opinión

Que Dios conserve al Papa muchos años entre nosotros

Que Dios conserve al Papa muchos años entre nosotros

Recuerdo ese como si fuera hoy; yo ni pensaba que podía estar entre los candidatos nuestro cardenal Bergoglio; fue una sorpresa impresionante cuando lo vi salir al balcón. Recuerdo cómo repicaban las campanas de la catedral ese día, la alegría en nuestra diócesis y en todas las diócesis del país. 

Esa noche era tanta mi alegría, que yo soñé que no era verdad, y un cardenal, en el sueño, me decía firmemente que no. Cuando me desperté estaba feliz de que el sueño no era la realidad y que teníamos un nuevo Papa.

Compartí la alegría con muchísimos de mis amigos en las comunidades y le escribí al papa Francisco contándole el sueño, y el Papa me contestó: ‘¿Vos sabés que a mí también me pareció, como en tu sueño, que era imposible? Cuando los votos iban subiendo, sin embargo, experimenté una paz que de movida me di cuenta que no era propia, sino que venía de otro lado; gracias a esa paz sobrevivo, me siento blindado por esa paz', ese es nuestro Papa.

Ese Papa lleno de Dios, lleno de espíritu que hace cinco años que está gobernando a la Iglesia, y que está tratando de realizar la reforma de la Iglesia, a través del discernimiento, de la purificación, para que la Iglesia sea más simple y el Evangelio sea más accesible a todos los hermanos, esto está planteado magníficamente bien en ‘La Alegría del Evangelio'.

Se ha planteado la reforma de la Curia romana; la reforma de la economía de la Santa Sede, la tolerancia cero para los abusos. No ha dejado, de un modo cercano, de estar presente en el corazón de los fieles.

La Alegría del Evangelio, como dije, es una carta programática en la que él propone para toda la Iglesia una renovada actitud misionera; Laudato si', el cuidado de la casa común, una invitación a una reflexión a mediano plazo sobre lo que estamos haciendo con el planeta, para encarar con responsabilidad nuestro sentido de la humanidad; y La Alegría del Amor, donde el Papa, a través de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, nos ilumina sobre la belleza del amor humano.

Que Dios bendiga al Santo Padre y lo conserve muchos años entre nosotros.

(*)  Nació en Buenos Aires el 15 de octubre de 1946; ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1972; elegido obispo titular de Suelli y auxiliar de Buenos Aires el 24 de mayo de 2006 por Benedicto XVI; ordenado obispo el 2 de septiembre de 2006 por el cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires (co-consagrantes: Mons. Eduardo Vicente Mirás, arzobispo emérito de Rosario y Mons. Héctor Rubén Aguer, arzobispo de La Plata). Trasladado como obispo coadjutor de San Isidro el 7 de octubre de 2009 por Benedicto XVI; inició su ministerio pastoral como tercer obispo de San Isidro por sucesión el 30 de diciembre de 2011. En la Conferencia Episcopal preside la Comisión de Cáritas Argentina. Es Bachiller en Teología (Pontificia Universidad Católica Argentina). Lema episcopal: «Spe gaudentes» (Alégrense en la esperanza).

(**) Fuente. AICA

Opiniones (5)
17 de agosto de 2018 | 12:36
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17 de agosto de 2018 | 12:36
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  1. Dios nos está haciendo el favor de empezar a destapar todas las ollas malolientes del catolicismo. Dios está de nuestro lado, no del suyo. Pura oratoria hipócrita y vacía
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  2. La Santa Sanata
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  3. Para que siga protegiendo, apañando y escondiendo a los pedófilos con rosario que tiene debajo de su sotana? No, que se lo lleve pronto.
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  4. Por mi......... si quiere partir ahora, le mando un remis.
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  5. Deje que Dios haga su trabajo, que siempre lo hace perfecto y usted dedíquese a lo suyo. No sea engreído, que usted no habla con Dios ni siquiera lo representa, ni mucho menos le puede decir qué hacer.
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