M. Arce

Quién es la mujer que encarna los cambios en la educación mendocina

Ana María Borzone es una investigadora del Conicet que entusiasmó con su programa a Jaime Correas. Ya repartieron 30.000 libros suyos en las salitas de cinco y ahora su plan de aprendizaje de la lectoescritura se extenderá a la primaria.

Quién es la mujer que encarna los cambios en la educación mendocina

Jaime Correas conoció a Ana María Borzone a través de los medios, a los pocos meses de haber asumido la responsabilidad de conducir la educación mendocina. La escuchó en una entrevista por la radio y se entusiasmó con lo que oyó.

 Allí decidió convocarla para que colabore en la provincia, luego repartió 30.000 ejemplares de un libro suyo en las salitas de cinco ("Klofky y sus amigos exploran el mundo" ) y el salto final lo dio este miércoles en dónde, ya no solo los docentes de nivel inicial sino que también los de primario, se capacitaron para aplicar su programa para que en las escuelas de Mendoza docentes y alumnos lean sistemáticamente al menos 20 minutos por día.

Borzone es doctora en Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, investigadora principal del Conicet y coordina desde hace tres décadas un equipo de investigación que tiene por objetivo el estudio de los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura y de la escritura en los primeros años. 

Es la referente a nivel nacional de lo que se conoce en el universo académico como el método de la "conciencia fonológica", una mirada sobre el proceso de aprendizaje de la lectoescritura enfocada en la oralidad y los sonidos de las palabras, que supera - según muchos entienden- al que se aplica desde hace décadas y que está basado en un esquema más constructuvista en el que el aprendizaje parte la exposición del chico a los estímulos escritos del entorno. Por ejemplo, haber escuchado leer a sus padres o haber visto como la maestra escribe en el pizarrón.

"No es solo un método, es un programa de desarrollo integral ambicioso y novedoso. Conciencia fonológica es un aspecto mínimo del programa. Antes se leían los textos de otra manera. Pero luego se cambió. Hace 25 años se cambió la metodología de enseñanza y los resultados están a la vista: la Argentina está cada vez peor en cuanto al aprendizaje de la lectura y de la escritura", explica esta investigadora principal del Conicet a MDZ.

Borzone tiene, por primera vez, la posibilidad de aplicar en la práctica lo que estudió durante años en un laboratorio: que los niños tienen que empezar a aprender a leer y a escribir a los cinco años.

Mendoza es la primera provincia en el país en tomar este método que desde hace tiempo se viene debatiendo en ámbitos como la mesa federal de formación docente. El gobierno nacional lo viene estudiando, pero sin la decisión tomada de adoptarlo todavía.

"Los chicos no aprenden hace años ni a leer ni a escribir. A diferencia de los países que nos rodean., Los alumnos no comprenden los textos porque se abandonó la enseñanza sistemática de la comprensión. Y lo que ha recuperado Mendoza ha sido un programa de enseñanza sistemática de comprensión desde el jardín. La comprensión de los textos se puede enseñar y aprender a través de la oralidad y de estrategias de enseñanza de lectura. Por eso se considera que tiene que haber un espacio de lectura diaria", explica.

La edad de alfabetización de los alumnos está en debate ya desde hace tiempo. Hasta ahora los chicos tienen margen hasta bien iniciada la primaria para completar su alfabetización inicial, proceso que puede llegar incluso hasta el tercer grado, consecuencia de la necesidad de nivelar a aquellos que han tenido la oportunidad en sus casas de incorporar algunos conceptos de lectura y los que no.

"El dominio de la lectura y de la escritura es hoy un instrumento desigualdad. Porque hoy la mayor parte de los chicos que no van a un muy buen colegio privado no aprenden ni a leer ni a escribir. En todo el país es así. La escuela pública ha dejado de enseñar en forma sistemática y adecuada y los chicos dejaron de aprender. Lo que intenta Mendoza a través de este programa tan amplio, que no tiene antecedentes ni el país ni en la región, es recuperar la calidad de la educación para todos", resume la especialista.

Para el gobierno escolar no hay dudas: el sistema va a permitir que los niños lleguen con muchas más posibilidades al primer ciclo y el objetivo es que el niño de primer grado tiene que salir leyendo y escribiendo. Un hecho que hoy no está sucediendo en todas las escuelas masivamente.

Para Borzone, lo que ocurrió en materia educativa, es "la gran estafa del sistema educativo de la Argentina" de los últimos años. "Mientras que en el mundo se propone trabajar desde jardín la lectura y la escritura, en la Argentina se prolongó el periodo. Un error llevó a que se instale una metodología de enseñanza que dio lugar a este desastre", afirma.

Lo que hace la especialista con esta definición, es refutar otras de las críticas al método. Es verdad que el sistema ha sido defendido porque la conciencia fonológica apuesta a que el maestro intervenga más y varios expertos resaltan que es importante que el docente apoye la escritura prolongando los sonidos de las palabras.

Pero también ha sido criticado porque el aprendizaje solo se reduce al entrenamiento y, sobre todo, porque apura demasiado a los chicos.

Las propia investigadora refuta esas observaciones. "Este es un debate ya superado en el mundo académico. Y ahora se ha retomado en todo lo que es el trabajo temprano y sistemático, porque las neurociencias nos muestran que el cerebro de los chicos tienen mucha plasticidad, mucha capacidad para aprender, que si no se aprovecha se pierde tiempo", sostiene.

Para el gobierno escolar, el escollo está en otro lado y es en el compromiso de los docentes,que tienen que llevar este programa a las aulas. Por eso las jornadas que se están llevando adelante en el día de hoy.

Opiniones (4)
20 de julio de 2018 | 00:26
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20 de julio de 2018 | 00:26
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  1. Totalmente de acuerdo con la designación de esta profesional idónea para tal labor. La lectura en las aulas es un excelente puntapié inicial para que los chicos no sólo mejoren su comprensión de textos, sino también para que tengan una mejor gramática, ortografía y redacción. Pero el proyecto no cierra si no hay colaboración de los padres: el niño también debe leer esos 20/30 minutos en su casa y EN VOZ ALTA, supervisado y apoyado por sus padres.
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  2. Me parece muy bien la lectura diaria, pero debe haber compromiso por parte del docente. No es darle una lectura y que lean. Por el contrario, se necesita de la lectura en voz alta, de la escucha atenta del docente, de las correcciones pertinentes. En la medida que el alumno logre leer bien, podrá comprender. Se necesita del compromiso de los adultos para lograr buenos resultados.
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  3. Excelente profesional. Y me enorgullece que la coautora del libro es mi sobrina Vanesa De Mier. Profesionales del Conicet, no podría ser de otra manera.
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  4. Al fin algo concreto en la educación mendocina. Si en la casa no acostumbra a leer, la escuela debe incentivar al niño para que lo haga.
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