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Dejar atrás la endogamia o cómo Google transforma el discurso sobre vinos

Para el periodista que habla de vinos, la legitimidad clave es la del consumidor y la del lector, y no la del productor y su mirada de prestigio. Hay que saber hablarle y ser visible en los buscadores.

Dejar atrás la endogamia o cómo Google transforma el discurso sobre vinos

El del vino es un mundo endogámico. Como esas dinastías en las que se casaban los nobles entre sí para preservar la fortuna y al cabo tenían hijos inútiles, en el vino de hoy los productores y los comunicadores se hablan y dicen entre sí sólo que están dispuestos a escuchar y lo que los prestigia. El mejor ejemplo son los puntajes de vino y los catadores internacionales: a un bebedor local el nombre de James Suckling o Tim Atkin no le sugieren nada más allá de la legitimidad que le da la bodega que, al final, se legitima a sí misma diciendo a fulano de tal mi vino le pareció 99 puntos. Pero el consumidor, ¿realmente precisa eso? O mejor ¿qué consumidor los precisa?

Sin dudas el que ya está dentro del vino puede encontrar la pátina de sofisticación que busca en ese tipo de datos. Y reflejarse en lo que ya considera oro, sea saber si el Malbec de fulano está co-fermentado o si el de mengano proviene de las hileras del medio de un viñedo en pendiente. La mala noticia es que esos consumidores son pocos. El otro consumidor, el que paga los salarios y sostienen la industria con compras a diario, que es la mayoría, poco le puede importar todo este asunto. Pero si además le interesara, la misma cháchara lo deja afuera porque no es parte de ese circuito.

Como periodista especializado en vinos convivo a diario con esa dualidad. Por un lado, quiero tener miles de lectores, a los que hablarles de cosas que les puedan resultar interesantes; por otro, dialogar con quienes ya están en el vino, que me devuelven una mirada inteligente, que me premia. Mientras que esta última parte es un mimo para la vanidad, la primera es urgente y necesaria. Por eso, lo que me pregunto a diario es cómo construir contenidos que incluyan a más consumidores por fuera de este efecto endogámico. Internet me está dando algunas respuestas.

La primera es que la audiencia es grande y se llega con distintos niveles de contenidos, mejor si es a través de buscadores como Google. Ahí hay mucha curiosidad de gente que está y que no está dentro del vino, que tiene preguntas genuinas en busca de respuestas. La segunda, es que hay que saber hablarle y además ser visible en buscadores. En Vinomanos hace cinco años que le metemos fichas a este asunto y nos hemos ido dando cuenta de que del otro lado sí hay consumidores de verdad (que nuestro horizonte es lingüístico, no geográfico), con distintos niveles de apetencia: están los que quieren saber qué comprar (los 50 mejores Malbec del Informe Malbec), pero también están los que quieren saber el porqué de ciertas cosas (como por qué el vino se bebe en copas), los que sólo buscan precio y calidad (los mejores hasta 150 pesos) y los que se enteran de cosas muy técnicas (la clave del terruño y los suelos).

Todos ellos caben en el vino y a cada uno se les habla de forma diferentes. La comunicación del vino, al menos desde mi punto de vista, es ofrecerle a cada uno una respuesta posible de la que el lector salga enriquecido y, ya transformado en consumidor, tenga una mejor experiencia. Y eso, sin pensar en que se necesita la legitimidad del productor y su mirada de prestigio; eso debería venir luego, si uno sirve o si el medio sirve. La legitimidad clave es la del consumidor y la del lector, que se enriquece y nos hace crecer como periodistas cuando crece la audiencia.

Parafraseando a uno de los grandes de esta pequeña historia local, Fernando Vidal Buzzi, "El periodismo del vino o sirve para educar o no sirve". Mientras demos respuestas a preguntas lógicas, habrá lectores y formaremos consumidores que banquen al vino y a sus comunicadores. Todo lo demás es deseo y reafirmación endogámica.


NOTA DE REDACCIÓN: Las opiniones vertidas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no necesariamente representan el pensamiento de MDZ.  

Opiniones (1)
22 de julio de 2018 | 20:00
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22 de julio de 2018 | 20:00
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  1. Coincido con la opinión del autor acerca del intra-mundo fatuo en que parece querer vivir "la gente del vino", (y en el que a su vez, hay quienes proclaman también su ivs sangvinis a distinguirse clasistamente del resto)... todo lo cual - lo agrego yo - no hace sino mostrar uno de los árboles que conforma el bosque mediopélico caretón, que es la clase media menduca.
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