M. Arce

La crisis los volvió a acercar

Mauricio Macri y Alfredo Cornejo buscaron recomponer su relación, dañada tras el debate por las tarifas. La promesa del presidente de que volverá a escuchar a otras voces y las críticas de Cornejo al acuerdo con el FMI , al que considera innecesario.

La crisis los volvió a acercar

La crisis cambiaria volvió a acercar a Mauricio Macri con Alfredo Cornejo, después de semanas en que la relación entre ambos no fue la mejor.

No era un secreto para nadie que el presidente le achacó al gobernador mendocino haber sido uno de los responsables de erosionar hacia afuera la imagen de Cambiemos, con su planteo para prorratear las tarifas de gas por el impacto que estas iban a tener este invierno sobre la clase media, fundamentalmente, la base electoral de la coalición gobernante.

Hasta Mendoza habían llegado los ecos del malestar fuerte de la Casa Rosada. Para Macri, Cornejo "es tan populista como el resto" y el rezongo principal fue porque "él hace el ajuste en Mendoza y critica cuando lo hago yo", según cuentan que dijo.

Pero los gestos de reconciliación abundaron días atrás. Más allá de la visita a Mendoza del miércoles, Cornejo notó un cambio en la actitud presidencial de abrir el juego y "escuchar más a la gente sensata". Para el mendocino, el eje central del problema del gobierno nacional es político. Y para ello Macri debería escucharlos más a ellos que a los CEOs.

Parte de esa actitud de cambio, se notó para los radicales en algo que fue hablado primero entre ellos y a su vez transmitido al presidente: comenzar a construir una verdadera coalición de gobierno y que, en ese tren, la UCR pueda comenzar a recuperar el poder perdido en provincias gobernadas hoy por el peronismo. ¿Qué quieren de Macri? Que modere las pretensiones de los candidatos del PRO en esos distritos en 2019, para apoyar a los del radicalismo.

Está claro que Cornejo no se correrá, ni como gobernador, ni como presidente del Comité Nacional de su partido, del respaldo hacia Macri en medio de la turbulencia. No quiere hacerlo. Pero sabe que, aunque quisiera, tampoco puede.

Pero las críticas acerca de lo que está sucediendo en el escenario nacional abundan e incluso, algunas de ellas, fueron públicas.

En sus reiteradas apariciones en los medios de Buenos Aires, Cornejo nunca ocultó su mirada de que el Gobierno nacional debería contar con un ministro de Economía fuerte que termine con el principal problema que, entiende, atraviesa el equipo económico: la falta de coordinación.

Puertas adentro, los cuestionamientos son aún más profundos. Una reunión en privado con el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, lo terminó de convencer al gobernador mendocino de algo que presumía desde que Macri lo llamó, el martes a la mañana, para decirle que Argentina volvería a solicitar asistencia financiera del FMI.

En el gobierno mendocino consideran que fue innecesaria la salida de pedido de ayuda al Fondo, dado que la situación económica y financiera no es tan mala como para haber tomado una decisión de de esa magnitud.

¿Qué leyó Cornejo detrás de esto? Al menos dos supuestas intencionalidades. Una de ellas es que el gabinete nacional busca "curarse en salud" para terminar el gobierno sin sobresaltos en 2019. Y otra: que quizás el pedido de ayuda se convierta también en un mecanismo para terminar de poner en caja a las provincias.

La duda central está en la cuestión social. ¿Hasta dónde llegará la resistencia de la sociedad- e incluso el sector que respalda a Macri- ante la falta de respuestas en materia económica?

En Mendoza el nivel de tolerancia es cada vez menor, según las encuestas que mandó a hacer el propio gobierno. La imagen aquí del presidente cayó casi 17 puntos desde las últimas elecciones de octubre, una caída incluso un poco más pronunciada que el promedio nacional que ronda los 15 puntos.

La decisión de frenar la toma de deuda fue acertada, pero es insostenible en el mediano plazo. Mendoza no precisa hoy los $1.918 millones que el ministro Lisandro Nieri tiene autorizados a emitir por la Legislatura. Pero la contención no resistirá más de tres meses.

No se vislumbran problemas para que el Gobierno continúe por ahora sosteniendo con subsidios algunas actividades del ámbito privado, como lo hace fuerte en el Este y en el Sur de la provincia, o que siga sosteniendo el precio del boleto que, sin aportes estatales, debería costar $27 el mínimo.

Pero sin financiamiento peligra para el segundo semestre la obra pública que ha sido, como ocurrió nivel nacional, el sostén del nivel de empleo.

La crisis reveló para Cornejo algo que hasta hace un par de meses solamente era un improbable para él: que apostara su futuro político en una aventura presidencial. Y por las mismas razones que se bajó de una candidatura en 2011, es decir, era consciente de que que no podía llegar.

El gobernador siempre consideró, hacia dentro de Cambiemos, un error que el radicalismo haya presentado un candidato en la PASO de 2015, como hizo Ernesto Sanz.

La realidad lo había convencido que a un candidato del interior se le dificulta mucho más un triunfo a nivel nacional si el país, más allá de los problemas económicos, no llega a las elecciones en una crisis profunda. Los triunfos de Carlos Menem en 1989 y de Néstor Kirchner en 2003 ratifican esa especulación.

Pero algo cambió este último mes y, sobre todo, con las incursiones a Buenos Aires que han puesto en duda esta hipótesis en el entorno gubernamental.

No está decidido a hacerlo todavía. Pero para tirarse a la pileta de una candidatura presidencial, Cornejo ahora ve al menos algo de agua en una pileta que hasta hace poco tiempo no tenía ni una gota.

Falta mucho. Y si bien es un dirigente acostumbrado a correr riesgos, el nivel de osadía parece que aún no llega a tanto.

Opiniones (4)
15 de julio de 2018 | 18:27
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15 de julio de 2018 | 18:27
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  1. LOS UNE EL ESPANTO
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  2. es simple ...son tan inutiles que ya NO PUEDEN presentarse en publico..a no ser que tengan un cordon de custodia..
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  3. Cornejo es Macri.
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  4. Recemos a que llegue el martes 16 a ver que paso el martes 15 cuando deban pagar 30.000 millones y no se les fuguen. #Recemos
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