opinión

Elecciones en Universidad Nacional de Cuyo y un debate ausente

La actual coyuntura devela originalidades que merecen ser puestas en relación con las tradiciones y prácticas institucionales de la Universidad Nacional de Cuyo.

La competencia por el Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo ha puesto de manifiesto aristas inéditas de la rivalidad entre sectores que disputan por la conducción. El cambio de las reglas de juego en los procedimientos de elección de las máximas autoridades, que remplazó el sistema indirecto por otro directo -aun teniendo en cuenta la diferenciación proporcional por claustros- no se trata de un fenómeno totalmente original. En efecto, el sistema vigente desde la normalización institucional después de la última dictadura militar, nunca estuvo ajeno a la incidencia de las tradiciones partidarias que confluyeron en la estructuración del poder universitario de la nueva era democrática. No obstante, la actual coyuntura devela originalidades que merecen ser puestas en relación con las tradiciones y prácticas institucionales de la Universidad Nacional de Cuyo. De un lado, figuran los partidarios de la continuidad que se proponen corregir o completar un programa de gobierno iniciado cuatro años atrás. Otros se presentan como opciones alternativas que no son tales, en tanto emanan de influyentes sectores tradicionales, cuya presencia en el gobierno universitario exhibe larga data.

Las consignas de unos y otros comparten un suelo común. A simple vista, ninguno pone en duda el concepto de universidad democrática e inclusiva como dispositivo central en la promoción social, del conocimiento y de la innovación. No obstante, la actual coyuntura ha dejado en suspenso el debate sobre problemas cruciales que afectan el desempeño académico de los estudiantes de grado. Más allá de los esfuerzos o incentivos instrumentados hasta ahora para detener la fuga y favorecer la retención y el egreso de quienes aspiran a concluir sus estudios universitarios, estos siguen manifestándose como cuestiones pendientes.

La movilidad social que alentara la tradición reformista - cuyo centenario celebramos- y la gratuidad que aspiró a convertir a la universidad pública en un bien colectivo, hoy exhibe gruesas debilidades. Si esto es así, es porque la comunidad universitaria local no escapa a las vicisitudes que afecta al sistema universitario argentino, inmerso en dilemas de difícil resolución. Entre otros, se destaca el notable y en gran parte veloz desgranamiento que sufren numerosas cohortes de ingresantes en varias carreras, como lo atestiguan las estadísticas oficiales. No son pocos los estudios disponibles que atribuyen estos resultados a la debilidad de los capitales culturales de los estudiantes, a las deficiencias del nivel medio en la dotación de destrezas y hábitos intelectuales, a las trayectorias pedagógicas diferenciales con que arriban los estudiantes a la universidad. Asimismo, al problema de plantas docentes con un alto porcentaje de dedicaciones parciales, habida cuenta de que esto conspira contra una adecuada profesionalización y una consistente consagración a la tarea de enseñar. Estos y otros problemas ameritan una necesaria reflexión que no excluye, naturalmente, el debate sobre el presupuesto. Sería deseable que este garantizara no sólo un adecuado funcionamiento, sino que se enfocara a corregir las asimetrías existentes en la distribución de recursos, toda vez que estas parecen afectar, particularmente, las plantas docentes y auxiliares de las etapas iniciales de las carreras, como requisito primordial para fortalecer las capacidades del grueso del estudiantado, cuyos desempeños manifiestan situaciones de riesgo o abandono.

El ingreso y la gratuidad de la enseñanza universitaria están incorporados a una noble tradición cultural del país y de Latinoamérica, y su firmeza quedó expuesta en la reacción de la opinión pública ante las expresiones de la gobernadora Vidal, que pusieron en duda los beneficios de la educación universitaria para las familias de clases medias y populares del conurbano bonaerense. La defensa de la inversión pública en educación superior en nuestra universidad no debería soslayar, sin embargo, la deuda pendiente que pesa sobre nuestros jóvenes, este es, el alto grado de desgranamiento y el abandono temprano de quienes aspiran a obtener un título universitario, que pone de relieve las limitaciones de un sistema que no logra conciliarse con los esfuerzos de jóvenes y familias enteras que apuestan a introducir un giro sustantivo en sus historias personales.

María Teresa Brachetta - Profesora Titular FCPyS, UNCuyo

Beatriz Bragoni - Profesora Titular FD, UNCuyo

Opiniones (3)
19 de agosto de 2018 | 00:39
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19 de agosto de 2018 | 00:39
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  1. coincido con los términos de la nota. Los principios no deben tocarse, pero deben colocarse al servicio de un sistema universitario más eficiente.
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  2. NO PUEDE SER QUE UN AMBITO ACADÉMICO, QUEDE MANCHADO DE TAL MANERA. COMO PRETENDEMOS QUE LA POLÍTICA CAMBIO SI DESDE LO MAS CHICO(CENTROS DE ESTUDIANTES) EXISTE LA POLITICA SUCIA EL CLIENTELISMO Y DEMAS, NOS MERECEMOS TODO LO QUE NOS PASA, LA CANTIDAD DE DINERO QUE SE GASTO EN ESTO ES INCONTABLE.
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  3. Resulta llamativo por no decir bochornoso, que NINGUNO de los medios de la Universidad Nacional de Cuyo (en particular su canal de TDA) transmitiera el debate en cuestión; si tomamos en consideración que además el debate se realizó no en un ámbito acorde a la importancia y jerarquía del mismo, como podría ser el Aula Magna de la Universidad, o en todo caso la Nave Universitaria, copado como no podría ser de otra manera por la militancia rentada de Franja Morada; esto es sencillo de deducir del twitteo descontrolado de los militantes posteando fotos con la dupla oficialista desde dentro del mismo ámbito del debate, dejándonos al resto, a los que nos interesaba conocer las propuestas de los binomios (de hecho según comentarios el único binomio que subió junto al estrado fue el oficialista) nos quedamos a ciegas, releyendo el hilo de tweets parcializado del oficialismo... debe ser que se abrió la temporada de los trolls rentados también acá en Mendoza...
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