opinión

La reconversión del vino no le escapó al consumidor

La caída del consumo sin lugar a dudas preocupa a todos los sectores involucrados en la industria. Como comunicadores debemos replantearnos cómo llegar a ellos, sin desconocer el nuevo perfil del consumidor de vinos y aprovechando las nuevas tecnologías y las redes sociales.

La reconversión del vino no le escapó al consumidor

Corría mediados de los 90 y yo comenzaba mis primeros pasos en el periodismo. Fue ahí mismo, cuando empecé a preguntarme si lo poco que se hablaba en ese entonces respecto de la industria vitivinícola era lo que realmente le interesaba a la gente, al lector de aquel entonces prestigioso diario de papel, a excepción claro está, de los muy interesados del sector en recibir esa información.

Eran tiempos de cambios, y eso comenzaba a sonar fuerte. Era otra Mendoza, no había enoturismo, ni ferias de vinos y recién comenzaba a sacar la cabeza Internet. Lo que sí estaba claro, es que se venía una nueva industria, una reconversión que estaba en pleno proceso y crecimiento; una transformación que no tendría retorno y alcanzaría también al consumidor.

Pasaron los años y la dimensión que fue tomando la industria fue un boom y una verdadera apertura hacia otros horizontes, incluso la comunicación. Fue así que, en mi caso personal, ya entrada la década del 2000 pude comenzar a transitar en el mundo del vino a través de esta profesión; y ahora sí, el foco lo comenzamos a poner en el consumidor. Ese consumidor que parecía ser totalmente diferente a aquél de mi infancia en los años 70, cuando en la mesa los niños tomábamos el famoso "vino con soda".

Definitivamente los tiempos cambiaron. Ya no son los 90 ni los 70 litros per cápita de vino y la reconversión vitivinícola, que nunca deja de terminar, también llegó al consumidor. Hoy, con suerte, estamos tratando de que no decaigan los 20 litros de consumo por habitante; y ahí es donde nos replantemos el rol de los comunicadores y las estrategias de marketing que prevalecen en la industria, las bodegas y los entes encargados de la promoción del vino durante los últimos años.

Sin dudas, siempre cabe la reflexión y preguntarnos cuál es nuestro rol como comunicadores; auque no se puede simplificar la caída del consumo solamente en un aspecto, sino en múltiples variables que tienen que ver con el cambio de hábitos sociales, la aparición de infinidades de productos sustitutos y una nueva vitivinicultura, que, sin dejar atrás el consumo masivo ni el todos los días; comenzó -desde hace algo más de 20 años-, a transitar otros caminos, más enfocados en la alta gama y los mercados internacionales.

Es verdad también que el exceso de sofisticación comenzó a alejar a muchos consumidores y que empezaron a optar por otra opción antes que el vino y es ahí donde los comunicadores nos cuestionamos si es claro o no nuestro mensaje.

Lo que sí está claro a esta altura y después de recorrer un camino de idas y vueltas, muchas veces desconocido para la industria misma; es que hoy debemos acercar a más consumidores a nuestra bebida nacional.

¿La forma? Parece ser que un lenguaje simple y claro, sin demasiados artilugios es la manera para llegar a los hábitos cotidianos del común denominador. Un mensaje que permita a cada cual tomar el vino que más le guste y como quiera: con soda, con jugo, con hielo. Hay vinos para todos los gustos y posibilidades: para la pileta, para el asado, para los amigos y como me dijo el gran Santiago Achával durante una reciente entrevista, "y también están los vinos de gloria", aquéllos que sí son para ese público que busca la máxima sofisticación.

El tema es simple y claro, para que no sigamos perdiendo un litro más de vino en la mesa de los argentinos. Después, el abanico del vino es muy grande y permite múltiples posibilidades. Sí, quienes deberán replantearse algunas estrategias, son los entes de promoción del vino argentino, para encontrar las directrices que debe tomar la comunicación hacia el gran público masivo, para que el vino siga siendo la bebida símbolo de nuestra cultura y la elegida por las generaciones venideras.

Hoy la comunicación tiene infinidad de posibilidades y la tecnología y redes sociales son una herramienta que acercan al consumidor de manera directa y accesible hasta el mismo productor o elaborador. Sin volver al pasado y pensando en un nuevo consumidor, más crítico, más libre, más curioso, tenemos chances de llegar a él. No perdamos la oportunidad.


NOTA DE REDACCIÓN: Las opiniones vertidas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no necesariamente representan el pensamiento de MDZ.  

Opiniones (2)
19 de agosto de 2018 | 04:42
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19 de agosto de 2018 | 04:42
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  1. Coincido con vos en el cambio de hábitos de consumo, pero hay que reconocer que no se puede competir con los precios de la cerveza y las gaseosas ... lamentablemente el vino tomable es más del doble ? Para muchos, como para mi , a pasando a ser... abrir una botella de vino para darme una gustadita ????
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  2. Coincido con vos en el cambio de hábitos de consumo, pero hay que reconocer que no se puede competir con los precios de la cerveza y las gaseosas ... lamentablemente el vino tomable es más del doble ? Para muchos, como para mi , a pasando a ser... abrir una botella de vino para darme una gustadita ?
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