J. Albornoz

Aborto no punible: faltazos que anularon un debate necesario

Cuatro senadores dejaron sin quorum la última reunión de la comisión de Salud, que era clave. Sus lugares los ocuparon 45 manifestantes provida. Por qué ganó la confusión en la Legislatura. Los detalles de un proyecto restrictivo, que, dicen, seguirá en discusión.

Aborto no punible: faltazos que anularon un debate necesario

El protocolo del aborto no punible tenía, hasta el lunes, alguna esperanza en la Legislatura. Ese día estaba prevista una reunión de la comisión de Salud del Senado. Si surgía uno, o varios despachos sobre el tema, apenas faltaría el dictamen de otra comisión (Legislación y Asuntos Constitucionales) para que el proyecto pudiera llegar al recinto y se votara.

Esto no ocurrió porque el debate no se produjo. Directamente no hubo quorum en la comisión de salud, que se reunía por última vez antes del recambio legislativo. Solo dieron el presente su presidente, Eduardo Giner, uno de los que se va a fin de mes; Daniela García y Silvina Barros. Tres radicales y nadie del PJ, de un total de siete.

Se dice que algunos de los legisladores no fueron porque estaban enfermos. Pero todos sabían, por otra parte, que el aborto no punible era el proyecto más relevante que quedaba por discutir en la comisión. Lo cierto es que el último lunes en la mañana no estuvieron en el anexo de calle Gutiérrez los senadores Samuel Barcudi, Olga Bianchinelli, Mauricio Sat y Verónica Basabe. Tres peronistas y una radical.

contra aborto

Las ausencias en la comisión de Salud contrastaron con una muchedumbre que  estaba bien al tanto de la reunión y del tema que se iba a discutir. Un nutrido grupo ("45 militantes provida", según aportó una fuente) se hizo presente, para expresar su rechazo al proyecto, y copó el encuentro de la comisión. 

Según pudo saber este diario, hubo de todo un poco: rabiosos golpes en la mesa, quejas por la "pérdida de dinero" que a algunos les producía dejar sus trabajos para ir a protestar contra un proyecto y también jóvenes dispuestos a abrir un diálogo razonable con los legisladores.

La suerte estaba echada

Más allá de los intercambios de opiniones, la presentación en masa de los opositores al protocolo casi no hacía falta, ya que la suerte estaba echada: las cuatro ausencias en la comisión de Salud condenaron al proyecto a perder la preferencia legislativa, que se cae a fin de mes

Esto se debe a que, sin despacho de alguna de las tres comisiones involucradas (Salud, Género y LAC), no se puede tratar en el recinto. Como consecuencia, la iniciativa deberá esperar un nuevo periodo de sesiones, con cambio de legisladores y de conformación en las comisiones.

Algún sector puede festejarlo como otro triunfo sobre el aborto, cuando el mejor resultado hubiera sido que el proyecto se discutiera en todas las comisiones y en el recinto. Y que fuera sancionado o no, según los votos que obtuviera.

Lo que ha ocurrido, en cambio, es la supresión del debate democrático. Hubo legisladores, oficialistas y opositores, que se borraron para no tener que opinar sobre un tema espinoso. Ni a favor, ni en contra. De eso no se habla.

Ha ganado también la confusión. La Legislatura mendocina no tiene la facultad de legalizar el aborto. Ese tema está en el Congreso. Apenas se estaba discutiendo (o se intentaba debatir) cómo adecuar la legislación y el sistema sanitario provinciales a un fallo de la Corte Nacional de 2012 que despenalizó el aborto en los casos de violaciones.

Se trata de una instrucción que el alto tribunal dio en aquel fallo, y que Mendoza, así como otras seis provincias, ignora desde hace seis años. Aunque los abortos en casos de abuso y violación se hagan igual, en silencio y sin marco institucional concreto, según admitió no hace mucho el gobernador Alfredo Cornejo.

Hasta los faltazos del lunes pasado, el protocolo contaba con dictamen de la comisión de Género, donde obtuvo aval unánime. Lo votaron los senadores Daniela García (presidente), Mariana Caroglio, María José Ubaldini, Ernesto Mancinelli, Noelia Barbeito y Fernanda Lacoste. Tres oficialistas y tres opositores.

Eduardo Giner NEW

En Salud lo estaba recibiendo un presidente radical, cuya postura puede ser emblemática. Giner, quien es médico, si fuera legislador nacional, votaría en contra de la legalización del aborto, pero en el caso del protocolo del aborto no punible, está a favor ¿Por qué hace esta diferencia? "Porque en el sexo que termina en embarazo hay un elemento voluntario, mientras que la violación es la consecuencia de un delito", razona.

El proyecto sigue ahí

A manos de Giner había llegado un dictamen de 24 páginas, en pleno proceso de cambios y menos permisivo que el protocolo nacional para el aborto no punible. 

En Mendoza se había tomado la decisión de no adherir a lo dispuesto a nivel nacional, sino buscar un modelo propio. Por ejemplo, el despacho de la Legislatura le pone un límite al aborto no punible: 14 semanas de gestación. El nacional, en cambio, lo permite hasta el segundo trimestre de embarazo.

También hay una diferencia respecto de los médicos "objetores de conciencia". El protocolo nacional dice que no se pueden aducir razones personales para no hacer un aborto. Pero en el mendocino, la objeción de conciencia sí sería un motivo válido para no realizar la intervención, y la creación del registro de objetores, una obligación previa del Estado.

En Mendoza hay más 11 mil médicos matriculados y la gran mayoría rechaza el aborto. En ese contexto, los impulsores del protocolo del aborto no punible han generado modificaciones para blindar el proyecto y evitar reacciones entre quienes serán los encargados de ejecutar la ley.

"Es un tema delicado porque nuestro juramento consiste en defender la vida y hay un elemento biológico de inicio de la vida, que es la fecundación", explica un médico al respecto de este punto.

El protocolo en debate, además, elimina la judicialización. No hace falta una denuncia para pedir la realización de un aborto. Esta cláusula apunta a los casos en que el embarazo se produce en un entorno íntimo y que condiciona a la víctima. Se promueve la práctica con una declaración jurada (propia o de un familiar, si la adolescente es menor de 16) como único requisito.

El proyecto exige además la intervención de un gabinete multidisciplinario, cuya misión será inducir al paciente a que el embarazo prosiga, ya sea para criar al bebé o darlo en adopción. "Si fracasa el gabinete, se avanza al protocolo del aborto", explican sus creadores.

Misoprostol

También hay consideraciones técnicas, como la internación. Se dice que esta práctica no debe hacerse en forma ambulatoria, por las complicaciones que puede tener el paciente. También se especifica, entre otras cosas, la dosis de misoprostol que debe suministrarse. Se trata de la droga que estimula las contracciones uterinas y hace que se desprenda el embrión.

Los que impulsan el aborto no punible como una exigencia a aplicar tanto en hospitales públicos como en sanatarios privados creen que todo esto no es letra muerta: es un proyecto con despacho de comisión que seguirá en tratamiento en el Senado después del 1 de mayo. Aunque nadie puede refutar que su destino es, otra vez, muy incierto.

Opiniones (2)
15 de agosto de 2018 | 21:56
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15 de agosto de 2018 | 21:56
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  1. Debate necesario? Para quién? La.sociedad necesita debatir el asesinato de sus ciudadanos mas indefensos?.O.es.un grupo bancado por capitales extranjeros que no quieren que poblelos Argentina y se la guardemos para ellos? Casi todas las.feminazis que piden aborto son lesbianas por lomque dudo que realmente les interese...
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  2. Saben que si votan la ley que quieren las abortistas, pierden toda posibilidad en las próximas elecciones. Esto quedará para cuando gane el que gane. Por ahora, NO.
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