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Decisiones radioactivas

Decisiones radioactivas

¿Qué necesitamos saber del acuerdo nuclear?

El desarrollo del programa nuclear iraní trajo aparejada una serie de tensiones entre las potencias mundiales. Los principales motivos tienen que ver con: intereses geopolíticos contrapuestos en la región, ambigüedades en lo discursivo (desde el seno político de Teherán) y cuestionamientos sobre la madurez de Irán a la hora de desarrollarse como potencia nuclear en el mapa mundial. Todos estos factores están intrínsecamente relacionados con la posibilidad de un "acercamiento" a la producción de armas nucleares.

Para evitar el uso bélico del proceso de enriquecimiento de Uranio, se implementó el acuerdo nuclear con Irán en 2015. Este acuerdo, conformado por el grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, Francia, China más Alemania) tenía por objetivo crear un manto de seguridad alrededor de los procesos, permisos de uso y regulaciones en el desarrollo nuclear iraní. Bajo una estricta vigilancia internacional, se acordó permitir la continuación de este proyecto, siempre y cuando se respetase dichas imposiciones.

¿Qué motivó la desconfianza de las principales potencias mundiales?

El programa nuclear iraní, desde su puesta en escena, ha seguido todos los pasos necesarios para generar desconfianza y desaprobación. Debemos recordar que entra en conocimiento como un proyecto "secreto", que es llevado a la luz por exiliados iraníes en disconformidad con el proceso. Esto conlleva a una serie de investigaciones, realizadas durante 2002, que luego se materializan en el desconentode las potencias mundiales, y por supuesto, de su mayor rival: Israel.

El desenlace parecía materializarse en 2006, con fuertes sanciones impuestas desde Naciones Unidas, que fueron continuadas por Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo esto no fue suficiente para detener el plan, a pesar de la herida profunda que causó sobre su economía. El entonces presidente, MahmudAhmadineyad, alegaba los fines pacíficos de su programa nuclear, incluso remarcó que no deseaba fabricar la bomba atómica, ya que sería "ilegal y contrario a nuestra religión". Mientras tanto, durante numerosas ocasiones deslizó que Israel debía ser "borrado del mapa". Para Israel, Irán nuclear podía ser su fin.

Con la presidencia de Hasan Rohani, "el moderado" (caracterizado como un líder abierto al diálogo con occidente), la retórica anti-sionista tuvo una leve reducción. Permitió aumentar los controles internacionales, demostrando que haría lo necesario para mantener la continuidad del programa nuclear (cueste lo que cueste).

En tanto, su contraparte israelí, Benjamín Netanyahu, ha apostado por convencer a occidente que un país "religioso-extremista" como Irán, con capacidad nuclear, sería una amenaza para el futuro de la región.

¿Cuál es la justificación de Donald Trump?

El mandatario norteamericano acusó a Irán de "esponsorear" el terrorismo, por ende, con la anulación del acuerdo "cercenaría todos los caminos al desarrollo de un arma nuclear". Lo cierto es que hasta el día de hoy, la Unión Europea ha confirmado que Irán no ha violado los términos del acuerdo. Esto simplifica la explicación: la decisión tiene un sustento más político que legal. Es cierto que desde Teherán se ha buscado desestabilizar la zona, poniendo en una posición complicada a los países que aprobaron el acuerdo nuclear, pero esto no tiene que ver con su programa nuclear. Trump, entiende que Irán no tiene el "espíritu pacífico" necesario para la responsabilidad que conlleva ser una nación nuclearizada, y en definitiva es por esto que aplica dicha política.

¿Cuál es el efecto inmediato?

En primer lugar, tira por la borda diez años de negociación diplomática entre las principales potencias del mundo. Esto no ha causado gracia sobre Francia y Alemania que demostraron su malestar horas después de la declaración de Trump. Diplomáticos europeos han acusado al presidente norteamericano de tener una visión del mundo aislacionista y unilateralista. La verdad detrás del enojo europeo radica en el importante interés económico-comercial de empresas europeas en materia de acuerdos y negocios con Teherán. Sin un aviso previo, las secuelas económicas van a ser aún mayores para países que ya apostaron por Irán (principalmente Francia, quien triplicó su superávit hacia este país en los últimos dos años). Las empresas europeas tienen un margen de seis meses para tomar medidas antes que comiencen a regir nuevas sanciones norteamericanas.

En materia de política doméstica iraní, ya se pudo ver el descontento en el parlamento contra Estados Unidos. Debilita la posición de Rohani, y facilita el camino para un ascenso de los sectores más duros o conservadores, aquellos que no comulgaban con la vía diplomática o de consenso con los Estados Unidos. La economía iraní volverá a verse resentida, provocando una nueva crisis e inestabilidad.

Estados Unidos vuelve a soltar la mano de la Unión Europea, y ante todo, profundiza su política de "American First". Aquí no hay lugar para los intereses de los demás, las decisiones que toma la Casa Blanca se basan únicamente en su bienestar. Nadie puede decir que no lo dijo. Trump durante su candidatura y en enero del corriente año había anunciado que cancelaría el acuerdo atómico de forma unilateral. Con la información suministrada por el Mossad, a través de Netanyahu, el presidente norteamericano encontró la ventana que necesitaba para proceder con su negativa ante Teherán.

Detrás de escena, la realidad es otra. Los organismos especializados de la ONU sostienen que el pacto de Viena se está cumpliendo. Los gobiernos europeos también respaldan esta postura. Sólo Washington ha escuchado las plegarias de Israel y continuar adelante con las sanciones. Que por cierto, las mimas son unilaterales, y pueden no ser tan efectivas como aquellas que son respaldadas por todas las potencias. Irán ha demostrado resistir la presión internacional y continuar su camino, utilizando la contra como combustible para alcanzar sus objetivos y justificar su retórica anti-sionista.

Por último, se suma una nueva inestabilidad a la región. La llamada "crisis nuclear" vuelve a estar en la mesa. Tomemos por caso el teatro Sirio de operaciones. Israel se encuentra bombardeando posiciones en Siria, específicamente para evitar la presencia militar Iraní en dicho país. Mientras tanto, Irán presiona al régimen de Assad para que realice una ofensiva en el sur este de Siria, que termine encaminando la miliciashiita al borde con Israel. Podríamos decir que ambos bandos están estirando su músculo militar en la región, caminando sobre márgenes muy peligrosos y aprovechando la oportunidad que provee Siria.

Ante este nuevo escenario, y con una posible retirada de dos mil tropas norteamericanas que se encuentran en el noreste de Siria, el juego se abre en favor de Irán. Tomando todos estos factores en común, resulta muy difícil pensar cómo este tipo de jugadas pueden favorecer un orden internacional que aún no se encuentra, y parece ser, tampoco hay intención de buscarlo.



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16 de julio de 2018 | 13:49
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