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Comunícate mejor conectando palabras y emociones

Muchas personas tienen problemas cuando la razón cobra el protagonismo en el proceso de comunicación, o cuando se ponen sólo las emociones por delante. Mantener un equilibrio entre lo racional y lo que sientes es esencial para aprender a comunicarte asertivamente.

Comunícate mejor conectando palabras y emociones

Como seres adaptativos, posiblemente te hayas acostumbrado al entorno que implica, a veces, acomodar lo mejor posible a los cambios y distintas situaciones. Esto quizás te ha llevado a ocultar las emociones como una estrategia que, aparentemente, evita el sufrimiento y el dolor.

Sin embargo, controlar las emociones todo el tiempo es insano y trae consecuencias negativas para ti, incluso enfermedades.

Aquí tienes 7 pasos para aprender a conectar la razón y la emoción para mejorar tu comunicación. El propósito es que reeduques estas herramientas aprendidas desde que naciste, para que potencies tu forma de vincularte con los demás -que es otra forma de conectar contigo-:

1. Reconoce la emoción dominante.

En cualquier circunstancia, especialmente cuando tienes conversaciones desafiantes en la vida, en el trabajo y con personas que amas, aparecen las emociones, que son un escudo protector de quien eres en esencia. El organismo se altera, no sólo poniéndote más sensible, o alerta, o a la expectativa de cómo reaccionará el otro: también aparece la dificultad de ser más conducente e ir directo al grano. Herramientas: Observa tu cuerpo. ¿Sientes algún dolor, molestia, tensión o nervios en algún lugar? Apoya suavemente tu mano en ese sitio y envíale tu energía de tranquilidad y equilibrio. ¿Por qué te sientes así? ¿Qué te produce el encuentro con el otro? ¿Es real o hay una parte de fantasía? ¿Qué sensaciones tienes?

2. Identifica lo que sientes.

Cuando hayas dado el paso anterior, pasa a los sentimientos, conformados básicamente por sensaciones. Herramientas: ¿Qué sientes profundamente? ¿Qué aspecto de ti se ve vulnerado o piensas que está en peligro? Intenta ser preciso en las respuestas, ya que te guiarán para apaciguarte y conectarte con el objetivo que persigues en la comunicación en marcha.

3. Observa tu proceso de comunicación.

Un esquema básico en este aspecto señala que hay alguien que emite un mensaje, otro que recibe, responde (o no), y así, comienza un intercambio. Herramientas: Observa profundamente cuál es tu rol y de qué forma estás ejerciendo ese espacio de intercambio. ¿Eres dominante o sumiso? ¿Qué tipo de palabras utilizas tú? ¿Y el otro? ¿Cómo está tu cuerpo y el de la otra persona? ¿Cómo puedes ser más asertivo sin agredir, para expresar todo lo que quieres decir? ¿Estás siendo totalmente claro? ¿Te aseguras de que el otro te entiende?

4. Busca ser íntegro y honesto

Cuando la otra persona te importa necesitas buscar la forma de conectar mejor para que se de una comunicación de ida y vuelta. Herramientas: aplica técnicas de feedback. Practica la empatía, para ponerte en los zapatos del otro y ver las cosas desde su perspectiva sólo para entender -no necesariamente justificar- su posición. Desapégate del resultado final: la comunicación es un proceso paso a paso.

5. Crea el entorno.

Un gran porcentaje de problemas de comunicación están basados en un tono de voz equivocado, y en no buscar el momento apropiado para hacerlo. Herramientas: Diseña las conversaciones, especialmente las difíciles. Por ejemplo, en el trabajo cuando estás con tu jefe o líder de equipo, muchas veces te llama a la oficina y la puerta permanece abierta. Un simple hecho como decir "¿Te parece bien que cerremos la puerta?" dará un mejor marco al intercambio. Genera todas las instancias cuidando los detalles.

6. Comunica con palabras y con gestos.

En cálculos simples, los humanos nos comunicamos un 90 por ciento o más a través de los gestos (comunicación no verbal), y sólo el resto (un 10 por ciento o menos) con palabras. Herramientas: Plantea posiciones abiertas y receptivas frente al otro. Equilibra tu energía para no chupar la del otro, y que no atrapen la tuya. Practica palabras claves que refuercen tus conceptos. Concéntrate en una idea a la vez; cuando la hayas concluido, pasa a la siguiente. Refuerza con la mirada honesta y profunda, un tono de voz apropiado, sé respetuoso al dirigirte al otro independientemente de lo que te devuelva. No permitas agresiones: pon tus límites. Recapitula cada parte importante, para que quede en claro lo que han acordado y no haya dudas posteriormente.

7. Apodérate de la comunicación.

Muchos problemas tienen que ver con el dedo acusador que lanzamos hacia el otro. Herramientas: Habla en primera persona ("lo que siento respecto a esto...", "desde mi perspectiva quiero expresar que...", "me haría bien recibir tu ayuda si tu..."). Esta forma abre puertas y corazones. Agradece el espacio al comienzo y al final de la charla. Resalta los avances y los pequeños acuerdos a los que se van arribando; no los dejes pasar: a las palabras se las lleva al viento, aunque las emociones y sentimientos quedan.

Como en todo, es cuestión de práctica para llevar esto adelante. Somos seres emocionales e interpretativos, así que posiblemente haya un largo camino para recorrer en incorporar, experimentar y calibrar estas técnicas que conectarán mejor tus palabras con las emociones, trayendo un mejor resultado para ti y los demás.

Daniel Colombo

Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 21 libros y comunicador profesional

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18 de agosto de 2018 | 05:58
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