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El papa Francisco no es kirchnerista

Una de Stevenson en boca de sus acólitos: hacer creer en un "Dr. Bergoglio y Mr. Francisco". Perlitas en torno a una figura que genera controversias.

El papa Francisco no es kirchnerista

De los tironeos a los empujones. El hecho de que el Papa de la iglesia católica sea argentino posiblemente precipite el final de sus tiempos, más allá de sus dos mil años en pie. Es que se empezó con un Jorge Bergoglio a los tironeos por querer apropiárselo, no bien fue consagrado pontífice y ahora, a los empujones para tirárselo unos contra otros. Eso, desde la política. Pero también desde puertas adentro de la Iglesia, en donde -más allá de muchas de sus ilegibles frases endulzadas y en parábola, de aparente candidez- sucede algo parecido. 

Desconcertante. El desconcierto que genera este Papa hacia todos lados es importante. Unos ven en ello que hay un poder de índole mágico, "divino", detrás. Otros, que es un verdadero líder que, al anticiparse a los hechos, confunde y suma, una especie de estadista de dos ámbitos: el espiritual y el político. Mientras que hay quienes ven en él a un cura caprichoso en sus ideas y con un cargo que lo excede ampliamente en sus capacidades. Están los que ven a quien llega a cambiar el dogma de la Iglesia y quienes creen -en forma contraria a estos últimos- que gambetea toda posibilidad de cambios con gestos fútiles, pero simpáticos. En definitiva, en el hervor de su accionar, el catolicismo logró sobrevivir en medio de una de sus peores crisis históricas, que incluyó la renuncia del Papa anterior, en un hecho inédito en 600 años, cosa que muchos ya olvidaron y dieron por superado, anticipadamente.

¿Cuál de todos los Bergoglio es? Como vemos, hay muchas miradas posibles, diferentes, contradictorias o complementarias sobre Bergoglio vuelto Francisco. Las hay aun desde antes de que fuera Papa, pero hoy se han vuelto más complejas y hasta retorcidas, en algunos momentos. El asunto es determinar si quien fuerza ese retorcijón de miradas es él o somos el resto, la sociedad, que espera cosas muy distintas de su parte: una especie de "promesas para todos" imposibles de cumplir.

El Dr. Bergoglio y Mr. Francisco. Los acólitos católicos pretenden emular a Robert Louis Stevenson en su Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde y prefieren dividirlo en dos personalidades completamente diferentes: Bergoglio, el humano y político, y Francisco, un hombre que recibe instrucciones de Dios. Es un atajo interesante, pero esquizofrénico al fin. Implica creer que es posible que suceda primero, la división y, luego -y de allí el poder de las religiones aun en estos tiempos en que "los hombres nos hemos convertido en dioses", como dice el escritor Yuval Harari en Homo Deus- admitir sin ponerse colorado que un ser del "más allá" mantiene un diálogo privado con el jefe de la iglesia católica, algo como lo que se admitía en la Edad Media de los reyes en las monarquías absolutas. 

Todo comienza por el principio. Jorge Mario Bergoglio tiene su historia y esa es la que lo ha formado de cuerpo entero y a los 80 años nada lo va a cambiar. Es jesuita -con toda la carga especial que eso tiene para los católicos que conocen las características de cada rama de su árbol- y se vinculó de joven a ideas que en la Argentina interpreta el peronismo: "tercera posición" o quinta pata al gato, la cuestión es poder adaptar lo doctrinario a la conveniencia del momento. Peronismo e Iglesia son muy parecidos: movimentistas, se nutren por izquierda y derecha y alternan sus sentidos cuando lo creen conveniente, el asunto central es la conquista del poder o "estar siempre arriba", que es más o menos lo mismo. Un enemigo une al uno con el otro y lo ha señalado en sus trabajos el politólogo italiano Loris Zanatta o el argentino Juan José Sebreli: peronismo y catolicismo creen que si los pobres dejan de serlo, también podrían dejar de ser peronistas y católicos, por eso ambos movimientos los aplastan en su condición. Podría ser un prejuicio, pero es el análisis que hacen. Entonces, odian lo "liberal" y prefieren la reacción primaria del ser humano de índole nacionalista, dicen.

Un Papa no puede ser "populista". Zanatta, además, es un estudioso del populismo, el fascismo italiano y del propio Bergoglio. Sobre él, dijo algo interesante para tener en cuenta: "Tiene una raíz populista muy fuerte, tuvo mucha sensibilidad institucional, siempre tuvo la idea de que en la Argentina había una teología de la cultura de los argentinos basada en la catolicidad del pueblo, y este elemento identitario del pueblo, entendido como un todo, era el elemento fundamental y casi eterno, no dependía de los cambios de la historia. En sus escritos, discursos, ya desde los 70, se lee que el pueblo argentino es ´antropológicamente católico´ y por lo tanto lo que fundamenta la existencia de la Argentina como Nación es esta catolicidad, como se ve hay un elemento identitario que está más arriba de las instituciones. Esta parte del pueblo argentino católica, o que no acepta mezclar la nación con la religión, es un pueblo menor, son ciudadanos de segunda fe. La nación, la comunidad no es entendida como comunidad política, como un arreglo basado en instituciones con diferentes identidades, intereses, etc. Bergoglio dice que el todo es superior a la parte, ahí está implícita su visión organicista del mundo, la comunidad homogénea, basada en criterio de armonía, no tiene el principio de pluralismo y heterogeneidad".

¿Entonces? ¿Política o religión? La religión se ha creído siempre por encima de la política y por lo tanto, cuando desde su interior destacan que "no hay que hacer análisis políticos del Papa y sus actos", en realidad no están distinguiendo sobre ámbitos paralelos y órbitas diferentes, sino vapuleando la actividad humana en función de una presunta dirigencia mágica a la que solo el Papa accede en función de una serie de códigos que han permanecido más o menos igual desde el Imperio Romano. Pero a la vez, a la religión le ha encantado mover los hilos del poder. Tras los muros de la propia Iglesia lo ha hecho sin empacho alguno, ajenos a todo sentido de democracia, solo basta tener el poder vertical sobre el resto para hacer y deshacer. Por fuera, sus alianzas con regímenes diversos los hizo poderosos en lo económico y también en lo social. Su expansión no ha sido claramente en función de la prédica, sino de negociaciones políticas. Unas veces a la luz del día y otras, en la oscuridad de los secretos. Pero el asunto es que la discusión en torno a este último viaje de Bergoglio a Sudamérica sin pisar territorio argentino  ha dado numerosos temas de discusión en torno a los posibles motivos de tal decisión y siempre resulta interesante discutir, porque alimenta la búsqueda de una verdad o de varias posibilidades y eso nos hace crecer. Otros, prefieren clausurar la polémica con un "ya lo decidirá el Espíritu Santo" o cosas así de fantasmagóricas. Pero si así fuera, si realmente no deberíamos hacer una lectura política de la visita del pontífice a Chile y Perú, ¿por qué el papa Francisco dijo al reunirse con los obispos peruanos? ¿Le vamos a dar la razón o criticarlo según del lado de la grieta en que nos sintamos cómodos? Repasemos sus principales frases:

- "América Latina estaba buscando un camino, la patria grande, y de golpe con los años está sufriendo bajo un capitalismo liberal deshumano".

- "El juego político es muy difícil y nos pone en dificultad si queremos ser pastores. Tampoco la denuncia es la única arma, están la persuasión y la formación política".

- "Gran parte de Latinoamérica sufre la decadencia y el embate de la corrupción. El caso Odebrecht sólo fue una parte chiquita. Estamos en crisis por la corrupción".

- "Se da que gana la oposición y acusa de corrupto al anterior; luego gana el otro y también lo acusa... y los dos tienen algo de razón".

- "En general la política en América Latina está más enferma que sana. Hay una crisis política no sólo en el Perú".

Es interesante repasar cuán político es el papa Francisco / Bergoglio, al punto de apuntar sobre la política las cargas que no tolera que le endilguen dentro de su propio sistema, que, como Iglesia Católica -viciada de delitos y corrupción y no solo de abuso de niños y adolescentes sino también de malversación de fondos y negocios de diversa especie- la afectan en toda su extensión,con presencia en la mayoría de los países de la Tierra, aunque sus fieles representan un 17% de la Humanidad.

Detrás de los muros. En esos días en que los católicos se enojan cuando se discute por qué el Papa no vino a la Argentina (como si no se pudiera debatir libremente sobre algo así) sucedió otra rareza digna de ser subrayada. Se trata de la defensa de quien fuera su archienemigo interno en el país, el obispo de La Plata, Héctor Aguer. En una carta, salió a defender la lectura oficial de la gira sudamericana del pontífice: "Me sorprendió la coincidencia de comentarios y juicios expresados por medios de distinta orientación ideológica. ¿Descubrieron todos espontáneamente la verdad objetiva de las situaciones y de la enseñanza y actitudes del Santo Padre? ¿O debemos sospechar que hay gente empeñada en menoscabar la importancia del viaje pastoral del Pontífice y en desacreditar a la Iglesia?". El cura "curista", que cree que los sacerdotes solo deben dar misa se unió al cura militante, ahora su jefe, que insta a los sacerdotes a "hacer lío" fuera de las parroquias. Y concluyó su carta, difundida por la Agencia Informativa Católica Argentina: "Acabemos de mirarnos el ombligo y dejemos al altísimo criterio de Francisco decidir cuándo vendrá a visitarnos".

 

Bergoglio y la política. El cardenal primado de la Argentina ya había sido candidato al papado cuando murió Juan Pablo II y se buscaba un conductor de la Iglesia capaz de contener a todos los sectores, luego del final de un principado del polaco Karol Wojtyla que había cambiado la configuración política del mundo, pero que había descuidado en gran medida la honorabilidad de las prácticas puertas adentro, estallando casos de corrupción por doquier y generando una sangría única. Los políticos en la Argentina lo sabían. Algunos, tras la elección del alemán Josef Ratzinger (Benedicto XVI) lo trataron como un "perdedor" sin chances. Otros, lo adulaban o respetaban, acompañaban o simplemente ensalsaban por sus posibilidades de influencia. Bergoglio siempre se sintió cómodo en esos ámbitos y así anduvo de despacho en despacho propiciando diálogo. Los Kirchner nunca lo quisieron, hasta que fue Papa. Previamente, lo esquivaron con los tedéums oficiales de los días patrios para no escuchar su prédica contra la corrupción. Dos días después de su entronización, Cristina Kirchner reaccionó y ordenó, con un solo grito, empezar a respetarlo y frenó la maquinaria descalificadora que había echado a rodar junto a su asesor ad hoc, Horacio Verbitsky. Este último, consiguió -inclusive, insolitamente- borrar todo lo que había escrito en contra de Bergoglio en el diario Página/12, aunque no así sus repercusiones y libros. 

País panqueque. "Porque ellos lo quieren yo ahora no lo quiero", parece ser el resultado de esta vuelta en el aire de dos que dimos los argentinos, como en el mejor de los circos, el más sincronizado. "El papa es kirchnerista", se afirma ahora, sin más. Y vuelan las fotos -que no son montadas ni mentiras- del pontífice sonriente ante el kirchnerismo y sus íconos, como Nicolás Maduro, Milagros Sala, la propia CFK, La Cámpora a pleno en excursión a Roma, o Guillermo Moreno, etc., etc. Antes, las sonrisas eran para otros. Pero en definitiva, cada uno de cada lado de la grieta argentina, interpreta a Bergoglio como quiere. Y eso es -precisamente- lo que Bergoglio quiere.

El Papa no es kirchnerista. Y Bergoglio tampoco. A los que dividen al pontífice en Jeckyll y Hyde hay que decirles que se trata de una misma persona, que no es kirchnerista y que es, en todo caso, "bergoglista". En los palacios vaticanos conocen la situación aunque pocos la sepan explicar. Además, el propio Papa no tiene quien pueda hacer entender su posición en la Argentina: sus amigos de la política están empachados de poder y resultan petulantes y poco creíbles. Sus seguidores de la Iglesia se van en frases extrañas, ininteligibles para el común de los humanos, como les gusta hablar para sentirse más extraterrestres (y probablemente, por ello, más cercanos a "Dios"). En el Vaticano cuentan que la puja entre curas K y "no K" dentro de la Secretaría de Estado fue furiosa tras la llegada del nuevo Papa y que él siempre desempató del lado de los "no K". Y que -"bergoglista", al final- fue él quien hizo quebrar a "una Cristina sola y temerosa" -tal la versión cargada, además, de alguna inquina que pinta de cuerpo entero la situación- en un encuentro a solas en Santa Marta en 2014. "Él le tomó la mano y ella lloró", fue la versión que surgió desde la intimidad en Roma. De hecho, la frase fue todavía más vil: "La viuda se dio cuenta de que estaba sola y frente a un hombre carismático y poderoso que la podía acompañar sobre el final de su mandato". Verdad o no, hoy podría decirse que una especie en extinción partidaria se han tornado en los adoradores de un Francisco que cuando era Bergoglio los combatió. "La necesidad tiene cara de hereje".

"Un Papa peronista, pero anti k". Solo basta volver sobre el pasado, pero no selectivamente, para repasar si Bergoglio es kirchnerista o "bergoglista" -tal como postulamos en esta tesis-, en todo caso haciendo uso de una gran personalidad política propia. Nueve días antes de que resultada elegido como "Santo Padre de la Iglesia Católica", MDZ, haciéndose eco de las loterías sobre quién podría ser el sucesor del renunciante Ratzinger, publicó una nota que resultaría premonitoria: "El primer papa peronista, pero anti K". Nueve días después, ese hombre era entronizado en el Vaticano. En esa nota le preguntábamos a los lectores si les gustaría que haya un Papa argentino y el 76% respondía que sí. La algarabía generalizada -con la sola excepción del decepcionado gobierno de Cristina Kirchner- retumbó en todo el país, haciéndola cambiar de idea. Había dos cardenales argentinos con posibilidades de ser electos: Bergoglio y Leonardo Sandri. En otra encuesta, el arzobispo porteño ganó por 72% contra el 11% de su casual contendiente. En aquella nota se ironizó en que podría ser el primer papa "Juan Domingo". Pero no lo fue. Vale la pena leerla porque allí se resumió todo lo que se decía de Bergoglio 9 días antes de ser Francisco, pero en "modo candidato". Hacé clic abajo para leerla:

Los unos y los otros. Y un Bergoglio más político que "santo". Los que no deberían olvidar sus besamanos y peleas previos al papado, sus detractores y quienes acudieron a su foto con él, a los que el propio Francisco/Bergoglio quiso recibir y a quiénes no. En todo ello hay mucho de política, pero mucho más que la que se hace en forma simplona y con una fast opinion vía Twitter. Hay una historia de 80 años que hace renguear a un cura que fue acusado de servir a la Dictadura por quienes hoy lo adoran, que debieron quemar sus propias palabras en una hoguera de vanidades. Hay fotos que, sin embargo, no pueden quemarse:

Cobos bergoglio
Bergoglio amia
Bergoglio opositores
Bergoglio
Macri michetti-bergoglio-telam
Bergoglio snopek
Bergoglio macri
Bergoglio

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Opiniones (6)
23 de junio de 2018 | 17:26
7
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23 de junio de 2018 | 17:26
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  1. Es un populista mas, que simpatiza con peronchos y Kk's. O sea complice de esas dos Asociaciones Ilicitas. Y progete a delinkuentes como la negra Sala. De cuarta este papa
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  2. Es exactamente como su mentor militar. El ex presidente general que nunca peleó, fascista, nacional socialista, y comprobadamente pedófilo con Nelly Rivas, usó a todos los que le creyeron cuando su primer golpe y el inventado el 17 de octubre de 1945. Hay que ver solamente que le pasó a Cipriano Reyes, auténtico gremialista anterior a su gestión y responsable directo y fundamental de la movilización de ese día. Borrado de un plumazo en cuanto pudo para poner chupamedias en su lugar, y especialmente chupamedias corruptos como él. Bueno, Bergoglio hace lo mismo. La diferencia solo se da en lo vernáculo del peronismo y sus soportes corporativos como la CGT y los militares de entonces y el alcance mundial de ser Papa, aunque con una jerarquía similar, absolutamente vertical, pero descubierta en sus falencias por un mundo que ya gira alrededor del Sol, no como pretendía esa jerarquía afirmando que la Tierra era el centro. Bergoglio es el mas politizado partidariamente por eso, de basarse en el peronismo y para existir necesita que haya la mayor cantidad de pobres posible, el sostén indispensable para una teología que no se corresponde con la vertida por Jesús. Bergoglio es solo una prueba y error de esos falsos interpretadores de Cristo. Como antes lo fue Pío XII, útil al fascismo, y luego Juan Pablo II para bajar al resquebrajado comunismo de sus últimos pilares (pasando por alguno muertos raramente por meterse con la mafia), y hasta los Borgia, que también ocuparon esos lugares presuntamente infalibles para la doctrina sutilmente cambiada desde los orígenes de los cristianos verdaderos para adaptarla a ejercer el poder. Bergoglio es solo uno mas.
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  3. Si viene es porque viene; si no viene es porque no viene Dejen de joder
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  4. No es peronista ni radical ni de ningún otro partido. Es el Gran Manipulador, gran gesticulador, experto demagogo, ejecutor del gatopardismo más extremo al servicio exclusivo de la Iglesia (la oficial, que abomina de Cristo), a cuyos nefastos personeros debe salvar, prometiendo el cambio para que nada cambie, y nadie mejor que un argentino para esa tarea. Su interés es recuperar para la Iglesia la influencia perdida, no sólo acá sino en el mundo entero. Aquí lo hace ocupando el papel de oposición, que los políticos dejaron vacante, ya que no tiene posibilidad de influir en el Gobierno ( al fin tenemos un Presidente al que le chupa un huevo esa banda de delincuentes). Es tan pero tan hipócrita este viejo, que se cagó en los principios de su propia Orden. Ahora encuentro sentido a la falta de entusiasmo que mostraron los jesuitas de Mendoza, cuando Bergoglio fue ungido ¿Recuerdan que incluso un legislador provincial presentó un proyecto de censura contra los jesuitas, porque su templo permaneció cerrado?. Es mucho más peligroso que los peronistas cabeza de tacho, que ahora usa de forros. Antes, para romperle los huevos Néstor, le hacía caricias a Carrió y Micheti (ambas fueron las primeras en salir a defenderlo frente al boludo de Verbitzky). Y así va por la vida, cagando a unos y otros, y mal no le va.
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  5. Es un vulgar peronista . Esta todo dicho.
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  6. La política es religión!!!
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