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Qué importa de la elección en Colombia

Colombia votó en primera vuelta electoral en contra de lo que está pasando en Venezuela. Funcionó de manera fértil el sustrato utilizado por la campaña del uribista Iván Duque.

Qué importa de la elección en Colombia

Colombia votó en primera vuelta electoral en contra de lo que está pasando en Venezuela. Funcionó de manera fértil el sustrato utilizado por la campaña del uribista Iván Duque: acusar a Gustavo Petro, con quien batallará en las urnas en segunda vuelta, por su admiración del pasado a Hugo Chávez que no lo es por Nicolás Maduro, pero que resulta útil -a la vista están los resultados- para instalarse en el imaginario colectivo de los colombianos como quien frenará no solo cualquier intento de chavizar ese país, sino de que sigan entrando venezolanos a refugiarse allí, en donde ya son 660 mil los que han pasado por más de 2 mil Kilómetros de frontera común.

La elección colombiana dejó muchísimas sorpresas locales, como que Petro no se instalará con fuerza en la capital, Bogotá, de la que es alcalde y que le pisará los talones Sergio Fajardo, el discreto socialdemócrata, de quien no se escuchó palabra agresiva en la campaña. O que el gestor de la Paz con las Farc, Humberto de la Calle, fracasara rotundamente al obtener un muy pero muy escaso 2% de los votos, que representa un símbolo sobre cómo los partidos tradicionales se han hecho añicos. En su caso, es la peor performance del Partido Liberal.

Hay más, pero es asunto del desenredo colombiano que tendrán que hacer a lo largo de los días que quedan hasta la segunda vuelta.

Al resto de América le importa una "misión" encargada a Duque por las naciones que quieren extirpar al chavismo. Es que Iván Duque verbalizó el plan secreto que no pudieron cumplir por razones de Estado ni Mauricio Macri ni Sebastián Piñera: denunciar a Maduro ante La Corte Penal Internacional por la comisión de delitos de lesa humanidad.

La oposición Venezolana, antes de hacerse el hara kiri, confiaba demasiado en que Macri sería su líder en el exterior, una especie de Chávez al revés. Pero no lo fue. Solo algunas tímidas declaraciones dejaron insatisfechos a unos y directamente enojados a otros con el mandatario argentino a quien levantaban como bandera en tiempos en que la Asamblea Nacional (su parlamento) funcionaba, antes de ser suplantada por una Asamblea Constituyente payasescamente afín por Maduro.

El asunto es que Duque, representante de lo que podría calificarse como un "populismo antipopulista", gastó su bala de plata al usar como argumento de campaña la acción que debía ejercer una vez en la, Casa de Nariño, la presidencia. Eso solo, no le deja margen a novedad alguna en la campaña de la segunda vuelta y lo encierra en su argumentación externa frente a casi todo un panorama de partidos que lo enfrenta en su argumentación política económica interna.

En su equipo de campaña confían en que la suma de votos de la izquierda y centroizquierda no sea matemática. Si así lo fuera, correría la misma suerte que Óscar Iván Zuluaga,quien en 2014 ganó en primera vuelta, pero fue derrotado en el balotaje por Juan Manuel Santos.

De todos modos, el "factor Venezuela" ha llevado a esta elección a los extremos: Duque parece más antichavista que Zuluaga y muestra más chavista a Petro de lo que pudo ser Santos, quien jamás comulgó con las ideas impuestas en su nación hermana.

Así planteado el esquema político del Caribe sudamericano, posiblemente termine sucediendo que los polos opuestos se atraigan, no por magnetismo, sino por supervivencia política. Duque parece poco sin el chavismo enfrente, aunque su propuesta vaya en la ruta de Macri y Piñera. Y Maduro hallará contra quien pelear y defenderse de aquí en más.

Final o continuidad de muchas cosas. Ese es el dilema de la elección de Colombia.

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21 de agosto de 2018 | 16:49
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