opinión

El marketing del aborto le permite al Gobierno moverse como si fuera mayoría

El análisis del periodista Ignacio Zuleta desde su blog "Zuleta sin techo" sobre la discusión por el aborto y su categoría marketinera.

El marketing del aborto le permite al Gobierno moverse como si fuera mayoría

La ventaja táctica de los temas publicitarios

El gobierno hizo otro intento de amalgamar voluntades antes del comienzo del año legislativo. Juntó en Olivos a los bloques de Cambiemos para animarlos a la pelea y para explicarles su compromiso con la campaña que lanzó el gobierno para que se discuta en el Congreso una ampliación de la despenalización del aborto. En la reunión con los legisladores del oficialismo dijo que todos saben lo que él piensa sobre esa despenalización pero que la Argentina se debía ese debate. Mario Negri, al hablar en nombre de los diputados, dijo que el peronismo había escondido el tema debajo de la alfombra durante 12 años. En la arenga que dio a los legisladores ,Macri dijo que el rumbo del país era llegar a ser como Canadá Y Australia, que ellos habían llegado en 30 años y que la Argentina llegará en 15.

En la reunión hubo legisladores abortistas, anti abortistas y neutrales, pero todos se plegaron a la campaña oficial, que consiste en hacer un alarde de control de la agenda legislativa ante el peronismo que comparte la primera minoría en el Senado y que domina en varias fracciones la cámara de Diputados. Haciendo hablar a los medios de aborto, transmite la impresión de que es mayoría y que se discute lo que el gobierno quiere, cuando eso lo tiene que negociar con la oposición. También es el ejercicio de la estrategia legislativa de desafiar a la oposición a discutir termas que los dividen y, además, que les cuesta rechazar. Lo usó el matrimonio Kirchner durante la década anterior, cuando desafiaron a la oposición con temas que eran de la agenda de la oposición al peronismo desde la década de los años '90. El peronismo de ese ciclo llevó al Congreso proyectos de estatización de jubilaciones o de YPF, cuando el peronismo los había privatizado. También proyectos como las PASO o la ley de medios audiovisuales habían sido iniciativas del gobierno de la Alianza UCR-FrePaSo que el kirchnerismo reflotó en beneficio propio y para debilitar a la oposición radical.

No está mal para un gobierno de minorías, pero ser trata de otro emprendimiento de mercado, sujeto a la debilidad de este tipo de maniobras. Se basa sobre el activo más importante que tiene Cambiemos, que es su fuerza en torno al liderazgo de Macri, su compromiso en defensa de un programa de gobierno que nadie discute en sus objetivos principales, y el poder que tiene en el voto de los distritos más poblados de la Argentina. Entre, tiene a un peronismo con liderazgo discutido, un debate pendiente sobre una agenda de la oposición y la fractura del voto peronista en el electorado de las provincias más grandes. 

Los productos premium: aborto, Malvinas

Cuesta distinguir cuál es el eje de la puja política en la Argentina. La crónica judicial y el forcejeo paritario se comen la agenda de fondo, donde se discute la captura y la pérdida del poder. Esa agenda entra ahora en la turbina electoral y el marketing echa más humo que nunca. Un visitante cándidoque descendiese por estas costas, como el que imaginaba Voltaire, creería que el destino de la patria se discute en el vientre de nuestras damas y que el aborto decidirá quién manda y quién no. El aborto, como Malvinas, siempre están ahí, esperando en la góndola de los productos premium, caros e intimidantes, esperando a que algún aventurero del maerketing se le ocurra moverlo y usarlo para gatillar tomas de posición que reseteen el sistema. Estos temas plebiscitarios, como a las armas, las carga el diablo y las disparan los estúpidos. Creen en el medro de agitar el sonajero. El aborto, como Malvinas, discuten la vida y la soberanía territorial, artículos de conciencia que unen y dividen por afuera de donde se discute el poder. Mezclarlos con la política roza la ingenuidad.

En la legislatura que terminó en 2015, el bloque del Frente para Victoria amenazó varias veces con proyectos de despenalización, con Juliana Di Tullio a la cabeza. Los frenó Cristina de Kirchner, quien se ha manifestado antiabortista desde siempre. Eso siempre se lo agradecieron en el Vaticano. En 2004, cuando Juan Carlos Blumberg era amigo del gobierno, viajó a Roma con una carta de Cristina a Juan Pablo II° en la que decía que mientras gobernase un Kirchner nunca habría ley de aborto en la Argentina. El papa Francisco, a quienes sus críticos le señalan flexibilidad en temas de familia y de condición sexual, es un frontal enemigo del aborto y sostendrá, cuando se realice el debate en el Congreso, a los sectores que le responden a través de las organizaciones sociales, el rechazo de la despenalización. La posición del papa Bergoglio ha sido siempre la cuidar a la mujer que termina abortando por sus condiciones sociales y su desprotección. Dispuso indulgencias en el año de la Misericordia para quienes habían abortado y siempre entendió que en un aborto a víctima es el niño por nacer y también la madre. Pero nunca consentirá una ley de despenalización como la que anuncia el grupo de legisladoras como Victoria Donda, o Myriam Bregman, que es un aborto al estilo nórdico, por propia voluntad.

El camino del presidencialismo de coalición (otra hipótesis de Jesús Rodríguez)  

Los radicales tienen un debate pendiente sobre temas internas que los separan frente a otros proyectos del oficialismo. El martes tienen la primera reunión del bloque y el miércoles la del interbloque que integran con el Pro y la Coalición Cívica. Antes de este maratón de encuentros tuvieron el martes de la semana anterior un encierro en el hotel Savoy. Allí el auditor Jesús Rodríguez, ideólogo principal de la coalición Cambiemos, expuso las bases de acción política del partido. Rodríguez argumenta que el capitalismo eficiente requiere estabilidad y previsibilidad, algo que en las dictaduras aseguran las bayonetas y los regímenes de partido único como en China. En una democracia como la de la Argentina, la previsibilidad se alcanza si la percepción social sobre la situación económica es de tal aprobación y acompañamiento que no existen incentivos para que los actores políticos modifiquen la política. Según esta hipótesis, la debilidad de los gobiernos o los proyectos equivocados incentivas a los adversarios a empujar para precipitar el fracaso de las acciones. "Todo lleva, entonces, a preguntarse si un gobierno con minoría en el congreso y con una situación económica que no es glamorosa puede proponerse la implementación exitosa, más que el anuncio, de las reformas necesarias", dijo Rodríguez. La fórmula, dijo, es avanzar en la construcción de una coalición presidencialista que se inspira en procesos como el de Alemania. Allí Angela Merkel estiró los límites de su programa para contener a aliados que le pedían cancelar el proyecto de energía nuclear o discutir la edad de jubilación. En un país como la Argentina, que no tiene un sistema parlamentario, el camino es el presidencialismo de Coalición, más cerca de lo que hacen países como Chile o Uruguay. Este planteo es el que discuten hoy los radicales para acomodarse en la alianza Cambiemos en el año previo a las elecciones en las que Macri intentará una reelección.


Opiniones (2)
24 de junio de 2018 | 04:46
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24 de junio de 2018 | 04:46
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  1. El marketing del aborto le permite al Gobierno (la mayúscula es por lo textual) distraer la opinión pública, ocultando su incapacidad hasta ahora de hilvanar un plan serio para salir del pozo cada vez más negro que es la socio-economía bajo su timón.
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  2. buen análisis.... Esto solo es jugo de paraguas..., el café lo tendremos servido mientras se discuten cosas importantes pero sin peso, como aborto o malvinas....., el problema es que nosotros estaremos dentro del cafe y lo tomaran otros...o los de siempre
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