opinión

Aborto legal, historia de una tutela

Aborto legal, historia de una tutela

El origen histórico de la desigualdad fue excluyente. Las mujeres no estuvimos presentes en las definiciones de los contratos sociales, su enorme importancia reside en que éstos no sólo construyeron las relaciones entre los Estados y l*s ciudadan*s, sino que definieron la naturaleza del Estado y la sociedad, así como la ciudadanía, por lo tanto, nuestra condición de sujet*s polític*s y con derechos no integró esta construcción histórica.

El hecho de que las mujeres fuéramos diferentes a los varones no dio lugar al reconocimiento de sujet*s diferentes pero en posición de equivalencia, sino que la diferencia fue observada, calificada y, por lo tanto, construida a partir de las visiones que se adjudicaron a un tipo ideal, abstracto de ser humano, que se convirtió en el paradigma. La diferencia fue entonces interpretada como carencia y su resultado fue la desigualdad: una condición de inferioridad que requería de tutela.

Es necesario promover la definición de nuevos contratos sociales que partan del reconocimiento de la existencia de una multiplicidad de sujet*s y de las diferencias entre ell*s.

En el siglo de los derechos asistimos a cambios sustanciales, uno de los cuales fue iniciar el camino del reconocimiento jurídico de las mujeres como sujet*s de derechos. En esa medida las mujeres conquistamos la titularidad del derecho al voto, a la educación, al trabajo, siendo así que nuestra condición de seres bajo tutela masculina comenzó su proceso de desmantelamiento. En la segunda mitad del siglo pasado avanzamos más, logramos que se nos reconocieran nuevos derechos al interior del matrimonio como el de contratar o trabajar sin requerir autorización del marido. En las últimas décadas el reconocimiento fue sustancialmente mayor: con el advenimiento de las fuertes contradicciones al interior del matrimonio y la familia heterosexual, se dio paso al reconocimiento jurídico de la violencia contra las mujeres en la familia y la violación sexual dentro del matrimonio.

El reconocimiento de las violaciones a los derechos humanos de las mujeres al interior del seno familiar significa no sólo haber creado una importante fisura a ciertos presupuestos conservadores que pretendían seguir ocultando lo evidente, sino un avance en la visibilidad y reconocimiento de l*s sujet*s femenin*s en tanto seres human*s autónom*s de las instituciones a las que fueron confinadas. Por ejemplo, el "débito conyugal" de las esposas, que impedía el reconocimiento jurídico de la violación sexual al interior del matrimonio, confería derechos a un sexo por encima del otro, despojando a las mujeres de su condición de personas e instrumentalizándolas al servicio de los fines de la institución matrimonial.

En este camino hace falta todavía mucho por recorrer. Un aspecto central para continuar dándole corporeidad y densidad a l*s sujet*s femenin*s es aceptar la autonomía de las decisiones reproductivas. La maternidad no es un destino ni la clave de identidad de las mujeres, es una opción. Por eso, es necesario profundizar el desmantelamiento de los procesos normativos y simbólicos que mitifican a las mujeres con el rol de madres.

Quienes creen que las mujeres no podemos o no debemos decidir sobre un proceso reproductivo que se desarrolla en los propios cuerpos y que afectará las vidas e identidades de manera decisiva, defienden la visión tutelar y la idea que las mujeres todavía necesitamos alguien que nos indique lo mejor para nosotras.

Karina Ferraris. Concejala del movimiento Libres del Sur, Honorable Concejo Deliberante de Las Heras, Mendoza. Docente, extensionista e investigadora. Lic. en psicología, UBA. Diplomada en derechos económicos, sociales y culturales, UNLa. Doctoranda en estudios de género, UNCuyo.

- Se ha respetado la forma de escribir de la autora.



Opiniones (2)
25 de junio de 2018 | 04:11
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25 de junio de 2018 | 04:11
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  1. La opinión de Karina Ferrari, deja mas dudas que certezas. Primero me parece un espanto que una persona que se jacta de ser docente, tener un doctorado y demás estudios superiores, no sea capáz de escribir respetando la ortografía y escriba intercambiante la letra X para reemplazar vocales en adjetivos de genero. Sin dudas, una estupides y tropelia mas de la llamada "ideologia de genero" que la Lic. Ferreri, milita y pregona. En segundo termino, toda la perorata que emplea la Lic. Ferrari es ni mas ni menos que una sanata que no dice nada; es como si las aspirinas vinieran con prospecto y posologia. Volviendo al tema del aborto, veo claramente justificada la posición anti vida de la autora y que su postura responde lisa y llamamente a los lineamientos mundiales de control de la natalidad dictados por la ONU. Mas allá de eso, me preocupa que una dirigente, una concejal municipal, una persona que detenta un cargo politico, debe precurar el bien comun de la sociedad y justamente Karina Ferrari no esta defendiendo la vida. Le importa un bledo la muerte de un inocente concebido. Bajo el pretexto de un violación, pretenden salvar la situación de irresponsabilidad sexual de una mujer o de una pareja que en un lapso de instinto carnal, conciben un hijo y despues lo pretenden desechar como al papel de un caramelo. Realmente me preocupa que a esta señora le importe mas legalizar la muerte de un inocente y no respetar el derecho a vivir. Y justamente por ello, tambien se amparará en otra postura antojadiza para hacer valer el derecho a la vida de un delincuente que atacó a un vecino y este ultimo en su legitima defensa a repeler el ataque, le dio muerte. Tampoco la veo pregonar a esta señora, el derecho a los niños a tener educación... al contrario, la veo justificar la muerte de los niños, nacidos y por nacer. Sepa usted, Lic. Ferrari que el pueblo la eligio para que lo represente y usted unicamente representa a los intereses internacionales que piden la eutanacia premeditada de niños. Usted representa a genocidas de guante blasco, pero bien que se jacta de dildar de genicidas a viejos militares. Eso habla de usted como una vulgar hipocrita y farsante. No se si usted es madre, pero en el caso de serlo, creo que no seria capaz de arrancarse deliberadamente, un hijo de su vientre, con todo el dolor y remordimiento que ello conlleva... Si usted no lo hizo o no lo haría, entonces no pida el aborto para los demas. Usted atenta contra la familia y la sociedad en su conjunto. Usted fue elegida para representar a la mayoria de la ciudadania del distrito donde fue electa y no a un grupo minusculo y minoritario de gente que pretende mutilar niños y tener la salvaduarda legal para dar via libre a sus desventuras sexuales. Recapacite o renuncie a su cargo, con representantes como usted no llegamos a nada.
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  2. La discusión por el aborto solamente, carece de sentido. Tanto el aborto como la eutanasia, la pena de muerte y la vida o muerte de los ancianos debería discutirse en conjunto. Esto es así, ya que estamos debatiendo si es lícito matar. Ahora son los niños por nacer (desde la concepción son niños por nacer, con más o menos órganos, de acuerdo al avance de la gestación), luego serán los enfermos, o los que cometen crímenes aberrantes o no, y luego los ancianos que no sabemos donde ponerlos, o nos debilitan la cuenta de las jubilaciones. Se puede seguir analizando a quien más matar, de acuerdo a cuánto no molestan o perjudican. Eso nos definirá como sociedad, no nos dejemos avasallar y discutamos seriamente.
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