y de Cultura, de la votación que se realiza este año para la Dirección General de la Unesco. Si bien para Azoulay, la candidatura significa la oportunidad de darle un cambio de imagen a la organización, promoviendo programas sobre derechos humanos, libertad de expresión, igualdad de género, educación, entre otros; para la Cancillería es una oportunidad de seguir afianzando los vínculos con Europa.


El hecho que las autoridades argentinas están formando parte de las decisiones más relevantes a nivel mundial, demuestra la habilidad de un gobierno que a pesar de estar siendo cada vez más cuestionado, que sigue fiel a sus ideas. De esta forma, el país se está alineando a las tendencias internacionales e inspirándose para poder aplicar profundas reformas, como por ejemplo la que se está llevando a cabo en el sistema educativo. Afianzar las relaciones bilaterales, no es sólo un slogan de campaña, sino la base necesaria para poder avanzar. Es la oportunidad de generar confianza, lo que significaba una asignatura pendiente para la Argentina.